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La trampa de las Georgias. Antesala de la guerra de Malvinas

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro

Director Diario EL MINUTO para Argentina

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La Guerra de Malvinas formalmente se inició con el desembarco argentino en las citadas islas el 2 de abril de 1982. Fuera de Argentina, muchos ignoran que el conflicto de soberanía no solo incluye a las Islas Malvinas, sino también las islas Georgias del Sur y Sándwich del Sur. En marzo de 1982, un buque de la Armada, fletado por una empresa argentina, arribó a las islas Georgias del Sur, desembarcando un grupo de obreros para el demantelamiento de instalaciones balleneras en desuso, sobre la base de un contrato firmado por el empresario argentino Constantino Davidoff y una firma británica, con conocimiento de autoridades británicas y argentinas.

Por Jorge Alejandro Suárez Saponaro

Director Diario EL MINUTO para Argentina

Antecedentes del “Incidente Georgias”        

En 1978 atrajeron la atención, los dichos de un contramaestre, al empresario argentino Constantino Davidoff, quien le comentó sobre la existencia en las islas Georgias de Sur de importantes cantidades de piezas metálicas de las antiguas factorías balleneras que allí habían funcionado. Esa información lo incentivó a obtenerlas, para lo cual realizó –sin éxito- gestiones ante el Embajada Británica en Buenos Aires. Davidoff probó entonces suerte ante el gobernador británico de las Islas Malvinas, quién por intermedio de su secretario lo puso en contacto con la firma Christian Salvensen Limited (con sede en Edimburgo), propietaria de las instalaciones. En 1979 Davidoff y la citada empresa firmaron un contrato de venta de las instalaciones.  La existencia del contrato fue informado a las autoridades británicas en Malvinas.

En Argentina, Davidoff constituyó una sociedad, Islas Georgias del Sur SA, dedicada al desguace de las instalaciones ubicadas en Puerto Leith, e inició gestiones para contar con un transporte para las islas. Buscó contratar el buque polar británico HMS Endurance,  sin éxito. Luego contrató un velero de bandera panameña, el Caimán, pero cambios en las condiciones pactadas por el capitán del buque, el viaje se suspendió.  En esos días nos dice el Dr. Lanús que el citado buque polar estaba a punto de ser retirado, porque todavía no se conocía en Gran Bretaña la exacta naturaleza del desafío argentino.

En 1981,  Davidoff fue convocado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, a fin de explicar los alcances de su proyecto comercial en las islas Georgias del Sur y sus contactos con los británicos. A instancias del embajador Carlos Lucas Blanco, fueron iniciadas gestiones ante la Armada Argentina a fin de obtener un transporte. En aquel momento el alto mando naval  gestaba la idea de instalar una estación meteorológica en  San Pedro – isla principal de las Georgias – tal como se había hecho en 1976 en la isla Thule en Sándwich del Sur. En cooperación con determinados niveles de la Cancillería se formó el Grupo Alfa (civil – militar) para desembarcarlo al final de la campaña antártica.

En diciembre de 1981, Davidoff visitó las instalaciones de Puerto Leith a bordo del rompehielos ARA Almirante Irízar. Su evaluación de las instalaciones lo llevó a renegociar el contrato con la Salvensen, con el objeto de extender el contrato dado la magnitud de los trabajos a realizar. A su arribo a Buenos Aires, el empresario fue convocado por la embajada británica, donde le recriminaron  no haberse presentado ante las autoridades británicas en King Edward Point, a fin de registrar su llegada. El empresario citado pidió instrucciones a la legación británica  a fin de no omitir trámites y/o evitar inconvenientes.  Cabe destacar que al realizar el viaje, Davidoff, a bordo de un buque del Estado argentino, impedía cumplir con los requisitos solicitados por los británicos de reportarse en King Edward Point, separado a más de 40 km por un macizo montañoso y glaciar, de los puertos donde se hallaba la chatarra que pretendía retirar por Davidoff: Así comenzaba la historia, que llevaría a la Argentina a la guerra. 

 Articulo original en

El documento completo puede descargarlo aquí.

https://drive.google.com/file/d/1fyrJaVBYSlrtR8jKyFhESwbxk01WojTe/view?usp=sharing
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De lo Político a lo Geopolítico: El Estado Profundo en el gobierno de Biden y su filosofía del negocio de la guerra

Manuel S. Espinoza J. (*)

En el mes pasado en Visión Sandinista publicamos un artículo sobre el “Mega Fraude del Estado Profundo en las elecciones USA” (https://radiolaprimerisima.com/opinion/el-estado-profundo-en-el-gobierno-de-biden/) develando sus artimañas electorales las que hoy los tienen en una profunda crisis política que ya anuncia hasta la posibilidad de la guerra civil vía la disputa jurídica post electoral, que los pueda llevar hasta la secesión territorial y otros factores de corte racial y económicos como también habíamos apuntado en el número 302 de junio de este año.

En esta entrega ampliamos de manera tangible cómo el “Estado Profundo” (Deep State) a través del sistema de empresas privadas y los centros de pensamiento “Think Tanks” no solo se apresuran a penetrar las estructuras del posible gobierno norteamericano de Joe Biden si Donald Trump fracasa en su intento prolongado de revertir la victoria electoral demócrata el 3 de noviembre pasado, sino su modo de operar desde el posicionamiento gubernamental.

Donald Trump dio un importante discurso que nos permite develar la falta de democracia y la profunda corrupción sistémica en los Estados Unidos. Lo primero no nos interesa, pero lo segundo tiene que ver con el negocio de la guerra, la destrucción y esclavitud de los pueblos.

Fue durante su toma de posesión el 20 de enero del 2017, que desenmascaró al famoso “Establishment” (Elite de poder) como una cruda realidad del poder en la sociedad norteamericana.

“….Durante demasiado tiempo, un pequeño grupo en la capital de nuestra nación ha cosechado las recompensas del gobierno, mientras que la gente ha asumido el costo. Washington floreció, pero la gente no compartió de su riqueza. Los políticos prosperaron, pero los trabajos se fueron y las fábricas se cerraron.”

“El Establishment se protegió a sí mismo, pero no a los ciudadanos de nuestro país. Sus victorias no han sido tus victorias; sus triunfos no han sido tus triunfos; y aunque celebraron en la capital de nuestra nación, hubo poco que celebrar para las familias en apuros en toda nuestra tierra”. Todo eso cambia, comenzando hoy aquí….esta carnicería estadounidense se detiene aquí y se detiene ahora mismo”.

Trump se refería al ejercito de burócratas, tecnócratas y políticos en el congreso y gubernaturas que desde sus posiciones a todos los niveles del gobierno USA le hacen el negocio lucrativo al verdadero capital mono y oligopólico; lo que convierte al final al gobierno en una marioneta que baila al son de enormes sumas de dólares.

Trump vs el nivel del Estado Profundo dentro del Gobierno USA.

Por eso al día siguiente, Trump visitó la Central de Inteligencia (CIA) y presentó a su nominado al puesto de Director; a Mike Pompeo, un republicano de Kansas, miembro del Tea Party dentro  del Partido Republicano y miembro de la Cámara de Representantes de 2011 a 2017 y quien había criticado a Hilary Clinton durante las audiencias sobre lo ocurrido en Bengasi; una de las mayores acciones de ataque mediático de los republicanos contra la candidatura presidencial de Clinton.

La visita tenía la urgencia de darle a entender a toda la comunidad de inteligencia (entre estas el FBI y la NSA) quien era el jefe principal ahora y que de igual manera que estaba sustituyendo al Director en la CIA, Jhon Brennan, (actual enemigo de Trump) lo haría con los directores del resto de agencias secretas sobre todo de aquellas que estaban iniciando el ruido de la “injerencia rusa a favor de su victoria electoral”, que ya iniciaba a tener eco en los medios de comunicación norteamericana.

Trump que viene del Establishment conocía a ciencia cierta los métodos de presión y chantaje que instituciones como el FBI, la CIA, NSA, suelen implementar contra los mismos presidentes USA en función de autorizar los contratos la compra por parte del Estado federal del armamento y tecnología para las guerras abiertas de intervención y toda una gama de acciones ilícitas internacionales para complacer los bolsillos de sus verdaderos jefes empresarios en el establishment.

