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“La guerra civil 2.0 en USA como resultado de las elecciones presidenciales 2024” Por: Manuel S. Espinoza J. -Director CREI

Revista: Visión Sandinista (Nicaragua)

https://www.visionsandinista.net/2024/09/17/la-guerra-civil-2-0-en-usa

Como resultado de las elecciones presidenciales 2024
La guerra civil 2.0 en USA

sandinista — 17 septiembre, 2024 add comment

La guerra civil 2.0 en USA

Manuel S. Espinoza JarquIn (*)

Donald Trump recibió un segundo atentado de asesinato el 15 de septiembre en un club de golf en West Palm Beach. El sospechoso, Ryan Routh de 58 años, oriundo de Hawai, está relacionado con el reclutamiento de mercenarios para Ucrania, para el batallón fascista “Azov”. ¿Pero, cómo sabía este tipo la información del paradero ese día del candidato a Presidente por los republicanos? ¿Quién le facilitó esa información no pública?

Si bien es cierto ambos partidos, desde las elecciones de George W. Bush jr., rompieron las reglas de engagement electoral bipartidistas. es posible que no sean necesariamente los demócratas los que estén detrás de los intentos de asesinatos a Trump.

Tal y como cerré en el último párrafo del artículo “Quién dice que son democráticas? Las elecciones más peligrosas de USA”, en el numero anterior de la revista Visión Sandinista de agosto, “hay un riesgo permanente que uno de los candidatos no llegue vivo al día de las elecciones en Estados Unidos”. (vean: https://www.visionsandinista. net/2024/08/24/las-elecciones-mas- peligrosas-de-usa/).

Estas elecciones presidenciales en los EEUU sirven y servirán de factor analítico para entender la profundidad de su división nacional. Basta con ver las diferencias pronunciadas entre los candidatos principales a ocupar la Casa Blanca a partir del próximo 20 de enero del 2025. Y la diferencia no solo se observa en la diversidad de género en los candidatos o sus profesiones, ocupaciones o experiencia política.

Los temas que cada uno de los aspirantes a presidente está impulsando, no solo demuestra diferentes plataformas de contenido político, valores y ética de la sociedad norteamericana que de una u otra manera representan el sentir y pensar del electorado. Lo anterior resulta ser muy importante para entender los EEUU del siglo XXI y su futuro cercano y a mediano plazo.

En este contexto nuevamente vuelve a surgir el tema de un enfrentamiento mayor del que se dio en las elecciones presidenciales del 2020, pues éstas dejaron muchas minas en cada Estado de la federación aun cuando el sistema electoral USA está más que claro con la existencia del colegio electoral. Se habla de hasta una Guerra Civil 2.0 (la primera fue en 1861-1865 durante la guerra de secesión)

Hay temas aun recurrentes desde ese periodo como la visión de un gobierno central robusto, bien efectivo y estructurado, versus mayor poder a los Estados miembros de la federación. Pero Donald Trump por sí solo es un factor de división no solo partidario dentro de los republicanos, sino social y sistémico en su discurso anti Deep State. ¿Y qué tan interesados pueden estar los republicanos para provocar una guerra civil?

Las bases sólidas de Trump

Trump, de una u otra manera, incitó a la toma del Capitolio el 6 de enero del 2021 al denunciar el fraude y robo en las elecciones presidenciales. Sus bases partidarias evangélicas y de la extrema derecha como Proud Boys, Boogaloo Boys, The Ohio Defense Force, Patriot Keepers y los Oath Keepers demostraron su firme decisión de ir hasta en contra de la Constitución, como igual lo hizo Trump.

El hecho anterior debe ser tomado en cuenta de la manera analítica más acentuada, pues una seria línea roja histórica se cruzó ese 6 de enero; de no haber sido rechazado por varios líderes republicanos de la Cámara de Representante y del Senado como Mitch McConnell, el líder principal, que acusó a Trump de provocar tal acto irresponsable e inconstitucional, que puso en peligro la democracia del país.

Y lo que es peor para muchos es que Trump, en esas elecciones, dejó a 74.2 millones de votantes a su favor y representan un activo que todo este tiempo han estado esperando con ansias su retorno y no de otro republicano. El 63% de esa cantidad de votantes (unos 46,746 millones) aseguran hasta hoy día que las elecciones le fueron robadas por los demócratas. No podemos negar que esta cifra constituye desde ya una base sólida electoral a favor de Trump.

