Con la Ultra Derecha fascista en Europa enfrentaran a Rusia! Manuel Espinoza, Director del CREI Entrevista en Prensa Alternativa(La Voz de la Patria Grande)







Publicado por DR. SUAREZ SAPONARO Distinguido Analista Internacional (Argentina) del CREI
En África Oriental, las islas Comoras, han tenido desde su independencia una existencia agitada. Golpes de estado, la intervención de mercenarios, como el célebre Bob Denard, han sido una constante en la historia del país. Su economía, se caracteriza por su subdesarrollo y la dependencia de la exportación de unos pocos productos, entre ellos esencias para la producción de perfumes de afamadas marcas mundiales. Comoras espera que la posible existencia en sus aguas territoriales de gas y petróleo, sean su “boleto” de salida hacia un futuro mejor.
Por el Dr. Jorge Alejandro Suárez Saponaro
Director de Diario El Minuto para Argentina
Especial para LA POLIS. Desde Buenos Aires
Las islas Comoras fueron pobladas en su momento por gentes de origen austronesio, como la vecina Madagascar. La escasa información sobre la historia previa a la llegada de los europeos, impide conocer mayores detalles sobre el proceso de islamización de las islas y el intenso mestizaje de la población local. Existen evidencias por navegantes persas, llegaron a las Comoras, registrándose tumbas que datan del siglo X. La presencia de navegantes árabes, trajo aparejado la llegada del Islam. Las islas por su posición geográfica fue un importante centro comercial, incluyendo la trata de esclavos.
Hacia el siglo XVI, existían una serie de sultanatos, que era frecuente los conflictos entre estos por la hegemonía. Los portugueses hicieron acto de presencia en 1505, seguido por franceses, ingleses y holandeses. Por su posición geográfica era escala obligada hacia la India El reino Hova de Madagascar tuvo influencia en la isla Moheli. En 1816 el sultán de Anjouan o Ndzwani, bin Alawi Husein felicitó al rey Luis XVIII por su regreso al trono y solicitó ayuda militar. Esto abrió las puertas a la penetración francesa. Esta se fue materializando a través de misioneros, comerciantes, dueños de plantaciones. En 1841, la isla de Mayotte a pedido del gobernante local se convirtió en protectorado. El sultán de Bambao en 1835, en la isla Gran Comora, solicitó también la protección de París. En 1871 la isla Moheli, quedó en manos francesas. Los británicos mostraron interés en Anjouan, pero finalmente desistieron sobre sus intenciones. Los alemanes izaron la bandera en Gran Comora en 1885, para finalmente ante la reacción francesa, retirarse. Los reyezuelos locales siguieron gobernando por un tiempo más. A principios del siglo XX, las islas dejaron de ser protectorados, para ser colonias gobernadas directamente por autoridades impuestas por Francia. En 1909, el sultanato de Moheli, fue abolido. En 1912, el sultanato de Anjouan, no sin resistencia de su gobernante y su modesto ejército, corrió la suerte de los otros gobernantes locales. En Gran Comora, existían una serie de gobernantes tradicionales de Bambao, Itsandra, Mitsamihuli, Mbajini, Hambuu, Washili, Hamahame, Mbwankuu, Mbude y Domba. Unificados por el sultán Said Bin Ali Said Omar en 1886. Los franceses exiliaron al sultán Said a la isla de Reunión en 1893 y en 1908, los sultanatos de Gran Comora habían dejado de existir.

El cultivo de alimentos fue reemplazado por una economía de plantación, en gran parte monopolizados por empresas franceses y la elite árabe local. Los cultivos se centraron en ylang ylang, vainilla, clavo de olor, copra y cacao. Las islas Comoras dependían del gobernador de Madagascar, recién en 1946, tuvieron un régimen separado. Por el cambio constitucional francés, las islas podrían tener representación en el Parlamento, surgiendo la figura de Said Mohamed Sheikh, como referente político local. Comoras siguieron un derrotero hacia un mayor grado de autonomía. El plebiscito de 1958, ratificó el mantenimiento de los lazos con Francia. La fuerte dependencia de la ayuda metropolitana, sin ninguna duda fue un factor influyente en dicha decisión del electorado. En 1962, fueron creadas asambleas para cada isla, alimentando sentimientos autonomistas. En 1968, surgieron partidos locales, de carácter moderado y que pretendían mantener lazos con Francia. Entre los grupos políticos más relevantes encontramos al RDPC (Rassemblement Démocratique du Peuple Comorien), de Said Mohamed Sheikh, francófilo, reformista y con base en la clase media insular; el UDC (Union Démocratique des Comores) de corte conservador y pro francés. Su líder Ahmed Abdallah, quién sería presidente de Comoras independiente. Estos fueron los dos grandes partidos que controlaron la política local. Otros partidos eran el Umma (Nación en árabe) del príncipe Said Ibrahim, que fue el sucesor del RPDC, que tuvo entre sus figuras Ali Soilih, que fue jefe de estado,