Estos métodos de coerción que implementan los servicios secretos a través de los escándalos políticos prolongados son parte de su arsenal permanente y modus operandis. Como ejemplos recientes fueron los escándalos contra Hilary Clinton siendo Secretaria de Estado sobre la muerte del embajador USA Christopher Stevens, varios soldados y funcionarios en Bengasi y el famoso descubrimiento del mal manejo de sus correos oficiales electrónicos, que la mantuvieron bajo el escrutinio público durante toda la campaña electoral creándole toda una situación adversa de opinión pública.

Sobre todo, tras el anuncio en los medios corporativos el 28 de octubre del 2016 a tan solo 11 días de las elecciones que filtró Jason Chaffetz, presidente republicano del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes sobre el descubrimiento de que más correos electrónicos de Hillary encontró el FBI en la computadora de Anthony Weiner, (esposo de una asistente de Hillary Clinton) reabrían el caso. Esto logró que, en las encuestas, Clinton bajara enormemente del 5,9 % al 2,9 %. En los estados indecisos, su ventaja descendió del 4,5 % al 1,7 %.

Trump entendió que la “involuntaria y necesaria” comunicación del FBI al congreso para informarle lo encontrado, había contribuido a darle el golpe final a las aspiraciones presidenciales de Hillary Clinton y a dos términos de administración demócrata. Trump que conoce esos métodos desde luego no los creía tan “involuntarios” porque desde la oficina del FBI en Nueva York le habían filtrado sobre esto dos días antes a el ex alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, (republicano y amigo personal de Trump) quien prontamente apareció en el canal Fox News y dijo que Trump tenía “una sorpresa o dos de las que escucharían en los próximos dos días”.

Trump entendió con claridad que la filtración del FBI en Nueva York era el mensaje del nivel superior del “Estado Profundo” que apoyó a Hillary al inicio pero que ya la había descartado como futuro presidente de los EE. UU y que su apuesta estaba ahora en su futura administración presidencial. Por eso como en toda película de mafiosos solo era cuestión de ponerse de acuerdo en el futuro y no romper las reglas de un juego corrupto ya institucionalizado y con serios jugadores infiltrados en el gobierno norteamericano. Solo que había un detalle y es que Trump es un magnate que no se iba a subordinar a la guía de funcionarios burócratas.

Trump entendió lo que se traían entre manos los servicios secretos tras varios encuentros con el director del FBI, James Comey, (quien fue el que comunicó “involuntaria” pero necesariamente al congreso sobre el redescubrimiento de más correos electrónicos de Hillary) y que inmediatamente tras haber ganado las elecciones en noviembre del 2016 le compartió a Trump sobre la investigación inicial acerca de “la injerencia rusa” donde participaban también la CIA y la NSA entre otras agencias de la comunidad de inteligencia.

Y es sobre este nivel burocrático gubernamental del “Estado Profundo” al que se refiere Jason Chaffetz en su libro del 2018: “El Estado profundo: cómo un ejército de burócratas protegió a Barack Obama y está trabajando para destruir la agenda de Trump”. En su obra explica cómo el gobierno federal se había convertido en una rama del Partido Demócrata en la última década y cómo le ayudó hasta cierta lógica a sobrevivir de los escándalos prolongados a la administración Obama y porque luchan dentro del sistema para su propio beneficio.

De ahí, que Trump hizo hasta lo imposible para despedir desde su llegada a la Casa Banca a tantos posibles funcionarios especialistas heredados del gobierno federal de la era de Obama, que se conocen como el “BLOB” (la elite de política exterior). Con esto aseguraba cierto nivel de “lealtad personal y política” con los nuevos contratados, no sin dejar de caer en la mediocridad de las decisiones y acciones de política exterior que con bastante lógica le acusan hoy dentro y fuera del país e inclusive hasta sus aliados y por la que ahora paga un precio muy serio en su revés electoral.

Basta con repasar la problemática critica de funcionabilidad del ejecutivo en sus primeros seis meses al no poder ubicar a verdaderos especialistas en su gabinete como fue el caso de su secretario de Estado o el consejero de Seguridad nacional. Sobre mucho de su irracionalidad personal, política y actuación mediocre en todas las esferas de su administración basta con leer el libro de Jhon Bolton de junio de este año: “La oficina donde sucedió: una memoria de la Casa Blanca”. Y ni se digan los que se publicarán en un breve futuro todos estos funcionarios resentidos.

Pero su lucha contra apenas ese nivel burocrático del Deep State parece, que no ha tenido un final feliz. La deserción permanente hasta hoy día tras su evidente derrota electoral, la fuga de información, el resentimiento interno y asolapado de los funcionarios a todos los niveles por su soberbia y egocentrismo debilitaron mucho a la administración Trump.

La estrategia de ser el único interlocutor entre capital financiero y la industria militar, tecnológica y energética y no a través de cuadros intermedios parece tener ya un final con la posible llegada de Biden. Parece resistirse aún a reconocer que el “Estado Profundo” utiliza tanto a los partidos en el poder como en la oposición para sus beneficios corporativos de lucro. Al final el BLOB y él mismo son productos del mismo sistema.

EL Retorno del “BLOB” (la Mafia de la Política Exterior)

Hoy ese enorme complejo de burócratas, tecnócratas y plutócratas que algún día Trump creyó expulsar del gobierno desde la oposición demócrata han hecho un enorme capital desde las empresas privadas y centros de pensamientos “Think Tanks”, que los contrataron al terminar el periodo de Obama. Mientras Trump lucha por impedir “jurídicamente” la llegada de Joe Biden a la casa Blanca, los BLOB están instalándose rápidamente en el gabinete de Biden y en todos los niveles del gobierno. Desde ya amenazan no solo los vestigios de política exterior que herede la administración Trump, sino que también al mundo entero.

Al revisar a los ya anunciados funcionarios a integrar la administración Baiden en los puestos claves entorno a la seguridad nacional, uno puede comprobar la conexión entre los tres niveles principales del “Estado Profundo”. El primero de forma ascendente compuesto de los funcionarios del gobierno norteamericano que junto a los del segundo nivel que integra a los estudiosos en los centros de pensamiento inventaran las amenazas de seguridad nacional y recomendaran e implementaran las acciones necesarias para la seguridad de los EE.UU.

Esto solo se puede conseguir si se asegura la compra del armamento necesario con la tecnología adecuada y para eso están los productores, fabricantes y empresas vendedoras de dichos productos de muerte con sus ejércitos de contratistas y cabildeadores que tienen por comprador número uno al Estado federal. Estos son los repartidores de la gratitud sin límites del Nivel superior del “Estado Profundo”.

Un pequeño ejercicio analítico al revisar las fichas técnicas de por lo menos cuatro de los funcionarios propuestos que ocuparan cuatro puestos clave que involucran permanentemente a los EE. UU con sus guerras rapaces nos pueden esclarecer que grado de continuidad o cambio tendrá la política exterior que conducirá la administración Baiden. Sobre todo, si entendemos que éstos ya estuvieron en puestos similares durante los dos términos de la sangrienta administración Obama hacia Libia, Siria y Yemen.

Los Jinetes del Apocalipsis de Biden

Jacob Jeremiah Sullivan. Propuesto para Asesor de Seguridad Nacional. Fue Vice-jefe de gabinete del Hillary Clinton como Secretaria de Estado. Posteriormente desde el 4 de febrero de 2011 hasta el 4 de febrero de 2013 fue Director de Planificación de Políticas. Lo que lo involucra con la generación de las guerras contra Libia y Siria. (2013 – 2014) fue Consejero de Seguridad Nacional del Vicepresidente de los Estados Unidos Joe Biden. Aconsejó al Gobierno estadounidense en la elaboración del acuerdo nuclear con Irán.

Tras la derrota electoral de Hillary Clinton se unió a la empresa Macro Advisory Partners, una empresa de asesoría de riesgos asesoró a las empresas Lyft y Uber. A partir de 2020, es un distinguido miembro no residente de Carnegie Endowment for International Peace.Es el centro de pensamiento “Think tank” número uno de carácter global con sedes en Beirut, Bruselas, Beijín, Kazajstán, Moscú y la India desde donde ejecutan sus programas regionales y continentales. El presidente de la organización es el ex subsecretario de Estado de EE. UU. William J. Burns.