Pero además de obtener la mayor cantidad de votos en toda la historia del partido republicano, habría que incluir unos 36.7 millones de votos, que representan el 44% de los 81.2 millones de votos que recibió Biden en esas elecciones. Estaríamos hablando de unos 100 millones de votantes a favor de Trump o algo cercano, sí y sólo sí la ingeniería electoral republicana logra, en estos dos pocos meses que faltan, resaltar los graves problemas de los norteamericanos bajo la administración Biden-Harris.

Vale aclarar que ese 44% que arrojaron las encuestas votaron por Biden no por haber estado a favor del candidato demócrata o por su partido, sino como castigo a Trump por muchos de los errores que cometió durante la pandemia del Covid- 19 y el mal manejo de crisis raciales como la del afrodescendiente George Floyd, que disparó los sentimientos raciales de las minorías y no solo de las afrodescendientes.

Basta en recordar cómo Trump calificó de “Perros viciosos” a los protestantes de lo que ellos llaman la izquierda radical como Antifa y Black Lives Matter, lo que también define a Trump como líder de los blancos y además anti inmigrantes. Esta inclinación de superioridad racial es el caldo para la sopa de un enfrentamiento a estallar en cualquier momento.

Recordemos que Trump se ha autoproclamado no una vez como “El Elegido” y la iglesia evangélica lo califica como “El milagro divino paras salvar a los EEUU”. Y hoy el chico malo, inútil e incapaz ha sido Joe Biden y debe rastrearse (monitorear) cómo ese 44% desea ahora castigar al partido demócrata. Eso explica el cambio rápido planeado de que Kamala Harris sustituya al viejito Biden.

Estas revueltas (riots) inmediatamente no solo activan a la guardia nacional, sino también excitan a los racistas blancos y activan a sus milicias armadas. Las integran unos 200 grupos bien organizados, estructurados por todo el país y con muchos veteranos de guerra y cazadores. Se calculan unos 60,000 muy bien armadas. Altamente peligrosas e impunes en sus acciones paramilitares dentro de los EEUU.

Entre estas está el Ku Kluk Klan, fundado en 1865 ya al final de la primera guerra civil en Tennessee y hasta hoy con plena libertad de acción. Ni siquiera durante la administración de Barack Obama (un presidente afrodescendiente) se pudo abolir.

Terrible perfil de la democracia USA

La democracia USA es tan grande y viciosa que su perfil de odio supremacista blanco WASP (White Anglosaxon Pure) racista, evangélico anti-católico, xenofóbico, antisemita en contra de los árabes, homofóbico y anticomunista, parece no importar nada.

¿Pero cuál puede ser la chispa que encienda todo un polvorín acumulado de discriminación, desigualdad económica, cultural y odio racial? ¿Será otro tiroteo en alguna escuela? ¿Un tercer y decisivo atentado a Trump u otro caso de asesinato impune de un afro-descendiente a manos de policías blancos?, que por ende han demostrado el surgimiento de acciones extremadamente violentas, de destrucción y pérdidas de vidas y económicas en las localidades donde se dan las protestas.

Pero la guerra civil no solo es la opción declarada muchas veces por los grupos armados de extrema derecha. Muchos gobernadores, congresistas, senadores republicanos lo han expresado abiertamente. Tanto milicianos como políticos opinan que, si no gana Trump, los resultados no se reconocerán y la opción armada está aún abierta desde el 6 de enero del 2020 y por los dos intentos de asesinato a Trump en julio y septiembre de este año.

En agosto del 2023 el congresista por Michigan, Matt Maddock, que muchos creíamos sería el nominado como candidato presidencial por los republicanos, aseguró que “se daría una guerra civil o algo parecido a una revolución si continuaban reprimiendo políticamente a sus partidarios, que ocuparon el Capitolio” (más de 1500 encarcelados y con sentencias severas). Ese mismo mes Colton Moore, senador por Georgia, expresó que “no quería sacar su rifle en una guerra civil”.

Este 2024, un candidato en Carolina del Norte por los republicanos dijo que hay que asesinar ya a unos cuantos y no por venganza, sino por la necesidad de salvar a la nación. Y lo mismo expresó George Lang, senador por Ohio. “Trump y su vice J. D. Vance son el ultimo chance de salvar políticamente a los EEUU. ¡Si perdemos estas elecciones habrá guerra civil para salvar al país y con seguridad la habrá!”.