Los sectores nacionalistas más endurecidos, estaban en el exilio, destacándose el caso del MOLINACO (Mouvement de Liberation Nationale des Comores) de Abdou Bakari Boina, radicado en Dar es Salaam, Tanzania. Ello no impidió que en la sociedad isleña prosperara un sentir de construir un estado independiente, pero con limitaciones. En 1971, Said Ibrahim, llegó a presidente del consejo de gobierno, e hizo saber el sentir la posibilidad de una independencia al gobierno francés. Asimismo, los gobiernos africanos y el movimiento No Alineados, tenían su peso en foros internacionales, exigiendo la descolonización de numerosos territorios todavía bajo administración de potencias europeas. Las islas Comoras, a diferencia de otros territorios, no tuvieron un movimiento nacionalista que derivó en lucha armada. La superpoblación, llevaba a muchos a emigrar, facilitado por tener la nacionalidad francesa, por ende, existía un factor de peso, que generaba en la sociedad local cierta sensación de incertidumbre. El alto nivel de subdesarrollo, favoreció que los sectores mejor educados y preparados buscaran suerte en la propia Francia. El grado de atraso de las islas, sin ninguna duda fue responsabilidad de París, que nunca adoptó medidas para impulsar cambios en la economía local. La ayuda francesa se limitaba al sistema educativo y de salud.

En 1972, el MOLINACO, consiguió de Naciones Unidas, la resolución que apoyaba la descolonización de las Comoras. La presencia de este grupo en las islas era escaso, dado legalmente estaba prohibido y por ende su predicamento muy escaso. Este partido nacionalista existía en gran medida por el apoyo de la Organización de la Unidad Africana y el gobierno de Tanzania. Ese mismo año, las autoridades de Comoras firman un acuerdo para la independencia, que recibió críticas del MOLINACO, al considerarlo como una claudicación a los intereses coloniales franceses. En 1974, finalmente este grupo pudo operar legalmente en las islas. El 6 de julio de 1975, fue proclamada la independencia de Comoras, encontrando al liderazgo del MOLINACO en Tanzania, quedando fuera de la posibilidad de ser un árbitro en la política comorense. Quienes fueron los artífices de las negociaciones con Francia hacia la independencia, fue la coalición de partidos formados por el RPDC y la UDC, agrupados en una coalición que sostuvo el lema “independencia en amistad con Francia”. Sin ninguna duda, en la opinión pública local, la idea de romper con los franceses no era para nada bienvenida. En 1972, se llegó a un acuerdo sobre un régimen de transición hacia la independencia, que sería gradual, en el cual Francia transferiría competencias desde la emisión de moneda, educación, salud, seguridad pública, justicia. En la vecina isla de Mayotte, se opusieron adelantar la fecha del referéndum de independencia, que se llevó a cabo en diciembre de 1974. En la citada isla, el 64% se opuso a la separación de Francia, mientras que el resto de las islas votaron abrumadoramente por la independencia. París con sus intereses en la región, decidió considerar el referéndum, como una “consulta” dado que existían una corriente en el gobierno francés de mantener su presencia en Mayotte.

Una independencia improvisada. Golpes de estado y sueños revolucionarios frustrados.
La negativa francesa de reconocer formalmente el referéndum, afecto la política local, donde las discusiones en torno a la Constitución quedaron estancadas. En julio de 1975, el Parlamento francés, rompe con la unidad de Comoras, preparando la separación de Mayotte. La nueva ley de descolonización preveía que el referéndum sobre la nueva Constitución de las islas debería ser aceptado por cada una de las islas integrantes de Comoras. El primer ministro comorense Abdallah criticó este hecho. La Asamblea de Comoras contraatacó y estableció que la Constitución, sería sometida a consideración de la población una vez proclamada la independencia. El 6 de julio la Asamblea de las islas proclamó unilateralmente la independencia, Abdallah fue designado jefe de estado y fue nombrada una comisión para la Constitución. Pronto países africanos reconocieron la independencia y el 30 de julio, Comoras se integró a la Organización de la Unidad Africana. En las islas, no todos los partidos apoyaron la actitud de Abdallah y exigieron un gobierno de unidad nacional. El gobierno francés envió 200 gendarmes para reforzar a la Legión Extranjera. Asimismo, en Mayotte, la idea de ser parte de las Comoras independiente generaba rechazo. El 10 de julio, París reconoció la independencia, pero solo de tres islas, quedando Mayotte en sus manos. El 14 de julio, el Delegado francés, junto a sus funcionarios, se fueron de Moroni, la capital del nuevo país, dando por terminada la presencia francesa.