Avril Danica Haines anunciada como Directora de Inteligencia Nacional, que supedita a la comunidad de inteligencia USA (16 agencias). Con una larga carrera de servicio en asuntos legales en el Departamento de Estado primeramente luego para el comité de Senado sobre Relaciones Exteriores de la parte demócrata cuando el presidente del comité era Joe Biden. Regresó de nuevo al Departamento de Estado.

En 2010, Haines fue nombrada como Asistente Adjunto del Presidente y Consejero del Presidente para Asuntos de Seguridad Nacional en la Casa Blanca. 2013 fue seleccionada como vice directora de la CIA. 2015, fue nombrada Asesora Adjunta de Seguridad Nacional. Tuvo mucha relación en la determinación de la política de la administración Obama sobre “asesinatos selectivos” por drones. 563 ataques aéreos principalmente por drones en Paquistán, Somalia y Yemen asesinaron a unas 3,797 personas.

Su relación con el Estado Profundo se rastrea en Palantir Technologies (esta entre las empresas de tecnología privada más valiosas de Silicón Valley. Una empresa de software que se especializa en análisis de Tecnologías de big data, conocida por proyectos como Palantir Gotham, que es utilizado por analistas antiterroristas y cibernéticos en guerra de información en oficinas de la Comunidad de Inteligencia y el Departamento de Defensa. los clientes de Palantir con Obama a partir del 2013 Incluía a la CIA, DHS, NSA , FBI , CDC , el Cuerpo de Marines , la Fuerza Aérea y el Comando de Operaciones Especiales. Palantir es una de las cuatro grandes empresas de tecnología que han comenzado a trabajar con el Servicio Nacional de Salud en relación al COVID-19 y varios países han utilizado su tecnología para “rastrear y contener el contagio”.

Fue empleada de WestExec Advisors, una empresa de asesoría en estrategia política. Avril Haines extrañamente eliminó desde junio de este año las referencias en internet con Palantir y otras corporaciones para evitar develar su relación. ¿Por qué?

Anthony John Blinken esta propuesto para Secretario de Estado. Durante la administración de Bill Clinton sirvió en el Departamento de Estado y en puestos de alto nivel en el personal del Consejo de Seguridad Nacional. Entre su larga carrera fue: (2001-2002) Miembro distinguido del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, (2002-2008) Director de personal demócrata del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, (2009 – 2013) asistente adjunto del presidente y asesor de seguridad nacional del vicepresidente Joe Biden.

Uno de los principales colaboradores en el diseño de la política USA hacia Afganistán, Pakistán y el programa nuclear de Irán. Apoyó la intervención militar de 2011 en Libia y la guerra proxy con los rebeldes sirios. Del 2014 al 2016 sustituyó a William Joseph Burns como subsecretario de Estado. Involucrado en el tema de la asistencia económica a Israel para reponer su arsenal de misiles “Iron Dome” usados contra los palestinos. Arquitecto del proyecto de desestabilización de Ucrania y todo el apoyo a Arabia Saudita en su guerra contra Yemen. Prevalece en su concepción de lidiar desde posiciones del uso de la fuerza y no la negociación.

En el sector privado, Blinken cofundó WestExec Advisors, y es socio de una empresa de capital privado “Pine Island Capital Partners” de la cual renunció este año para integrar la administración de Biden; también y miembro del Consejo de Relaciones Exterioresy es analista de asuntos globales para CNN.

Los centros de pensamientos como el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y el Consejo de Relaciones Exterioresson pioneros a liderar la futurología en las relaciones internacionales, su dinámica de conflicto y los cambios necesarios en la balanza de poder a favor del poderío y la supremacía norteamericana. Desde ahí se han procurado las guerras mundiales I y II, la Guerra Fría y las revoluciones de color y primavera. El Consejo de Relaciones Exterioreses lo que se llama un bróker de desestabilización.

Michèle Flournoy también estuvo en la lista de los principales prospectos a ser nombrada Secretario de Defensa pero su papel en la co-fundación de la empresa WestExec Advisor y su extensa relación profesional adquirida como funcionario del gobierno de Obama ha puesto en evidencia el círculo vicioso de interés y corrupción de empresas privadas y centros de pensamiento y funcionarios ubicados en puestos claves con el verdadero núcleo del capital del Estado Profundo del Complejo militar Industrial, Silicón Valley y Wall Street o sea la industria de la defensa, las empresas de capital privado y los fondos de cobertura.

WestExec Advisor es Igual en su accionar que la empresa Kissinger Associates y muy asociada al capital judío y el apoyo a Israel. Entre la lista de clientes de WestExec Service están Jigsaw de Google, la empresa israelí de inteligencia artificial Windward y Fortune 100 types. Todo parece, que Flournoy tendrá que esperar a que los resultados electorales sean definitivos a favor de Biden y que en Georgia se logre crear un desbalance a favor de los demócratas en el congreso ya que de lo contrario los republicanos ya están listos a no aceptar muchas de las nominaciones a los cargos claves en el gobierno de Biden.

Lloyd James Austin III es el nuevo candidato a ser Secretario de defensa. Un general de cuatro estrellas estadounidense retirado. Encabezó la invasión de Irak en marzo de 2003. (2003-2005) Comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Combinada 180, durante la Guerra de Afganistán.

003 – 2005 como comandante general de la 10ª División de Infantería Ligera durante la Guerra de Afganistán. (2006-2008) fue ascendido a teniente general y asumió el mando del XVIII Cuerpo Aerotransportado. (2008 – 2010) fue el segundo jefe de la fuerza Multinacional en Iraq dirigiendo las operaciones de aproximadamente 152.000 soldados. (2010 – 2011) subió a Comandante General de las tropas intervencionistas Iraq. (2011-2013) vicejefe de personal del ejército de los Estados Unidos. (2013- 2016) Jefe del Comando central CENTCOM. Tuvo mucho que ver con el involucramiento del ejercito USA en Siria.

Su relación con el Sector privado se destaca como miembro de dirección Raytheon Technologies, una empresa contratista militar. Miembro de la junta directiva de Nucor y director independiente de Tenet Healthcare una empresa de consultoría.

Los análisis retocados hablan de la procedencia afroamericana o latina de muchos de los posibles altos funcionarios del posible gobierno de Biden. Pero eso deja de ser relevante porque en primer lugar el problema racial y de discriminación a las minorías no se soluciona así. El problema para el mundo entero es su nivel de psicología imperial y el grado de corrupción a la que están ligados. Este tipo de burócratas jamás estarán preocupados por nuestros problemas. Lo único que persiguen es la supremacía norteamericana a toda costa.

La administración Obama en la que estos funcionarios propuestos desempeñaron un papel importante en la ejecución de la política exterior sólo en el 2016 lanzó 26,171 bombas, que equivale a 72 bombas por día o sea 3 bombas cada hora por 24 horas.

El mar de sangre de Iraq con más de 150 mil muertes, Afganistán más de 100 mil muertes, Libia 25mil, Siria con más de 570 mil muertes, Yemen con 233 mil muertes, Ucrania con más de 15 mil muertes y el hambre en Irán y Venezuela llevan su firma y Nicaragua está en su lista y sobre todo ahora que el agua se ha comenzado a cotizar en Wall Street (Bolsa de valores) uno de los principales tentáculos del “Estado Profundo”.

(*) Manuel Salvador Espinoza Jarquín. Especialista en Relaciones Internacionales

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El Estado Profundo en el gobierno de BidenPor Manuel J. Espinoza

https://radiolaprimerisima.com/opinion/el-estado-profundo-en-el-gobierno-de-biden/

Donald Trump dio un importante discurso que nos permite develar la falta de democracia y la profunda corrupción sistémica en los Estados Unidos. Lo primero no nos interesa, pero lo segundo tiene que ver con el negocio de la guerra, la destrucción y esclavitud de los pueblos.

El primer discurso fue durante su toma de posesión el 20 de enero del 2017. Ese día desenmascaró al famoso “Establishment” (Élite de poder) que hoy conocemos como el “Estado Profundo” (Deep State) como una cruda realidad del poder en la sociedad norteamericana.