La temática que facilita el choque de republicanos contra demócratas es amplia, y va más allá de los resultados electorales. La destrucción de los valores cristianos producto del progresismo y wokismo demócrata, sus políticas pro inmigración ilegal y descontrolada, proyectos y leyes pro abortos, leyes a favor de los homosexuales y todo tipo de trans, así como leyes de control de armas en mano de la población. El 42% de los propietarios de casa tienen más de un arma.

No hay duda que tras el segundo atentado de asesinar a Trump, las cosas se pueden salir de control. Los grupos extremistas de los demócratas también se preparan para lo que pueda suceder después del 4 de noviembre próximo. Desde 1989 existe la Acción Anti- Racista (Anti Racist Action) que ven a los blancos como fascistas, han crecido en cantidad y calidad en su capacidad de choque. La NFAC (Not Fucking Around) está armada hasta los dientes para defender a los de color negro.

Las milicias ultraderechistas

Los más radicales como Antifa, considerada por el FBI como terrorista, y Black Lives Matter, especialistas en revueltas, saqueos y linchamiento en las calles contra la impunidad policiaca contra los afrodescendientes. Redneck Revolt, para defender con las armas a comunidades marginadas. John Brown Gun Club, una organización armada con entrenamientos y preparación militar para la defensa de las minorías. Y muchas más como The Base, con entrenamiento militar y acusada de acciones paramilitares, etc.

El tema de la posibilidad de una guerra civil se ha llevado a las encuestas y estas arrojan un 40% de posibilidades después de las elecciones, y una escasa menor cifra antes de lo que queda de resultado, a no ser que el segundo y un tercer atentado a Trump dispare la situación. Las milicias ultra derechistas también pueden hacer lo suyo contra la candidata demócrata. Esta es la otra línea roja que prosigue a la toma inconstitucional del Capitolio en el 2021.

Lo incierto de esto son terceras fuerzas económicas e ideológicas internas que, dentro de los diversos grupos extremistas alrededor de los republicanos o demócratas, estén interesados más en la guerra civil 2.0 que en quien gane las elecciones. Ya ni se diga de las fuerzas externas, interesadas en que no gane Trump y las interesadas en el rápido declive norteamericano. La lista aquí es grande también.

Factores de la ingeniería del sistema electoral basados en el colegio electoral, tendrán mucho que ver en siete de los Estados más inseguros de los 50 a participar. Y como sabemos, de los 538 votos de los electores del colegio, el candidato que reciba 270 será el ganador.

Para ese entonces ni siquiera interesará quién de los candidatos ganó qué tanto de los debates públicos, qué tanto el expertísimo demócrata, al colocar al frente a Kamala Harris, o el republicano, con su apuesta de Donald Trump, tendrá algún valor en ese momento, ni cuál de estos candidatos obtuvieron más del voto popular. Solo valdrá la voluntad del DEEP STATE (Estado Profundo) y la orden que le dé al colegio electoral para inclinar la balanza de la victoria a Harris o a Trump.

Arizona (11), Georgia (11), Michigan (15), Nevada (6), North Carolina (16), Pennsylvania (19), y Wisconsin (10), que son considerados como el campo de batalla (battleground stetes) o Swin States (Estados péndulo), arrojan una sumatoria según las cifras en paréntesis a la par de cada estado con 88 votos del colegio electoral, y son el rascar de cabeza de todos los analistas a la hora de contar votos. Suelen estos ser tan problemáticos, que el resultado en Pensilvania a menudo determina el resultado de toda la campaña electoral.

El voto latino de los inmigrantes sin (ID) documento de identidad podrá generar mayor caos que el devenir de la guerra en Ucrania, o una posible guerra entre la OTAN y Rusia, mientras el uso del arma nuclear táctico no entre en acción en la guerra en Europa. Mucho menos la situación tensante en cuanto al enfrentamiento con China por Taiwán o las Filipinas. O el voto por correo electrónico será otro causal que inclusive no espere a que terminen las votaciones, sino que podrá estallar mucho antes del 4 de noviembre. Este será el argumento angular del fraude electoral.