Mayotte con una población de origen malgache, con fuerte presencia de la fe católica y lazos más estrechos con Francia, tenía una identidad diferenciada del resto de las islas, cuya población es abrumadoramente musulmana. La llegada de trabajadores de las otras islas, que amenazaban con romper el equilibrio demográfico y, por ende, con el temor que los locales – llamados mahonenses – fueran dominados por los recién llegados, reforzó aún más la idea de mantener lazos con Francia, como garantía a su seguridad. Las autoridades isleñas en agosto de 1975, expulsaron a 2000 personas, venidos de las otras islas, incluyendo policías y funcionarios, ante la mirada de gendarmes y legionarios franceses, que no tomaron cartas en el asunto. De esta manera, Mayotte rompía definitivamente con el régimen de Moroni. En noviembre de 1975, el gobierno comorense organizó una “Marcha Verde” inspirándose en Marruecos, respecto al Sahara Español. Unas 160 personas en aeroplanos llegaron a Mayotte, en un intento de movilizar a la población local, sin ningún éxito. En 1976, el 83% del electorado de la citada isla, apoyó en un referéndum mantener los lazos con Francia. Mientras tanto la política de Moroni, se centró en buscar apoyo internacional en defensa de la integridad del territorio nacional.

El enfriamiento de las relaciones entre Comoras y Francia, la inestabilidad del régimen comorense, los golpes de estado, las crisis políticas y el tema Mayotte, llevó a París a retirar a 400 técnicos, el corte de la ayuda económica e inversiones, que provocarían una severa crisis en la gestión de los servicios públicos de Comoras, unido a la corrupción e incompetencia local. En 1976, los choques violentos entre malgaches e inmigrantes comorenses, con un saldo de más de un millar de muertos entre los segundos, obligó a los gobiernos de Madagascar y Comoras, a negociar la repatriación de 18.000 inmigrantes, generando más problemas para la depauperada economía comorense.

El primer presidente de Comoras fue derrocado por un golpe de Estado, con ayuda del mercenario francés Bob Denard, contratado por Ali Soilih. Abdallah fue exiliado. En 1976, Ali Soilih, fue designado presidente por un consejo revolucionario e inició la nacionalización de los bienes franceses. En 1977 este anunció la transformación de Comoras en un estado socialista. La política exterior se orientó hacia el Movimiento de los No Alineados, el ingreso a la Liga Árabe y acercamiento con China, en busca de fuentes de ayuda internacional. Pero el país siguió atrapado en la pobreza, superpoblación y subdesarrollo, pro la incapacidad propia del liderazgo político local. El régimen de Solih, adoptó una serie de medidas algo extravagantes, como destruir archivos del tiempo colonial, otorgar el derecho a voto a mayores de catorce años, legalizar el uso del cannabis. El programa socialista incluyo mayores derechos a las mujeres y la creación de una milicia popular, inspirada en los Guardias Rojos maoístas. Llamados Moissy, y conducidos por un muchacho de 15 años, cometían todo tipo de excesos, como violación de mujeres, y todo tipo de violencias a los considerados opositores.
Mercenarios. Autoritarismo. Corrupción e inestabilidad.
El valor estratégico del archipiélago, llevó a Francia a estar detrás del golpe de estado de 1978. París apeló el uso de mercenarios de las manos del tristemente célebre, Bob Denard. Quién contrató sus servicios de manera formal, fue el ex presidente Abdallah. 45 mercenarios partieron del puerto de Lorient, disfrazados de una expedición oceanográfica. El destino las Comoras. El brillante escritor y periodista Perez Reverte cuenta la historia, como Bob Denard, puso fin al régimen delirante de Soilih Entusiasmado y divertido por la idea, hasta el punto de financiar él mismo la mitad de los gastos de la operación, Denard se puso al trabajo. Con sus viejos amigos Phiippe Gerard y Guy Cardinal en la plana mayor, reclutó a 45 hombres escogidos, con un contrato de 4.000 dólares por dos meses de labor. El comando se embarcó en un viejo buque comprado expresamente para la ocasión, el Antinea, junto al material necesario para la operación: uniformes de combate de color negro, 35 fusiles Remington, 35 subfusiles Beretta, cuatro Winchester 458s especiales para caza de elefantes y cuatro radio-teléfonos. Veinte hombres salieron de Lorient a bordo del Antinea y el resto se les unió, tras llegar por avión, en el puerto de Las Palmas. Tras 28 días de navegación, el 13 de mayo, Denard y sus 45 hombres desembarcaron a bordo de un Zodiac y dos Sillingers en la playa de Itsandra —tres kilómetros al norte de Moroni, capital de las Comores— a las 2,30 de la madrugada. Once hombres atacaron el palacio, 22 el campo militar de Voiyou, 5 ocuparon los cruces de calles más importantes y el resto quedó en reserva. Denard en persona, pistola en mano, tiró abajo la puerta del dormitorio presidencial. En la cama estaba Solih con dos de sus concubinas, mirándolo sin manifestar sorpresa alguna.