“….Durante demasiado tiempo, un pequeño grupo en la capital de nuestra nación ha cosechado las recompensas del gobierno, mientras que la gente ha asumido el costo. Washington floreció, pero la gente no compartió de su riqueza. Los políticos prosperaron, pero los trabajos se fueron y las fábricas se cerraron”.

“El Establishment se protegió a sí mismo, pero no a los ciudadanos de nuestro país. Sus victorias no han sido tus victorias; sus triunfos no han sido tus triunfos; y aunque celebraron en la capital de nuestra nación, hubo poco que celebrar para las familias en apuros en toda nuestra tierra”. “Todo eso cambia, comenzando hoy aquí….esta carnicería estadounidense se detiene aquí y se detiene ahora mismo”.

Trump se refería al ejercito de burócratas, tecnócratas y políticos en el congreso y gubernaturas que desde sus posiciones a todos los niveles del gobierno USA le hacen el negocio lucrativo al verdadero capital mono y oligopólico; lo que convierte al final al gobierno en una marioneta que baila al son de enormes sumas de dólares.

Trump vs el Estado Profundo

Por eso al día siguiente, Trump visitó la Central de Inteligencia (CIA) y presentó a Mike Pompeo, su nominado al puesto de Director, un republicano de Kansas, miembro del Tea Party dentro del Partido Republicano y miembro de la Cámara de Representantes de 2011 a 2017. Pompeo había criticado a Hilary Clinton durante las audiencias sobre lo ocurrido en Bengasi, una de las mayores acciones de ataque mediático de los republicanos contra la candidatura presidencial de Clinton.

La visita tenía la urgencia de darle a entender a toda la comunidad de inteligencia (entre estas el FBI y la NSA) quién era el jefe principal ahora y que de igual manera que estaba sustituyendo al Director en la CIA, John Brennan, lo haría con los directores del resto de agencias secretas, sobre todo de aquellas que estaban iniciando el ruido de la “injerencia rusa a favor de su victoria electoral”, que ya empezaba a tener eco en los medios de comunicación norteamericana.

Trump, que viene del Establishment, conocía a ciencia cierta los métodos de presión y chantaje que instituciones como el FBI, la CIA, NSA, suelen implementar contra los mismos presidentes de EEUU en función de autorizar los contratos de compra por parte del Estado federal del armamento y tecnología para las guerras abiertas de intervención y toda una gama de acciones ilícitas internacionales para complacer los bolsillos de sus verdaderos jefes empresarios en el establishment.

Estos métodos de coerción que implementan los servicios secretos a través de los escándalos políticos prolongados, son parte de su arsenal permanente y su modus operandi. Como ejemplos recientes, están los escándalos de Hilary Clinton siendo Secretaria de Estado sobre la muerte del embajador USA Christopher Stevens, varios soldados y funcionarios en Bengasi y el famoso descubrimiento del mal manejo de sus correos oficiales electrónicos, que la mantuvieron bajo el escrutinio público durante toda la campaña electoral creándole toda una situación adversa de opinión pública.

Una filtración decisiva

A partir del 28 de octubre del 2016, a tan solo 11 días de las elecciones, el escándalo fue mucho mayor. Los medios corporativos difundieron una filtración del republicano Jason Chaffetz, presidente del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, sobre que el FBI había encontrado más correos electrónicos de Hillary en la computadora de Anthony Weiner (esposo de una asistente de Hillary Clinton), que permitían reabrir el caso. Como resultado, la ventaja de Clinton sobre Trump en las encuestas descendió del 5.9% al 2.9%. En los estados indecisos, su ventaja se redujo del 4.5% al 1.7%.

Trump entendió que la “involuntaria y necesaria” comunicación del FBI al congreso para informarle lo encontrado, había contribuido a darle el golpe final a las aspiraciones presidenciales de Hillary Clinton y a dos términos de administración demócrata. Desde luego, Trump –que conoce esos métodos– no los creía tan “involuntarios” porque desde la oficina del FBI en Nueva York le habían filtrado sobre eso dos días antes al ex alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, republicano y amigo personal de Trump, quien prontamente apareció en el canal Fox News y dijo que Trump tenía “una sorpresa o dos de las que escucharían en los próximos dos días”.

Trump entendió con claridad que la filtración del FBI en Nueva York era el mensaje del nivel superior del “Estado Profundo” que apoyó a Hillary al inicio pero que ya la había descartado como futuro presidente de EEUU y que su apuesta estaba ahora en su futura administración presidencial. Por eso, como en toda película de mafiosos, solo era cuestión de ponerse de acuerdo en el futuro y no romper las reglas de un juego corrupto ya institucionalizado y con serios jugadores en el gobierno norteamericano. Solo que había un detalle y es que Trump era un magnate que no se iba a subordinar a funcionarios burócratas.

Trump entendió lo que se traían entre manos los servicios secretos tras varios encuentros con el director del FBI, James Comey, (quien fue el que comunicó “involuntaria” pero necesariamente al congreso sobre el redescubrimiento de más correos electrónicos de Hillary) y que inmediatamente, tras haber ganado las elecciones en noviembre del 2016, le compartió a Trump sobre la investigación inicial acerca de “la injerencia rusa” en la campaña del magnate, donde participaban también la CIA y la NSA, entre otras agencias del club de inteligencia.

Y es sobre este nivel burocrático gubernamental del “Estado Profundo” al que se refiere Jason Chaffetz en su libro de 2018, publicado bajo el nombre “El Estado profundo: cómo un ejército de burócratas protegió a Barack Obama y está trabajando para destruir la agenda de Trump”. En su obra, explica cómo el gobierno federal se había convertido en una rama del Partido Demócrata en la última década y cómo le ayudó a sobrevivir a la administración Obama de los escándalos prolongados y por qué luchan dentro del sistema para su propio beneficio.

Trump se desprende de sus mentores

De ahí, que Trump hizo hasta lo imposible para despedir desde su llegada a la Casa Banca a tantos funcionarios especialistas heredados del gobierno federal de la era de Obama, que se conocen como el “BLOB” (la elite de política exterior). Con esto aseguraba cierto nivel de lealtad personal y política con los nuevos contratados, no sin dejar de caer en la mediocridad de las decisiones y acciones de política exterior que con bastante lógica le acusan hoy dentro y fuera del país e inclusive hasta sus aliados y por la que ahora paga un precio muy serio en su revés electoral.

Basta con repasar la problemática crítica de funcionabilidad del ejecutivo en sus primeros seis meses al no poder ubicar a verdaderos especialistas en su gabinete como fue el caso de su secretario de Estado o el consejero de Seguridad nacional. Sobre mucho de su irracionalidad personal y política y de su actuación mediocre en todas las esferas de su administración, basta con leer el libro de John Bolton de junio de este año: “La oficina donde sucedió: una memoria de la Casa Blanca”.

Pero su lucha contra apenas ese nivel burocrático del Deep State parece, que no ha tenido un final feliz. La deserción permanente hasta hoy día tras su evidente derrota electoral, la fuga de información, el resentimiento interno y asolapado de los funcionarios a todos los niveles por su soberbia y egocentrismo debilitaron mucho a la administración Trump.

La estrategia de ser el único interlocutor entre capital financiero y la industria militar, tecnológica y energética y no a través de cuadros intermedios parece tener ya un final con la llegada de Biden. Parece resistirse aun a reconocer que el “Estado Profundo” utiliza tanto a los partidos en el poder como en la oposición para sus beneficios corporativos de lucro. Al final el BLOB y el mismo son productos del mismo sistema.

El retorno de la mafia de la política exterior

Hoy, ese enorme complejo de burócratas, tecnócratas y plutócratas que algún día Trump creyó expulsar del gobierno, han hecho un enorme capital desde las empresas privadas y centros (o fábricas) de pensamiento (“Think Tanks”), que los contrataron al terminar el periodo de Obama. Mientras Trump lucha por impedir “jurídicamente” la llegada de Joe Biden a la casa Blanca, los de la mafia de la política exterior (BLOB, por sus siglas en inglés) están instalándose rápidamente en el gabinete de Biden y en todos los niveles del gobierno. Desde ya amenazan no solo los vestigios de política exterior que herede la administración Trump, sino que también al mundo entero.