Tres líneas rojas se han cruzado

Esa denuncia está también ya asegurada. Ya están culpando a los iraníes como en su momento se culpó a Rusia de interferencia en las elecciones del 2016. Tres componentes de la comunidad de inteligencia USA como son la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI), la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA), han denunciado que:

“Irán busca avivar la discordia y socavar la confianza en las instituciones democráticas estadounidenses. Irán ha demostrado, además, un interés de larga data en explotar las tensiones sociales a través de diversos medios, incluido el uso de operaciones cibernéticas para intentar obtener acceso a información sensible relacionada con las elecciones estadounidenses”.

Son operaciones de influencia cibernéticas dirigidas a la campaña electoral y específicamente contra Trump. Son efectivas, aseguran las agencias, pues sacaron del juego a Hillary Clinton en el 2016 con 20,000 correos electrónicos del servidor del Comité Nacional Demócrata, que Wikileaks publicó tan solo unos días antes de su nominación. En otras palabras, Irán debe desde ya prepararse si gana Trump, quien satisfará al lobby judío en Washington de destruir a Irán a favor de Israel en el Medio Oriente.

Hacer guerras a sabiendas que no las ganan al final, no es un tema ya ganador en las elecciones USA, al menos –repito- que se tensione a niveles extremos. Y esto solo puede ocurrir en el Medio Oriente con Israel involucrado en guerra abierta con el mundo árabe, como el que se está armando en por lo menos siete frentes de guerra contra los sionistas.

También están ocultos aquellos del Deep State que desean que continúe la guerra y su financiamiento en Ucrania, a lo que Trump ha dicho que acabará al siguiente día de su llegada a la Casa Blanca. O Aquellos que desean financiar más a Israel. O aperturar un mayor conflicto con China. Esos sí pueden generar todo un caos en estas elecciones.

Inclusive, nadie acusará a los demócratas por lo que han gastado en Ucrania o en Israel, pues ese capital no es del pueblo norteamericano. Ese capital es para que se beneficie el complejo militar industrial y los dueños privados de la Reserva Federal; y eso no es tema de debate electoral. Los norteamericanos solo deben saber que lo tienen que pagar algún día con las próximas veinte generaciones que ya nacerán endeudadas.

A menos de dos meses de las elecciones en los EEUU estamos presenciando todo un proceso que es parte del fraude electoral ocurrido en los sufragios del 2020. La coyuntura internacional ha cambiado a más grave y el enfrentamiento político interno en los EEUU a peor. Tres líneas rojas se han cruzado ya: el rompimiento de reglas electorales bipartidistas, el irrespeto a la Constitución y el respeto a la vida de los candidatos a presidente. Cuantas líneas rojas más faltan cruzar los amos de los Estados Unidos para que estalle la guerra civil 2.0, o todo es un caos controlado?

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El grupo BRICS y los albores de un nuevo mundo.   

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Christian Lamesa, Distinguido Analista Internacional (Argentina) colaborador del CREI

Analista geopolítico, fotógrafo y escritor.

Nuevos BricsConel primer cuarto del siglo XXI ya finalizando, nos encontramos con cambios geopolíticos de tal magnitud, que hacen difícil prever el futuro de la humanidad.

Estas transformaciones que estamos viviendo, parecen desafiar el orden mundial unipolar establecido tras la desaparición de la Unión Soviética, cuando los Estados Unidos creyeron contar con el derecho de imponer a los demás países sus “valores” y su “democracia occidental” mediante la prepotencia y el uso de la fuerza.

Por supuesto que esta lógica de dominación imperialista que lleva adelante históricamente el mundo anglosajón, solo puede ser ejercida sobre países a los que logra dominar por la fuerza o sobre aquellos que tienen vocación de vasallos. Sin embargo, conseguir esta sumisión, este sometimiento por parte de estados que valoran y defienden su soberanía, su forma de vida y sus valores tradicionales, es una tarea mucho más difícil y probablemente condenada al fracaso.

Este tipo de países son los que, a mi modo de ver, integran los BRICS. Este grupo conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, funciona formalmente desde el año 2009 y ha experimentado a lo largo de los años un crecimiento exponencial en sus economías, sobrepasando ampliamente al G7, como así también ganando una enorme capacidad de influencia geopolítica a nivel global. A partir del primer día del 2024, este grupo ha sumado en el formato BRICS + a cinco países: Arabia Saudita, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Etiopía. Más de una treintena de naciones ya han expresado formalmente sus aspiraciones a convertirse en miembros integrantes de pleno derecho de esta organización, entre los cuales podemos enumerar a Malasia, Tailandia, Indonesia, Turquía y Venezuela, entre muchos otros.