Soilih fue asesinado al poco tiempo de ser apresado, aparentemente quiso fugarse. Por lo menos eso fue la versión oficial. Las milicias Moissy fueron aniquiladas por los ex paracaidistas franceses al mando de Denard. El derrocado Abdallah, recuperó el poder. La presencia de Bob Denard, cercano a Sudáfrica del apartheid y Francia, provocó que Comoras fuera expulsada de la Organización de la Unidad Africana. Naciones Unidas amenazó con sanciones. Finalmente, Denard se retiró por un tiempo de la escena local. Abdalllah estableció la República Federal Islámica de las Comoras, con una jefatura de estado con amplias atribuciones y una política pro occidental. El nuevo régimen de connotaciones autoritarias, fue responsable de la desaparición de 300 antiguos simpatizantes del régimen de Soilih, solo bajo presión francesa, algunos ex funcionarios del régimen depuesto fueron juzgados. En 1982 fue establecido un régimen de partido único. Las sospechas de corrupción del nuevo régimen, alimentaron a la oposición en el exilio, agregándose los abusos de la Guardia Presidencial para imponer la voluntad de Abdallah. Esta unidad de elite de 300 efectivos, dirigidas por mercenarios belgas y franceses, leales a Denard, era una verdadera guardia pretoriana. El ejército local, entrenado por franceses sentía rencor por dicho cuerpo, además del descontento social creciente hacia el presidente y su guardia personal. Nuevos intentos de golpe de estado estallaron entre 1985 y 1987.

Bob Denard y sus oficiales, se beneficiaron económicamente siendo socios del presidente Abdallah al controlar la principal empresa de comercio externo del país, contratos con empresas sudafricanas. La Guardia Presidencial permitió que Sudáfrica burlara las sanciones internacionales utilizando la línea aérea nacional, la llegada de inversiones en turismo y producción agrícola, además de establecer una estación de inteligencia para actuar contra regímenes como el de Mozambique, donde Sudáfrica financiaba al grupo armado RENAMO, en lucha contra el régimen marxista instalado en Maputo.
El régimen comorense, no supo o no quiso desarrollar el país. Las fluctuaciones internacionales de los precios de los cultivos de exportación, generaban mucha inestabilidad en la economía local. El presidente apelaba a la ayuda internacional. El valor de las islas para que permaneciera fiel a Occidente, llevó a que organismos internacionales y gobiernos, otorgaran créditos y ayudas, sin exigir muchas explicaciones. Centrales eléctricas, carreteras, redes de telefonía y un moderno puerto, fueron las consecuencias de las ayudas. La importación de bienes y servicios estaba en manos de la empresa local Établissements Abdallah et Fils, que beneficiaba los bolsillos de Abdallah y sus amigos mercenarios, como Bob Denard. La ayuda internacional terminó financiando el 80% del presupuesto nacional, pero ello no impedía que el régimen pagara muy mal a sus funcionarios y empleados con meses de retraso.
Los días de Abdallah estaban contados. En 1989, meses previos a la reforma constitucional que lo habilitaba a estar eternamente en el poder. Denuncias de fraude, generaron violencia en el país. Un centenar de personas fueron arrestadas. En esos días, el presidente comorense con asistencia francesa había decidido fusionar la Guardia Presidencia con el ejército local. Esto implicaba dejar sin empleo a Bob Denard y sus acólitos En la noche entre el 26/27 de noviembre de 1989, en la residencia de Abdallah, este murió en circunstancias no aclaradas. El jefe del ejército local, Ahmed Mohammed, fue considerado responsable. En el incidente estuvo presente Denard, pronto este se hizo con la situación y con el poder, desarmó al ejército local y fue designado presidente, el titular de la Corte Suprema. Hubo movilizaciones y represión. La aventura en Comoras de Denard, tocaba su fin. Sus servicios no eran necesarios para Francia y Sudáfrica. Los cambios en la región, demandaba deshacerse de impresentables como Denard. En Mayotte unos 3.000 efectivos franceses fueron desplegados, argumento más que suficiente para que Bob se rindiera sin disparar un solo tiro. Se retiró a Sudáfrica y luego, ante los cambios políticos, antes que el apartheid se hiciera el “harakiri”, regresó a Francia, donde fue juzgado por el crimen de Abdallah, siendo declarado inocente de aquel crimen.