Al revisar a los ya anunciados funcionarios a integrar la administración Biden en los puestos claves entorno a la seguridad nacional, uno puede comprobar la conexión entre los tres niveles principales del “Estado Profundo”. El primero de forma ascendente, compuesto por los funcionarios del gobierno norteamericano que junto a los del segundo nivel que integra a los estudiosos en los centros de pensamiento, inventarán las supuestas amenazas de seguridad nacional y recomendaran e implementaran las acciones necesarias para la seguridad de EEUU.

Esto solo se puede conseguir si se asegura la compra del armamento necesario con la tecnología adecuada y para eso están los productores, fabricantes y empresas vendedoras de dichos productos de muerte con sus ejércitos de contratistas y cabilderos que tienen por comprador número uno al Estado federal. Estos son los repartidores de la “gratitud” sin límites del nivel superior del “Estado Profundo”.

Un pequeño ejercicio analítico al revisar las fichas técnicas de por lo menos cuatro de los funcionarios propuestos que ocuparán cuatro puestos clave que involucran permanentemente a EEUU con sus guerras rapaces, nos pueden esclarecer qué grado de continuidad o cambio tendrá la política exterior que conducirá la administración Biden. Sobre todo, si entendemos que estos ya estuvieron en puestos similares hacia Libia, Siria y Yemen durante los dos términos de la sangrienta administración Obama.

Los criminales escogidos por Biden

Jacob Jeremiah Sullivan. Propuesto para Asesor de Seguridad Nacional. Fue Vice Jefe de gabinete del Hillary Clinton como Secretaria de Estado. Desde el 4 de febrero de 2011 hasta el 4 de febrero de 2013 fue Director de Planificación de Políticas. Eso lo involucra con la generación de las guerras contra Libia y Siria. Entre 2013 y 2014 fue Consejero de Seguridad Nacional del Vicepresidente de los Estados Unidos Joe Biden. Aconsejó al Gobierno estadounidense en la elaboración del acuerdo nuclear con Irán. Tras la derrota electoral de Hillary Clinton se unió a la empresa Macro Advisory Partners, que se especializa en asesoría de riesgos. Asesoró a las empresas Lyft y Uber.

A partir de 2020, es un “distinguido” miembro no residente de Carnegie Endowment for International Peace. Es el centro de pensamiento “Think tank” número uno de carácter global con sedes en Beirut, Bruselas, Beijín, Kazajstán, Moscú y la India desde donde ejecutan sus programas regionales y continentales. El presidente de la organización es el ex subsecretario de Estado de EEUU William J. Burns.

Avril Danica Haines anunciada como Directora de Inteligencia Nacional, que supedita a la comunidad de inteligencia USA (16 agencias). Con una larga carrera de servicio en asuntos legales primeramente en el Departamento de Estado, luego para la parte demócrata del comité del Senado sobre Relaciones Exteriores, cuando el presidente del comité era Joe Biden.

Regresó de nuevo al Departamento de Estado. En 2010, Haines fue nombrada como Asistente Adjunto del Presidente y Consejero del Presidente para Asuntos de Seguridad Nacional en la Casa Blanca. En 2013 fue seleccionada como vice directora de la CIA. En 2015 fue nombrada Asesora Adjunta de Seguridad Nacional. Tuvo mucha relación en la determinación de la política de la administración Obama sobre “asesinatos selectivos” por drones, ejecutado a través de 563 ataques a en Paquistán, Somalia y Yemen, con el resultado de unas 3,797 asesinadas.

La relación de Haines con el Estado Profundo se rastrea en Palantir Technologies, ubicada entre las más valiosas empresas privadas de tecnología de Silicon Valley. Es una empresa de software que se especializa en análisis de tecnologías de big data, conocida por proyectos como Palantir Gotham, que es utilizado por analistas antiterroristas y cibernéticos en guerra de información en oficinas del club de inteligencia y del Departamento de Defensa. Con Obama, a partir de 2013, los clientes de Palantir incluían a la CIA, DHS, NSA, FBI, CDC, el Cuerpo de Marines, la Fuerza Aérea y el Comando de Operaciones Especiales. Palantir es una de las cuatro grandes empresas de tecnología que han comenzado a trabajar con el Servicio Nacional de Salud para en relación al Covid-19 y varios países han utilizado su métodos para “rastrear y contener el contagio”.

Haines fue empleada de WestExec Advisors, una empresa de asesoría en estrategia política. Extrañamente, desde junio de este año ella eliminó las referencias en internet de sus vínculos con Palantir y otras corporaciones para evitar develar su relación. ¿Por qué?

Anthony John Blinken esta propuesto para Secretario de Estado. Durante la administración de Bill Clinton sirvió en el Departamento de Estado y en puestos de alto nivel en el personal del Consejo de Seguridad Nacional. Entre los cargos ocupados en su dilatada trayectoria, están: (2001-2002) miembro relevante del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales; (2002-2008) Director de personal demócrata del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos; (2009-2013) asistente adjunto del presidente y asesor de seguridad nacional del vicepresidente Joe Biden.

Blinkien fue uno de los principales colaboradores en el diseño de la política Obama hacia Afganistán, Pakistán y el programa nuclear de Irán. Apoyó la intervención militar de 2011 en Libia y la guerra proxy con los rebeldes sirios. De 2014 a 2016 sustituyó a William Joseph Burns como subsecretario de Estado. Está involucrado en la asistencia económica a Israel para reponer su arsenal de misiles “Iron Dome” usados contra los palestinos. Es el arquitecto del proyecto de desestabilización de Ucrania y de todo el apoyo a Arabia Saudita en su guerra contra Yemen. En su concepción, prevalece el criterio de lidiar posiciones con el uso de la fuerza y no con la negociación.

En el sector privado, Blinken cofundó WestExec Advisors, y es socio de una empresa de capital privado “Pine Island Capital Partners” de la cual renunció este año para integrar la administración de Biden; también es miembro del Consejo de Relaciones Exteriores y analista de asuntos globales para CNN.

Las fábricas de pensamiento como el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y el Consejo de Relaciones Exteriores, se especializan en dibujar futuros escenarios en las relaciones internacionales, su dinámica de conflicto y los cambios necesarios en la balanza de poder a favor del poderío y de la supremacía norteamericana. Desde ahí se han procurado las dos guerras mundiales, la Guerra Fría y las artificiales “revoluciones de color” y “primavera”. El Consejo de Relaciones Exteriores es lo que se llama un bróker (agente) de desestabilización.

Michèle Flournoy también estuvo en la lista de los principales prospectos a ser nombrada Secretaria de Defensa pero su papel en la fundación de la empresa WestExec Advisor y su extensa relación profesional adquirida como funcionario del gobierno de Obama, ha puesto en evidencia el circulo vicioso de interés y corrupción de empresas privadas, centros de pensamiento y funcionarios ubicados en puestos claves con el verdadero núcleo del capital del Estado Profundo del Complejo Militar Industrial, Silicón Valley y Wall Street o sea la industria de la defensa, las empresas de capital privado y los fondos de cobertura.

En su manera de actuar, WestExec Advisor es igual a la empresa Kissinger Associates y muy asociada al capital judío para el apoyo a Israel. Entre la lista de clientes de WestExec Service están Jigsaw de Google, la empresa israelí de inteligencia artificial Windward y Fortune 100 types. Todo parece que Flournoy tendrá que esperar a que los resultados electorales sean definitivos a favor de Biden y que en Georgia se logre crear un desbalance a favor de los demócratas en el congreso, ya que de lo contrario los republicanos ya están listos a no aceptar muchas de las nominaciones a los cargos claves en el gobierno de Biden.

Lloyd James Austin III es el nuevo candidato a ser Secretario de defensa. Un general de cuatro estrellas retirado. Encabezó la invasión de Irak en marzo de 2003. Desde ese año hasta 2005, fue comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Combinada 180, durante la Guerra de Afganistán y como comandante general de la 10ª División de Infantería Ligera. Ascendido a teniente general, entre 2006 y 2008 asumió el mando del XVIII Cuerpo Aerotransportado. De 2008 a 2010 fue el segundo jefe de la fuerza Multinacional en Iraq dirigiendo las operaciones de aproximadamente 152 mil soldados. Entre 2010 y 2011 asume como Comandante General de las tropas intervencionistas Iraq. De 2011 a 2013 fue vicejefe de personal del ejército. De 2013 a 2016, Jefe del Comando central CENTCOM. Tuvo mucho que ver con el involucramiento del ejército USA en Siria.