Como ya he comentado, la capacidad de crecimiento económico del grupo es realmente impresionante, además de prever la financiación de importantes obras de infraestructura entre los países miembros, a través del New Development Bank (Nuevo Banco de Desarrollo) del organismo, erigiéndose incluso, esta entidad bancaria, en un contrapeso a las políticas, a menudo arbitrarias, del Fondo Monetario Internacional. Sin embrago, centrarse tan solo en el aspecto económico o comercial de los BRICS podría ser insuficiente, ya que la colaboración entre sus miembros va mucho más allá, abarcando aspectos tales como la cooperación tecnológica, educativa, sanitaria, cultural, etc.

Antes de profundizar en este aspecto, quiero señalar que, justamente, no es casual que entre los socios fundadores de este grupo de países, se encuentren Rusia, China e India, los cuales no son solo naciones, sino que son Estados-civilización con una visión que en muchos sentidos colisiona de lleno con la lógica del mundo anglosajón, el cual, representado principalmente por los Estados Unidos y el Reino Unido, ven las relaciones internacionales como un juego de suma cero, lo cual se ve reflejado en sus historias, donde todo lo que ganaron, necesariamente debió ser perdido por otros países, arrebatado a otros pueblos. Por el contrario, la relación de Rusia históricamente con los demás estados ha sido la de la cooperación, la amistad, la lealtad, el respeto a los acuerdos y al derecho internacional, y como se refleja en la actualidad, la construcción de relaciones mutuamente beneficiosas. Otro ejemplo de la visión de los países que encabezan este nuevo mundo multipolar, en cierta medida representado por los BRICS, es la posición del presidente chino Xi Jinping, al sostener que es necesario: “Fomentar el desarrollo común y la prosperidad de todos los países en la aldea global, y convertir el concepto de las ganancias compartidas en un consenso sólido”. Sin dudas la idea de la “Prosperidad compartida” es un pensamiento revolucionario que se contrapone absolutamente a la lógica depredadora que históricamente ha llevado adelante el llamado “Occidente colectivo”.

También desde la perspectiva histórica del análisis, podemos encontrar otras similitudes entre la mayoría de los fundadores del grupo BRICS, y es que tanto Rusia como China, la India e incluso Sudáfrica han sufrido duramente los ataques, la prepotencia y el saqueo del imperialismo, lo cual ha dejado huellas imborrables en sus pueblos, los cuales quieren hoy construir un futuro más justo para toda la humanidad.

Buena parte de este trabajo, en aras de mejorar el porvenir de los pueblos, se pudo ver hace pocos días, el 27 y 28 de agosto en Moscú, durante el VI Foro Municipal Internacional de los Países BRICS.

Este evento fue una plataforma importante para el intercambio de experiencias e ideas entre representantes de los gobiernos regionales y municipales de los países BRICS, así como para construir comunicaciones comerciales efectivas con empresarios en Rusia y otros países socios.

En el marco del mencionado foro se realizó la mesa redonda “El papel de la educación extraescolar y la cooperación internacional en la educación de niños y jóvenes. Experiencia de ciudades y municipios BRICS”, que se dedicó a discutir temas de recreación de niños y jóvenes en los campamentos, como así también acerca de la educación extraescolar.

Participaron en este evento representantes de los órganos legislativo y ejecutivo de la Federación Rusa, jefes de campamentos infantiles rusos y extranjeros y demás organizaciones del ámbito educativo.

Lo antes mencionado, es tan solo uno de los ejemplos de como se está gestando un nuevo mundo multipolar basado en el respeto mutuo y en un trato de igual a igual entre los estados, con fuertes lazos de cooperación para el desarrollo de todos los países en los más diversos ámbitos, mundo multipolar que en gran medida está representado por los BRICS y al cual mira con esperanzas la “mayoría global”.

Como antagonista a este nuevo orden mundial están los Estados Unidos y sus aliados, pretendiendo mantener una hegemonía unipolar arbitraria y decadente, hostilizando por todos los medios a Rusia y a China, los dos más grandes abanderados e impulsores de un nuevo mundo más justo para beneficio de toda la humanidad, intentando matarlo antes de que termine de nacer.

Del resultado de esta lucha dependerá como será el futuro de los pueblos del mundo en los próximos siglos y por este hecho es que no debería haber lugar para la neutralidad.

Christian Lamesa, nacido en la ciudad de Buenos Aires en 1971.