Bob Denard, o como era su nombre real Gilbert Bourgeaud, regresaría a Comoras en un intento de golpe de estado en septiembre de 1995, con una treintena de hombres para derrocar al presidente en ejercicio, Said Mohamed Djohar. Las tropas francesas hicieron acto de presencia y se llevaron a Denard rumbo a la isla de Reunión, y de allí a Francia. Murió en 2007, con Alzheimer, esperando ser condenado por el golpe en Comoras en 1995, donde claramente, el gobierno francés sabía de sus intenciones.
Crisis permanentes. Tendencias autoritarias
En las elecciones de 1996, fue electo el presidente Mohamed Taki Abdoulkarim. Este presidente tuvo que lidiar con la crisis separatista de las islas Anjouan y Moheli. En el caso de la primera, quiso integrarse nuevamente a Francia, algo que dicho país se negó rotundamente. Entonces se formó un gobierno independiente. En 2002, hubo negociaciones para reintegrarse a las Comoras, pero en 2007, nuevamente Anjouan afirmó su independencia que termino en una operación militar en 2008, con apoyo de la Unión Africana. Fracasada la mediación del presidente sudafricano Mbeki, 1500 efectivos de Comoras y países africanos tomaron la isla, luego de combatir a los separatistas. El presidente del estado de Anjouan, Mohamed Bacar, se refugió en la isla de Reunión, posesión francesa. Moheli, luego de una breve independencia, aceptó el nuevo régimen constitucional, con mayor autonomía en 2002, que determinó la creación de la llamada Unión de las Comoras. Se estableció una jefatura de estado rotativa. En este año Azali Assoumani, líder del golpe de 1999, se presentó en las elecciones presidenciales. En 2006 fue transferido el poder de manera pacífica al nuevo presidente electo Abdallah Mohamed Sambi, líder religioso muy respetado en el país.
En 2016 Azali Assoumani, volvió a la presidencia, iniciando un proceso de consolidación de su poder, persiguiendo a opositores. Las elecciones de 2019, fueron boicoteadas por la oposición, lo que no impidió que el presidente llevara cambios para extender el mandato presidencial y obtener la reelección por dos mandatos, además de eliminar el sistema de rotación, por el cual el titular ejecutivo de cada isla, podía acceder de la presidencia de la Unión de manera alternada. En un informe de la prestigiosa ONG Freedom House señalaba sobre las elecciones legislativas de 2020: Las elecciones legislativas de 2020, contenidas en dos vueltas en enero y febrero, fueron boicoteadas por los principales partidos de oposición. Los candidatos progubernamentales ganaron todos los escaños; el CRC ganó 20, el aliado Partido Naranja ganó 2 y los candidatos independientes progubernamentales ganaron los 2 restantes. Los monitores de la UA que observaron la ronda de enero calificaron la contienda en general como pacífica, pero notaron una falta de interés público debido al boicot de la oposición. Los grupos de oposición afirmaron que la participación en la primera vuelta fue del 10 por ciento, rechazando la cifra de CENI del 61,5 por ciento. Los miembros de la diáspora comorana no pueden participar y el gobierno negó los llamados de la oposición para garantizar su inclusión.

La libertad de prensa no existe, dado que ha sido frecuente que blogueros, periodistas independientes sean arrestados u objeto de diversos tipos de intimidación por parte de funcionarios o la propia justicia. El estado tiene fuerte presencia en los medios de comunicación y obtener información fiable, es dificultoso para medios internacionales dado la censura y las dificultades que tienen los periodistas para ejercer su profesión con seguridad.