Una vez retirado, en el sector privado destaca como miembro de dirección Raytheon Technologies, una empresa contratista militar. Miembro de la junta directiva de Nucor y director independiente de Tenet Healthcare una empresa de consultoría.

Los análisis retocados hablan de la procedencia afroamericana o latina de muchos de los posibles altos funcionarios del posible gobierno de Biden. Pero eso deja de ser relevante porque en primer lugar el problema racial y de discriminación a las minorías no se soluciona así. El problema para el mundo entero es su nivel de psicología imperial y el grado de corrupción a la que están ligados. Este tipo de burócratas jamás estarán preocupados por nuestros problemas. Lo único que persiguen es la supremacía norteamericana a toda costa.

El mar de sangre de Iraq con más de 150 mil muertes, Afganistán más de 100 mil muertes, Libia 25 mil, Siria con más de 570 mil muertes, Yemen con 233 mil muertes, Ucrania con más de 15 mil muertes y el hambre en Irán y Venezuela llevan su firma.

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El Mega Fraude Electoral en las Elecciones USA y el nexo con el Estado Profundo (Deep State)

Manuel S. Espinoza J. (*)

Permanentemente los gobiernos norteamericanos se llenan la boca demandando a todas las naciones del planeta “elecciones libres, democráticas y transparentes”, como si ellos fueran el crisol de la democracia mundial. Esta vez como nunca el tiro le salió por la culata. Su doble moral en política internacional ha quedado al descubierto en las recién elecciones fraudulentas en ese país. No sé con qué nivel de desfachatez van a demandarnos a los nicaragüenses en nuestras elecciones del 2021.

Desde el 3 de noviembre el planeta entero ha podido presenciar una de las elecciones más amañadas de la historia en los Estados Unidos de Norteamérica. Como siempre el oligopolio mediático global occidental ha presentado éstas como el mayor SHOW TIME del momento como si estas elecciones fueran las más importantes para toda la humanidad.

Por desgracia millones caen en ese engaño global y los casi 160 millones de ciudadanos norteamericanos votantes creen que han decidido el futuro de su nación y hasta del mundo entero, pero esto está lejos de ser cierto. Si hablamos de poder y realismo político como principal objeto de análisis en estas elecciones olvidémonos del análisis de factores sociológicos que integran a tantos tipos de votantes norteamericanos. De hecho, ya están llenos los sitios de internet donde se pueden encontrar serias estadísticas sobre estos indicadores, pero aun con esto las causas reales de los resultados electorales siempre serán otras.

Raíces Históricas del fraude electoral USA.

Ha sido esa capacidad de diseñar las leyes electorales y todo tipo de subterfugios las que a lo largo de dos siglos les ha permitido engañar a su propio pueblo. En términos técnicos esto se le conoce como “Gerrymandering voting districts” (Manipulación de las circunscripciones electorales de un distrito) o territorio, uniéndolas o dividiéndolas, con el objeto de producir los resultados electorales deseados a favor de un partido “X”.

No es algo nuevo en las elecciones norteamericanas. El término Gerrymander proviene de principios del s. XIX, por el nombre de Elbridge Gerry, gobernador de Massachusetts quién, en 1812, decidió unificar varios distritos en uno solo. El mapa resultante de la unión de estos distritos tenía la forma de una salamandra (en inglés: salamander), al que pusieron por nombre Gerry-mander. El término se usa para designar cualquier forma de manipulación de los distritos electorales con fines partidistas.

El “gerrymanderismo” se puede entender con mayor facilidad al apreciar en los colores estáticos de rojo Republicano o el azul demócrata en el mapa permanente electoral de cada elección. También en el comportamiento de los estados batalla (battle ground) o de los estados oscilantes o indecisos (swing states), que históricamente no están marcados por el favoritismo mayoritario a uno de los dos partidos, pero sí hoy enormemente influenciados por el capital invertido en donaciones de campaña, por el factor de las redes sociales y las fake news (noticias falsas) llenas de todo tipo de acusaciones y acciones de desprestigio entre los contendientes electorales a nivel presidencial y por el congreso.

Hoy el “gerrymanderismo” moderno tiene la capacidad de diseñar e implementar todo el show electoral convertido siempre en fraude con la venia de un sistema corrupto que pasa no solo por las leyes electorales en cada Estado, sino en la capacidad de cada partido de movilizar a las urnas a sus electores cautivos, la utilización de los fondos recaudados para motivar a los indecisos y hasta otros factores menos fáciles de analizar.

Este mecanismo y su show electoral desde luego están basados en el manejo mediático de la estructura socioeconómica, política e ideológica de cada Estado. De ahí que cada Estado elabora su propia ley electoral. Lo que viene a explicar con mayor claridad la estructura de poder a favor de uno u otro de los dos partidos monopólicos de la supuesta “democracia USA”. La perfección del “gerrymanderismo” hoy día es el ya famoso sistema del Colegio Electoral que modifica la elección popular a una de forma indirecta donde 538 electores determinan al candidato ganador con 270 votos sin importar la cantidad de ciudadanos que votaron por cada contrincante.

El Colegio Electoral.

Mayoritariamente, los miembros del Colegio Electoral se designan y eligen bajo las leyes estatales. Es un sistema donde “The winner takes it all” (Todo se lo lleva el ganador). Los votantes eligen entre las listas de los electores del estado para que voten por el candidato a la presidencia y a la vicepresidencia y así, el candidato que recibe la mayoría de los votos del estado “gana” todos los votos emitidos por los ciudadanos de ese estado. De ahí la importancia de los llamados estados oscilantes o indecisos (swing states).

Lo anterior se explica porque la batalla campal “del fraude” desde hace meses se decía sería en ocho estados que serían los que al final darían el gane a Biden o a Trump. El modus operandis de los 538 electores se percibe más en los famosos swing states (estados indecisos) que hemos podido apreciar y que fueron la piedra del zapato para Hillary Clinton en el 2016 y este año para Trump en el conteo final por la carrera de los 270 votos y más del colegio electoral.

Por ejemplo, en las elecciones de 2016 Hillary Clinton (demócrata) obtuvo 65 millones 853 mil 514 votos y Donald Trump consiguió 62 millones 984 mil 828 votos. Sin embargo, con casi 3 millones de votos menos que Clinton, Trump logró 304 votos del colegio electoral a su favor vs los 227 que consiguió su rival y esto lo hizo ganador. En el 2000 ocurrió algo similar, con el gran robo a favor de George W. Bush para impedir que el demócrata Al Gore, vicepresidente de Bill Clinton, se hiciera inquilino de la Casa Blanca.

Según el promedio de encuestas el candidato demócrata Joe Biden mantuvo una amplia ventaja nacional (arriba de 9 puntos) y lideró en la mayoría de los Estados de los cuatro en los Grandes Lagos en donde Trump cambió a su favor en 2016 un día antes de las votaciones. Ahora Michigan, Pensilvania y Wisconsin se inclinaron fuertemente hacia Biden y hasta finales de septiembre no se creía que ningún Estado cambiara.

El problema hoy es que no se sabe a ciencia cierta si toda esa información a favor de Biden era producto de encuestas falsas, noticias infladas a favor del candidato demócrata o el empleo de mayores recursos económicos utilizados por los demócratas que generaron la reacción votante esperada con la ayuda popular cosechada en contra de todas las trastadas de la administración Trump.

Los republicanos aseguran que han sido los Medios de Información Masiva los que le dieron el gane anticipado a Biden haciéndolo público, porque el conteo aún continuaba. Pero también es dudoso el hecho que Trump había denunciado con anticipación las irregularidades e ilegalidad a la que conllevaría la votación anticipada y por correo electrónico. ¿Cómo saber si éste no estaba preparando al público para su declaración de fraude por parte de los demócratas, tal y como términó haciéndolo?

En todo caso Trump necesitaría ganar en los estados restantes aún en disputa y voltear al menos uno de los Estados de inclinación demócrata para reelegirse, pero no son los votos o la Corte Suprema los que realmente decidirán los resultados finales y al candidato ganador. Será el “Estado profundo” (DEEP STATE) o “Gobierno Sombra”, que también es el verdadero poder tras bastidores de la sociedad norteamericana que los instalará en la Casa Blanca y en sus asientos en el Congreso.