Analista geopolítico, fotógrafo y escritor. Autor del libro “La paternidad del mal – Los cómplices de Hitler”.

Nominado al premio de la Sociedad Rusa «Znanie» (Российское общество «Знание») como «Educador extranjero del año 2023»

Embajador en la República Argentina de la Sociedad Rusa «Znanie» (Российское общество «Знание»)

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La Unión Soviética, un Estado meritocrático. Por Christian Lamesa (Argentina)   

Distinguido Analista Internacional en colaboración con el CREI

Yacasi una década atrás, una empresa automotriz de origen norteamericano lanzaba un spot publicitario en el que hablaba de meritocracia (creo yo, sin entender demasiado bien lo que esto significa), y estaba dirigido a los consumidores de clase media de la Argentina, ya que es mayoritariamente a ese segmento social, al cual están dirigidos, en gran medida, los vehículos que produce esa empresa.

Esto no habría sido más que otra estrategia de marketing, apelando a anhelos aspiracionales para vender más que sus competidores, si no fuera por la polémica surgida, dada la indignada respuesta de amplios sectores y dirigentes de la progresía argentina, quienes alzaron su voz encolerizada denostando la idea de “meritocracia”, sin comprender bien (al igual que la automotriz norteamericana), de lo que estaban hablando.

Nada de esto es tan grave, sin embargo, el uso inadecuado del lenguaje siempre trae consecuencias negativas y cada tanto la polémica persiste resurge. Los unos argumentan para defender algo que desconocen, ya que en su mayoría nunca han logrado nada por mérito propio, sino más bien por privilegios heredados o por pertenencia de clase, y los otros, debido a la ignorancia acerca de lo que realmente es la meritocracia, la atacan al asociarla a cierto elitismo, no pudiendo ser esta idea algo más alejado de la realidad. Acerca de esto intentaré ahondar a lo largo de este artículo.

Los orígenes de la meritocracia se remontan a la antigua China, donde existía un sistema de exámenes imperiales, cuya finalidad era la selección de los mejores, los cuales servirían al emperador y al Estado, siendo esto definido por la capacidad y el mérito de los postulantes y no por su posición social. Esta tradición se basaba en los principios éticos instaurados por el pensador chino Confucio, nacido en el año 551 a.C.

El confusionismo como doctrina, determinaba cuales eran las máximas virtudes a las que debían aspirar las personas, siendo éstas, la tolerancia, la bondad, la benevolencia, el amor al prójimo, y el respeto a los mayores y a los antepasados. Estas virtudes también tenían que verse reflejadas en el Estado, el cual debía gobernar de acuerdo a estas normas éticas, y en consecuencia era necesario privilegiar la enseñanza y los ritos para la formación y selección del «hombre bueno» destinado a servir al Estado.

La implementación de este sistema ya se había generalizado en el Imperio Chino en el siglo XIV, como una manera de luchar contra la aristocracia.

Mucho más acá en el tiempo, sin duda la Unión Soviética ha sido el único Estado verdaderamente meritocrático que existió, permitiendo con esta política, la realización de hazañas que han quedado escritas en los anales de la historia y enumeraré algunos de los ejemplos más notables, pero antes describiré brevemente como fue que el sistema político del país favoreció la llegada de los mejores, a los lugares de mayor responsabilidad, basándose únicamente en el trabajo, la voluntad y el esfuerzo por el progreso del Estado y el bien común.

El sistema de los Soviets (consejos) en la URSS, estaba diseñado de forma tal, que la representación era real y surgía directamente de los trabajadores, campesinos y soldados, los cuales elegían a sus representantes directamente de entre ellos mismos, en cada fábrica, granja colectiva o cuartel, pudiendo revocar esa representación en cualquier momento, en caso de que aquel que fuera elegido por sus pares no cumpliese con el mandato delegado ante el Soviet de los Trabajadores. También estaban los Soviets de los pueblos y las ciudades, los cuales designaban a sus representantes a los Soviets Supremos que tenían cada una de las repúblicas que formaban la URSS. Por último estaba el máximo órgano que era el Soviet Supremo de la Unión Soviética formado por los delegados de las repúblicas que integraban el país.