La Unión de las Comores un país, donde se utiliza el idioma local derivado del swahili, Shikomori , junto al francés y árabe. Estamos ante un microestado de 1.861 km2 y 900.000 habitantes. Su economía se basa en la exportación de cultivos comerciales como la vainilla, ylang ylang (80% de la producción mundial empleado por afamadas marcas de perfumes) y clavo. La agricultura absorbe gran parte de la mano de obra local, afectada por el desempleo y pobreza. El 70% de los alimentos son importados. El país aguarda la posibilidad que en sus aguas existan reservas de hidrocarburos, algo prometedor, pero que, con los altos índices de corrupción y el régimen autoritario imperante, es poco probable, si esa riqueza es encontrada, beneficie a la empobrecida población de las Comoras.




Canal: Detrás de la Razón. Con Roberto de la Madriz (México)
Manuel Espinoza (Director CREI – Nicaragua)
Carlos Mamani (Director Proyecto Patria – Perú)


Publicado por DR. SUAREZ SAPONAROel
Se cumplieron nada menos que dos siglos de la muerte del general Manuel Belgrano, un 20 de junio de 1820, en circunstancias dramáticas. En la pobreza y casi en el olvido moría en aquella lejana fecha en Buenos Aires el creador de la Bandera, pero que en su corta vida pública, tuvo ideas de avanzada y una intensa labor en lo político, económico, militar y hasta periodístico.
Por el Dr Jorge Alejandro Suárez Saponaro
Desde Buenos Aires Especial para LA POLIS
El 20 de junio de 2023 encuentra a la Argentina en medio de luchas mezquinas, Estamos ante el inicio de una campaña presidencial, donde más que una competencia por ideas y proyectos, es un duelo de egos. Los únicos intereses que prevalecen son los del grupo político, que busca llegar al poder. El país, carece de un horizonte definido, y sus instituciones están seriamente erosionadas por años de corrupción, sectarismo, agregándose un panorama socio económico, difícil, con elevados niveles de pobreza y acusados índices de subdesarrollo. Existe una sensación que el gobierno está ausente, como aquel fatídico año 1820, cuando el país estaba también envuelto en luchas mezquinas. En esos momentos el general Belgrano yacía en su lecho de muerte.
El 3 de junio de 1770 vino al mundo Manuel Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, en la ciudad de Buenos Aires, en aquel entonces capital del Virreinato del Río de la Plata, en el seno de una familia acomodada, siendo su padre de ascendencia italiana. Enviado a España, allí obtuvo el diploma de bachiller en leyes, y en 1793, obtiene el titulo de abogado. Joven brillante obtuvo de la Corona el nombramiento como secretario del Consulado de Buenos Aires, un tribunal mercantil. Regresa a Buenos Aires en 1794, dando paso a una intensa labor. En este organismo pone en evidencia su talento en materia económica, choca con poderosos intereses y la mentalidad mediocre de las autoridades hispanas de ese momento. Entre sus propuestas van desde diversificar la economía local, promover nuevos cultivos, mantuvo una postura crítica hacia la apertura irrestricta del comercio con potencias extranjeras, promovió premios para trabajos científicos y técnicos, premios para quienes introdujeran nuevos cultivos, adelantos para el sector agrícola, censos económicos y forestación. Todavía en los archivos españoles se conservan los trabajos minuciosos de informes de Belgrano sobre la actividad comercial y económica del Río de la Plata. Sus ideas innovadoras para una ciudad de la periferia del imperio español, fue la creación de una Escuela de Dibujo, primera iniciativa de promover la enseñanza artística, pero también con fines técnicos, especialmente para el ámbito de la arquitectura. En 1799 la Academia funcionaba exitosamente, pero las autoridades españolas dieron por tierra el esfuerzo. Otra gran iniciativa fue la creación de la Escuela de Náutica, dirigida por Pedro Cerviño, que sería también disuelta por orden del gobierno español, por ser de “mero lujo”. En esta iniciativa Belgrano concibió la importancia de contar con profesionales en el ámbito de la marina mercante y la navegación, especialmente para un territorio que dependía estrechamente de las comunicaciones marítimas para la supervivencia de su endeble economía.