El DEEP STATE y su poder electoral.

La realidad es que estas elecciones solo importan a las élites de poder USA y aquellos que de alguna forma o nivel de relación tienen que ver con estos grupos de interés que disputaron el poder político que emana desde La Casa Blanca y el Capitolio (congreso). Es la disputa por el poder económico a través del político y su reconfiguración lo que ha estado en juego en las elecciones presidenciales y para el congreso.

La votación de tantos millones solo ha servido para ocultar la mayor legalización de las futuras transacciones multibillonarias de capital que el “Estado Profundo” (Deep State) en sus diferentes manifestaciones realizarán a su favor utilizando al gobierno federal estadounidense como su caballito de batalla. Y entre más difícil se tornan los resultados para uno u otro partido las posibilidades de mayor participación del Deep State en el control futuro del candidato presidencial ganador y los congresistas serán mayores. Simplemente significa mayores inversiones en las negociaciones de última hora a favor de un partido u otro y mayores compromisos a futuros de éstos con sus “filantrópicos donantes”.

¿De dónde creen que provienen los pagos de USD 200.000 y hasta USD 300.000 dólares que reciben ex presidentes como Barack Obama, Bill Clinton, y ex Secretarios de Estado como Hillary Clinton, Condoleezza Rice y similares solo por discursos en universidades o centros de pensamiento? ¿ Ya ni se diga congresistas, gobernadores, que en su momento apoyaron las acciones de política exterior con la aprobación de las asignaciones presupuestarias de miles de millones de dólares que están requerían?

¿Quién es tan filantrópico como para pagar tan caro las reflexiones y memoria de los ex funcionarios del gobierno norteamericano? ¿Quién solo por amor partidario hace enormes donaciones de decenas de millones de dólares a las campañas presidenciales y de gobernadores? Bien se dice que con la plata baila el mono.

Me refiero a todo lo que integra Wall Street, al capital de especulación y financiero, al Silicón Valley, al Complejo Militar industrial (CMI), al Oligopolio Petrolero, al oligopolio de los Medios Masivos de Comunicación (MMC), al extenso aparato del Complejo de Seguridad Nacional (CSN), inclúyase aquí, a la CIA, FBI, NSA.

Home Land Security y a los miles de multimillonarios donantes en las campañas electorales, contratistas, lobistas etc. Es todo el mecanismo de poder del sistema oligopólico norteamericano que integra también y de manera muy intrínseca al capital financiero inglés y judío.

Eso explica porque ninguna enmienda para abolir el colegio electoral y que la votación sea directa, ha visto ni la luz del día ni siquiera las puertas abiertas del congreso. Ha sido imposible que llegue hasta ese nivel de discusión. ¿Por qué? Porque probablemente no solo surgirían nuevos partidos políticos y sus estrategias ya no sería ganar en Estados indecisos sino en los más poblados y la participación general de los votantes probablemente sería mayor de lo que es hoy. Pero sobre toda las cosas sacaría del juego a muchos de los miembros del “Deep State” y desquebrajaría el nivel de influencia que tiene éste sobre el gobierno federal.

¿Por qué es necesario el show electoral?

La lógica general supone que Biden debería ser el ganador. Pero el sistema corrupto de la política norteamericana, organizado tras bastidores, puede dar la sorpresa haciendo por magia que gane de nuevo Trump un segundo mandato.

La razón principal de la ventaja de Biden sobre Trump es simplemente porque las condiciones de 2016 no son las de este año, aun a pesar que hasta inicios del 2020 la administración republicana había realizado una buena gestión económica de base, sobre todo a largo plazo para fortalecer la industria y otras esferas competitivas económicas y comerciales de Estados Unidos. Esa es la estrategia base del famoso MAGA, “Make America Great Againg”.

Pero llegó su cisne negro y Trump tenía que perder por lógica común. El Covid-19 y su pésima respuesta, con 240 mil fallecidos y más de 1 millón de contagiados. El racismo de Trump y su claro apoyo a la supremacía blanca. Los demócratas con enorme influencia en lo que se conoce como “The Inner Cities” (Ciudades internas) han jugado bien la carta afroamericana como en una réplica de “Golpe Suave”. Es más, no hay duda que los servicios secretos norteamericanos actuaron contra Trump. La deteriorada economía norteamericana de post-pandemia, la elevada deuda pública que superó los $26 billones un record histórico más 10 millones de desempleados.

En cualquier país realmente democrático con todo este caudal de elementos negativos no deja ni un solo espacio de duda que Trump debía perder. El voto temprano de los demócratas con amplia superioridad entre los más de 80 millones ya efectuados antes de las elecciones y la enorme diferencia en la recaudación de fondos de campaña a favor de los demócratas, no son más que más caldova la lógica derrota de Trump.

Joe Biden otro títere del DEEP STATE.

Está comprometido con los planes de enormes inversiones disfrazadas en acciones de política exterior bajo la estrategia de seguridad nacional. Baiden o Trump ni siquiera pueden ufanarse en personalizar dichas estrategias porque están hechas para que ambos partidos independientemente de cual esté en la Casa Blanca o en el Capitolio las implemente. A eso ellos le llaman estrategias Bipartidistas de política Exterior.

Estas están hechas para desviar los enormes recursos económicos que por décadas se asignaran a los mega programas de seguridad nacional donde las empresas contratistas del Deep State tiene aseguradas las asignaciones presupuestarias por parte del ejecutivo y respaldadas presupuestariamente por el Congreso. Ejemplo de estas mega estrategias de seguridad nacional para mantener y consolidar la supremacía USA podemos mencionar algunas de vieja data y aún vigentes.

El proyecto sobre Seguridad Nacional “Forjando un Mundo de Libertad bajo Leyes” de la universidad de Princeton. (2006)

La estrategia “ Pívot o Rebalance para la región del Pacifico del Sur de Asia” (2009)

El Proyecto para “una Norteamérica Unida y Fuerte” (2013)

“Ampliando el poderío norteamericano: Estrategias para expandir el compromiso norteamericano en un orden mundial competitivo)” (2016).

Lo que sucede es que comúnmente los que tratan de analizar la política exterior norteamericana lo hacen muchas veces desde sucesos, situaciones y acciones presentadas en las noticias, discursos o artículos diversos y no de los documentos base de los cuales se desprenden realmente aquellas estrategias globales, regionales y definidas a países concretos. Les confunde el hecho que cada administración trate de atribuirse como creadora, pero no son más que la continuación de estrategias ya trazadas a favor del DEEP STATE y que con otros nombres y acciones diversas deberán seguir al pie de la letra sobre el papel de único líder que debería jugar Estados Unidos en el mundo.

Las cuatro Mega estrategias desde el 2006 tenían a China en la mira colocándola como el primer adversario global. Lo que necesitaban era una mentira a la medida como han inflado la situación del COVID-19 en ese país facilitándoles echarle toda la culpa a China. Pero que en síntesis, se trataba del intento de evitar la pérdida efectiva de peso relativo y absoluto de los EE.UU. en la política y la economía de la región y el mundo. La vigencia de la estrategia “ Pívot o Rebalance para la región del Pacifico del Sur de Asia” (2009) originada en el gobierno demócrata de Obama ha sido fielmente seguido por la administración con retoques personales que han confundido la opinión y percepción de muchos.

China, fortalecida en sus nexos con Rusia, representa la amenaza a la medida que tanto buscaba el DEEP STATE tras fallar en su estrategia global anti-terrorista. Es la causa base para la justificación no sólo de nuevas políticas sino de nuevos gastos. La implementación y ejecución por décadas de estas megas estrategias de política exterior estadounidense se apoyan en acciones militares, paramilitares, diplomáticas, culturales, económicas, comerciales, financieras y político-ideológicas, que le abren la puerta de participación a las cientos de empresas monopólicas y a sus miles de contratistas en una región de primer importancia estratégica para los EE.UU.

Esa región con su propia dinámica ya trasciende su zona natural. Sus economías, que ya alcanzan más del 40% del PNB mundial, y ya ni se diga sus avances tecnológicos. Posee más del 60% de la población mundial con enorme cercanía gravitacional entre Euro-Asia y la Gran Euro-Asia lo que aumenta en términos exponenciales sus capacidades regional y global.