Si bien siempre en la URSS se incentivó lo colectivo por sobre lo individual, también es cierto que el Estado alentaba y premiaba el esfuerzo por encima de lo que se esperaba habitualmente de un ciudadano soviético, y estas dos ideas no se contradicen en lo absoluto, ya que el logro extraordinario de uno, servía de inspiración y motivación para los demás, en aras de la grandeza del país y el bien común. Parte de esto eran las condecoraciones que se les otorgaban a trabajadores, científicos y otros ciudadanos que se distinguían por su labor, siendo la más alta de ellas, la de Héroe del Trabajo Socialista.

Todo esto, no era ni más ni menos que el Estado promoviendo las conductas que consideraba positivas para la sociedad, incentivando y premiando el esfuerzo y el mérito, al mismo tiempo que desalentaba las negativas, como la pereza por ejemplo, tal como lo podemos leer en el Artículo 12 de la Constitución soviética del año 1936, donde dice: “El trabajo es en la URSS una obligación y una causa de honor de cada ciudadano apto para el mismo, de acuerdo con el principio de «el que no trabaja, no come». En la URSS se cumple el principio del socialismo: «De cada uno, según su capacidad; a cada uno, según su trabajo».”

Para terminar, es importante ver como esta política se plasmaba en innumerables casos reales, hombres y mujeres que con su trabajo, voluntad y hazañas, llevadas a niveles extraordinarios, contribuyeron a la construcción del gran país que fue la Unión Soviética, y como ejemplo nombraré a algunos de los más famosos, cuyos orígenes humildes no fueron un escollo para llegar a los sitios más altos, sino que esto fue determinado tan solo por su talento, esfuerzo, mérito y determinación.

Quizás el más célebre de los que he seleccionado es Yuri Alekséyevich Gagarin, el cosmonauta soviético que pasó a la historia por ser el primer ser humano en volar al espacio exterior y además regresar sano y salvo a la Tierra. Los padres del futuro héroe trabajaban en una granja colectiva, Alekséi Ivánovich, su padre, era carpintero y su madre, Anna Timoféievna desempañaba su trabajo en la lechería de la granja. Yuri y su familia sufrieron los embates de la guerra y la ocupación nazi. En 1950, a los 16 años, trabajó como aprendiz en la industria metalúrgica al mismo tiempo que completaba sus estudios secundarios, graduándose con honores. En 1955 ingreso en la Escuela Superior de Pilotos de la Fuerza Aérea y así comenzó el camino que lo llevaría al espacio. Inicialmente preseleccionado junto a otros ciento cincuenta y cuatro pilotos, el número se redujo a veinte, los cuales debieron pasar por numerosas pruebas de resistencia física y psicológica. En la decisión final de la comisión a cargo del programa espacial, para que Yuri Gagarin fuera el piloto del Vostok 1, también tuvo importancia la opinión favorable de los compañeros de éste, debido a la actitud y al compromiso que había demostrado a lo largo de todo el periodo de entrenamiento y pruebas. Así fue como finalmente el 12 de abril de 1961, el cosmonauta soviético se convirtió en el primer hombre en ver a la Tierra desde el espacio exterior, fue galardonado como Héroe de la Unión Soviética por su hazaña y quedó hasta el día de hoy en el corazón de los pueblos que integraban la URSS.

Alekséi Grigórievich Stajánov era un humilde trabajador de la mina Tsentrálnaya-Írmina de la ciudad de Kádievka, en Donbáss, quien en el año 1935, logró extraer ciento dos toneladas de carbón durante su turno de trabajo de seis horas, siendo siete toneladas la cantidad habitual que un minero sacaba a lo largo de una jornada de trabajo. El 9 de septiembre del mismo año superaría su logro al extraer doscientas veintisiete toneladas en su turno laboral. Debido a su esfuerzo, Stakhánov sirvió de inspiración y ejemplo a todos los trabajadores. Entre 1936 y 1941, el minero soviético fue enviado a la Academia Industrial de Moscú; en 1941 fue designado director de la mina Nº31 de Karangadá, Kazajstán y de 1943 a 1957, formó parte del Ministerio de la Industria del Carbón y llegó a ser diputado del Soviet Supremo; también recibió las condecoraciones, “Orden de Lenin” en dos ocasiones, la “Orden de la Bandera Roja”, y en reconocimiento a su sacrificio personal dedicado al progreso de su país, fue galardonado en 1970 con el título de “Héroe del Trabajo Socialista”.