Belgrano fue un hombre con sensibilidad social, en sus célebres Memorias del Consulado, se identifican su preocupación por la pobreza de la periferia de la ciudad – parece que en dos siglos nada ha cambiado – y la situación de la infancia, la falta de empleo y perspectivas de mejora. Demanda que deben adoptarse medidas para mejorar la calidad de vida de esas personas. La mujer, también es objeto de su preocupación, especialmente en materia de educación, y también dotarla de herramientas para su subsistencia, atendiendo el drama de mujeres pobres, que precisan no solo educación sino formación para poder trabajar. Sin ninguna duda ideas más que innovadoras para la sociedad de aquellos años.
La labor en el Consulado, lleva a Belgrano a ser considerado precursor del sistema de seguros, fue también que impulsó los estudios económicos en el Río de la Plata, influenciado sin ninguna duda por pensadores liberales de su época. En las Memorias o informes remitidos a España, Belgrano realiza interesantes trabajos sobre la necesidad de diversificar la economía, un viaje científico sobre el territorio, estudios sobre navegación, radicación de industrias, impulsar el incremento de la población en el territorio. Belgrano fue también impulsor del periodismo, alentó desde su puesto la creación del Telégrafo Mercantil, el primer diario que existió en Buenos Aires. En 1810 apareció el Correo de Comercio, que tuvo un rol central en la difusión de nuevas ideas, esta vez de la mano del propio Belgrano. Habiendo dejado Buenos Aires, Belgrano, ya como comandante militar, siguió impulsando esta actividad contando con una imprenta móvil para dar a luz el Diario Militar del Ejército Auxiliador del Perú.
Belgrano era capitán de milicias y como tal participó en la Defensa de Buenos Aires durante las invasiones británicas de 1806 y 1807. Estos hechos marcaron a la ciudad de Buenos Aires. Las milicias nacidas como consecuencia de las invasiones, estaban en manos de jefes politizados, el camino hacia la Revolución de 1810, estaba abierto. El 25 de mayo de 1810, Belgrano, que ya había dejado el Consulado, formó parte de los días intensos que precedieron a la remoción del virrey. Votó a favor del cese de sus funciones del virrey Cisneros y como vocal de la Primera Junta de gobierno, siguió con su actividad periodística y estimuló por medio de la Escuela de Matemáticas, crear una suerte de academia para futuros oficiales del Ejército. La experiencia duró poco por el fusilamiento de su director, Sentenach por contrarrevolucionario. El tiempo como miembro de la Primera Junta de Gobierno fue breve, dado que fue designado comandante de la expedición militar hacia el Paraguay, en un intento de legitimar la Primera Junta ante las gobernaciones y territorios del Virreinato del Río de la Plata. Paraguay desde un primer momento se mostró hostil al nuevo gobierno. En dicho territorio existían tres corrientes, entre ellas la favorable a Buenos Aires, pero no tenían el peso o gravitación como creían en la Primera Junta. Belgrano fue responsable de la fallida expedición militar. La reducida fuerza estaba mal equipada y adiestrada, el mismo Belgrano habla del pésimo equipo que disponían. Incluso de su propio bolsillo sufragará gran parte de los gastos del modesto ejército. La superioridad del enemigo se hizo patente en la batalla de Tacuarí, que obligó a Belgrano a replegarse.

En febrero de 1812, Belgrano estaba en la actual ciudad de Rosario, como comandante de las defensas allí apostadas. En este lugar, un 27 de febrero, hizo flamear por primera vez lo que luego sería la Bandera argentina. Siguiendo una costumbre bien argentina, la iniciativa no estuvo exenta de cuestionamientos. En mayo de 1812, era comandante de las fuerzas destinadas a liberar el llamado Alto Perú (actual Bolivia). Las ciudades del actual norte argentino estaban seriamente amenazadas y la posibilidad de su pérdida era factible. Las fuerzas realistas eran muy superiores. Belgrano tomó una decisión audaz, evacuar civiles, con el objetivo de no dejar nada que pueda emplear el enemigo. Así se desarrolló el célebre Éxodo Jujeño. Desde el punto de vista militar, Belgrano se replegó hacia posiciones más defendibles, obligando a los realistas a extender su cadena logística y alejarlo de sus bases, debilitándolo. En septiembre de 1812, el general Belgrano obtuvo su primera gran victoria, la de Tucumán. El Gobierno desde Buenos Aires (conocido como el Triunvirato) le había instado retirarse a Córdoba, algo que consideró inadmisible Belgrano y decidió con sus limitadas fuerzas esperar a los realistas. Seguido a la victoria de Tucumán, vino otra gran victoria, la de Salta en febrero de 1813. Este triunfo permitió un rápido avance hacia el norte. Aunque muchos no lo digan, sin ninguna duda las victorias militares de Belgrano impidieron que el actual norte argentino se perdiera. Belgrano avanzó en el actual territorio boliviano, lejos de sus bases logísticas, y si el apoyo de Buenos Aires, sufrió dos derrotas, que provocó la evacuación del ejército patriota, pero con un alto costo para el enemigo. El Belgrano militar se caracterizó por contar con fuerzas disciplinadas, el buen trato a prisioneros. Su comportamiento siempre fue ejemplar, incluso en las más duras circunstancias, y con lo serios problemas de salud que lo aquejaban.
Los premios enviados por las victorias militares de Belgrano, fueron destinados a la creación de escuelas. Para el desde el comienzo de su vida pública, el desarrollo del país pasaba por la educación abierta a todos los estratos de la sociedad. Pasarían muchos años y este ideal, sería tomado en cuenta ya durante la llamada “Generación del 80” que implantó un modelo educativo, que permitió que Argentina fuera un país con alto índice de alfabetización y un sistema escolar público ejemplar.

Belgrano fue enviado en misión diplomática, donde pudo ver de primera mano los grandes acontecimientos en Europa, a su regreso en 1815, la situación en el Río de la Plata no eran para nada alentadores. En julio de 1816, Belgrano está en Tucumán, donde se ha reunido un Congreso, allí expuso la situación de Europa y el llamado Plan del Inca, una idea que abrazaron muchos patriotas de unificar Sudamérica bajo el trono de los descendientes del último emperador inca. Esto generó gran revuelo dentro del Congreso. De regreso a Buenos Aires, Belgrano es otra vez general en jefe de una escuálida fuerza militar. Las luchas internas en el país eran una realidad, siendo desplazado del cargo, siendo arrestado y enviado a Buenos Aires. El Ejército del Perú, destruido y en una crisis, llevándolo al punto de su disolución. El general San Martin, consultado de quien debía tomar el mando, sugirió el nombre de Belgrano. La guerra civil era una realidad con el alzamiento del Litoral contra el centralismo porteño. Esto distrajo esfuerzos y el ejército de Belgrano poco o nada de apoyo tuvo. En 1819, las fuerzas de Belgrano son enviadas para sofocar a las tropas alzadas del Litoral. Enfermo pidió licencia y se retiró a Tucumán, donde un movimiento sedicioso derrocó a su gobernador y quiso engrillar a Belgrano. El dr Redhead, médico personal se opuso a semejante medida. El sectarismo no medía sus límites, y no respetaba a una figura del talante de Belgrano. El nuevo gobierno de Tucumán le negó ayuda financiera – olvidándose que fue su libertador en 1812 – y con préstamos particulares emprendió enfermo un penoso viaje a la ciudad de Buenos Aires.
El general Lamadrid, antiguo subordinado de Belgrano lo visitó en su casa, ya en estado delicado. Los caudillos ya amenazaban con tomar Buenos Aires, la Constitución unitaria de 1819, fue rechazada por el interior, pero el general Belgrano, apegado a las leyes, le expresó Es cruel mi situación pues me impide montar a caballo para tomar parte en la defensa de Buenos Aires contra el López el de Santa Fe que se prepara para invadir esta ciidad.. El 19 de junio comenzó su agonía, el pago por los servicios médicos fue su reloj de oro. Sus últimas palabras fueron Ay Patria mía. Eran las siete de la mañana del 20 de junio de 1820, tenía cincuenta años de edad. Ese mismo día, con la caída de las autoridades nacionales, y el día de los llamados el día de los tres gobernadores, comenzaba así una historia de caos y desencuentros que duraría más de tres décadas.
Dos siglos después, la Argentina está atrapada en disputas políticas, alejada de lo que Belgrano soñaba para estas tierras, la corrupción carcome las instituciones y el sectarismo impide que la clase política tome real conciencia de la grave crisis que atraviesa el país, no solo sanitaria, sino también moral. Pero a pesar de todo, en el marco de este articulo que reivindica a un hombre de ideas avanzadas, aún en situaciones desesperantes, el general expresó “Hemos perdido la batalla después de tanto pelear ¡No importa! Aún flamea en nuestras manos la bandera de la Patria”. Las manifestaciones del pasado 20 de junio, a pesar del miedo que quieren infundir. Todavía quedan argentinos que sostienen valores “belgranianos” de la importancia de tener libertad, justicia, defensa de la iniciativa privada, trabajo, esfuerzo, honestidad, que alguna vez convirtieron a un país dominado por caudillos y malones, en la primera nación de América Latina
El Director del CREI, colabora en la traducción de la entrevista/
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