General Zhúkov

El mariscal Gueorgui Konstantínovich Zhúkov, fue ni más ni menos que el comandante soviético que guió al Ejército Rojo hasta Berlín, liberando a media Europa y aplastando al nazismo (y proféticamente dijo: “Liberamos a Europa del fascismo, pero nunca nos perdonarán por ello”). Fue quien venció a los japoneses en la Batalla de Jaljin Gol en 1939, cuando parecían invencibles. El mariscal Zhúkov dirigió la exitosa defensa de Moscú, participó del triunfo en Stalingrado contra los ejércitos fascistas, logró romper el bloqueo de Leningrado, coordinó la Batalla de Kursk y lideró la Operación Bagratión, que expulsó a los alemanes del territorio soviético. Habiendo nacido en 1896, en el seno de una familia de campesinos pobres, llego a ser uno de los mayores héroes de la historia soviética y rusa, recibiendo entre muchas otras condecoraciones, el galardón de Héroe de la Unión Soviética en cuatro oportunidades.

Mijaíl Timoféyevich Kaláshnikov posiblemente sea el más famoso de todos, debido al invento que también lleva su apellido, el célebre fusil de asalto AK 47. Kaláshnikov también provenía de una familia campesina extremadamente pobre, luchó en la guerra contra los invasores nazis y fue herido por una bomba mientras comandaba un tanque T-34 durante la Batalla de Bryansk. Durante su hospitalización decidió que diseñaría un arma que fuera confiable y que jamás fallase, con la cual sus camaradas pudieran defender a la patria y estar seguros. Como ingeniero autodidacta diseñó una de las mejores armas militares de la historia, la cual debió pasar por duras pruebas de funcionamiento, compitiendo con diseños de armeros soviéticos ya consagrados, por aquel entonces, logrando superar a todos y convirtiéndose, el AK 47, en el fusil oficial del Ejército Soviético. Mijaíl Kaláshnikov recibió a lo largo de su vida numerosos reconocimientos por su trabajo, como así también, entre otros, los títulos de Héroe del Trabajo Socialista y el de Héroe de la Federación Rusa.

El último al que quiero mencionar es un ciudadano ruso, pero que más de la mitad de su vida transcurrió en la URSS y a mí entender, él también es una muestra de la meritocracia de la época soviética, y me refiero a Vladímir Vladímirovich Putin. El actual presidente de la Federación Rusa es hijo de Vladímir Spiridónovich Putin, un capataz de fábrica, que antes fue oficial de la Marina Soviética, siendo condecorado por su participación en la defensa de Leningrado contra el ejército alemán, resultando gravemente herido, y de María Ivánovna Pútina, trabajadora de la misma fábrica que su marido. Vladímir Vladímirovich al terminar sus estudios secundarios, ingresó en la carrera de Derecho en la Universidad Estatal de Leningrado, de la cual se graduó como licenciado y debido a su desempeño como estudiante, fue reclutado para trabajar en el Comité para la Seguridad del Estado (KGB). En 1991, luego del colapso de la URSS, Putin renuncia al KGB y comienza su actividad política en San Petersburgo (ex Leningrado). Lo que sigue es más o menos conocido para todos, el primer día del año 2000 se convierte en el presidente de la Federación Rusa y veintiún años más tarde es considerado por muchos millones de personas (entre los que me incluyo), como uno de los más grandes líderes de toda la historia rusa y uno de los más destacados estadistas a nivel mundial de todos los tiempos. Todo esto proviniendo de una humilde familia trabajadora de Leningrado, ¡meritocracia pura!

Así pues, la próxima vez que se hable de meritocracia, les sugeriría a los que la defienden, que lo piensen mejor, ya que en una verdadera meritocracia no creo que pudieran sentirse muy a gusto, ya que los privilegios heredados no cuentan como méritos. Y a los progres que la atacan, les pediría que tengan conocimiento acerca de las cosas de las que hablan, a no ser que de verdad sepan su significado y realmente estén en contra de la meritocracia, tal cual es, lo que explicaría el desempeño desastroso de muchos funcionarios con muy pocos méritos para los cargos que ostentaban.

Christian Lamesa, nacido en la ciudad de Buenos Aires en 1971.

Analista geopolítico, fotógrafo y escritor. Autor del libro “La paternidad del mal – Los cómplices de Hitler”.

Nominado al premio de la Sociedad Rusa «Znanie» (Российское общество «Знание») como «Educador extranjero del año 2023»

Embajador en la República Argentina de la Sociedad Rusa «Znanie» (Российское общество «Знание»)