El nivel de la dinámica comercial la convierte en la zona de mayor vitalidad económica del mundo con más de 600 mil millones de dólares. Su PIB mundial se pronostica para el 2025 sea de un 60%. Y unos 148 billones en 2050. Asia es el principal socio comercial de EE.UU. con un 38% del total del comercio de este en bienes en 2013 comparado con un 30% para América del Norte y el 20% para Europa. Cinco de los siete principales tratados de defensa de los EE.UU. están firmados con países de la región.

De ahí la plataforma de Trump de “America First”, (Norteamérica es Primero) o “Let´s Make America Great Again” (Hagamos a Norteamérica Grande otra Vez) o la que ya está anunciando Biden sobre: “Made in America plan” (El Programa Hecho en Norteamérica) y otras similares como “Hacer a EE.UU. de nuevo más” contra el liderazgo chino en producción de todo tipo de mercancía y capacidad de comercio es “la producción y la innovación en EE.UU”. Los lemas de campaña “Compre en América”, “Fabrique en América”, “Invierta en América” al final deberán procurar lo mismo, sólo que en periodos diferentes con administración demócrata.

EEUU desprecia a América Latina

Pero en términos de progreso y bienestar, para los pueblos del continente que continúe Trump o que llegue Biden, no implicará mayores cosas. El cambio será intervencionismo descarado, vulgar y crudo de Trump versus el cosmético discursivo de especialistas diplomáticos de Biden desde el Departamento de Estado. Latinoamérica continuará tan relegada como hasta ahora. No es una región prioritaria en la confrontación geopolítica mayor con Euro-Asia.

Seguirán viendo a la región con desprecio por sus niveles de pobreza, corrupción, crimen organizado, narcotráfico, atraso en los niveles educacionales y de salud sobre todo en el período de post pandemia con mayores problemas de endeudamiento, desempleo y criminalidad impune a la que ellos han venido cerrando los ojos y callando a más no poder. El muro se seguirá construyendo aun sin Trump, pero con el mismo desprecio hacia los latinos. Son nuestros recursos estratégicos de petróleo, gas, agua y otros y la posición geográfica que ocupan Cuba, Nicaragua y Venezuela en el caribe continental, lo que verdaderamente les preocupa.

Sobre todo, la presencia de China y Rusia en la región en términos de finanzas, comercio y asistencia militar, ya probada en la lucha por recuperar sin éxito a Cuba, Venezuela y Nicaragua y las proyecciones geopolíticas que han hecho hacia México, Bolivia, Argentina, Chile, y Brasil. El dilema para nuestros pueblos en las relaciones de EEUU con la región es que su preocupación nos resulta más cara que el abandono.

El nivel de enfrentamiento geopolítico actual entre China y Rusia supera el vivido en los 80 a nivel centroamericano entre la URSS y Estados Unidos. Ahora es por los países de mayor peso en Latinoamérica y sin contenido ideológico que lo sustente como en el periodo de la Guerra Fría. El detonante no es el supuesto abandono permanente de las administraciones USA al hemisferio, sino el fracaso de su estrategia de hegemonía global neoliberal como aseguran estudiosos como Stephen M. Walt.

Los financiamientos otorgados por China superan a todos los créditos juntos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial (BM) y la Corporación Andina de Fomento (CAF). El intercambio comercial con los chinos es de unos 300 mil millones de dólares; la inversión directa es de más de 75 mil millones. China es el primer socio comercial de los grandes productores de materias primas (commodities) como Argentina, Brasil, Chile y Perú.

De 2000 a 2017 se desarrollaron 69 proyectos de infraestructura de China en América Latina, con montos en miles de millones de dólares que generaron miles de empleos directos e indirectos. Muchos otros más integran la lista de lo que podemos ver en el futuro.

Hacia Nicaragua, una administración demócrata en la Casa Blanca continuaría con su política antisandinista, cerrando los ojos a nuestros avances y logros y a todos los problemas profundos estructurales que afrontan nuestros vecinos centroamericanos, con el único fin de cercarnos en una alianza intervencionista regional en nuestros asuntos. Los temas migratorios, corrupción, violación de los derechos humanos, la desigualdad socio económica de la región, pasan a un segundo plano.

Es un error garrafal pensar que es mejor que pierda Trump y gane Biden para nosotros o lo contrario. ¡Unos hasta han llegado a sentir pesar por Trump!. Sandinistas y no sandinistas debemos estar claro que es lo mismo o será siempre peor. De los gobiernos norteamericanos jamás debes esperar nada bueno más que su clara intención de dominio y control por cualquier medio. Lamentablemente hay muchos que creen y sueñan que con ellos se puede negociar y hasta ganar y llegar a ser parte de ellos. Vean el claro ejemplo de lo que ocurrió en Serbia, Libia con Gadafi y Siria. Todo eso fue con un gobierno demócrata en Washington y con la plena aceptación de Biden.

En vano se alegran unos u otros con la victoria presidencial de Trump o Biden pues no les preocupamos para nada, excepto que estamos vivos y con plena conciencia histórica de soberanía y con aliados muy cercanos aun cuando la distancia geopolítica es enorme. La única elección que nos debe importar y sobre todo en asegurar el triunfo electoral sandinista es la de noviembre del 2021. ¡Adelante, que la victoria es nuestra!

(*) Manuel Salvador Espinoza Jarquín. Especialista en Relaciones Internacionales

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El triunfo del “Estado Profundo” en las elecciones de EEUUPor Manuel Espinoza J. | Radio La Primerísima

https://radiolaprimerisima.com/opinion/el-triunfo-del-estado-profundo-en-las-elecciones-de-eeuu/

odo un ejército de analistas ha enfocado el tema de las elecciones en Estados Unidos desde diferentes perspectivas, lo que al lector global le ha permitido de diversas formas una idea de los muchos aspectos que integran y describen a lo largo y ancho el proceso electoral 2020 en ese país. Sin embargo, según el sesgo de su inclinación política-ideológica, su pertenencia socio-económica, su especialidad y su preparación sobre ese país hace que varíe en 180 grados toda esa enorme cantidad de propuestas analíticas.

Los menos arriesgados se convierten en cronistas de las noticias que leen en los medios de comunicación de su predilección sin aportar criterio alguno. Otros entran por el camino tortuoso del análisis de los factores demográficos y otros tantos más como si su dominio absoluto fuese igual o mejor que los centros analíticos, que con todo un andamiaje estructural y un cuerpo interdisciplinario de especialistas pueden interpretar y reproducir todo lo que encierran las características de cada distrito, Estado, estrategias partidarias y a los candidatos contendientes. Los más atrevidos se lanzan a pronosticar que candidato triunfará y hasta con cuantos votos electorales.

«Sigue el dinero»

Si se conoce a la sociedad y gobierno norteamericanos y su claro patrón de análisis para todo de “Follow the money” (Sigue al dinero) entenderemos con mayor facilidad más por qué los resultados electorales siempre terminan en uno de los dos partidos monopólicos. La respuesta no es difícil pues tras estos resultados está el poder oculto del capital, que ahora lo conocemos de varias formas como el “Establishment”, “Gobierno Sombra”, “Estado Profundo” o en inglés el Deep State. En adelante, lo vamos a llamar de cualquiera de esas cuatro maneras.

Peter Dale Scott, profesor de la Universidad Berkeley, publicó en 2014 su libro, “The American Deep State“, (El Estado Profundo Estadounidense) que enfatizaba el papel de los contratistas de seguridad, las compañías petroleras y las firmas financieras. El 30 de julio de 2015, Philip Giraldi, un ex oficial de la Central de Inteligencia (CIA), publicó un artículo titulado “Deep State America“, (El Estado Profundo de Estados Unidos), lo que disparó el interés investigativo académico sobre el tema.

Según Giraldi, “algunos creen que este Estado Profundo surgió de una operación secreta de la OTAN llamada “Gladio”, que creó una infraestructura para las llamadas «operaciones tras bastidores» si Europa Occidental fuera invadida por la Unión Soviética y sus aliados. Hay cierta lógica en esa suposición, ya que un estado profundo tiene que organizarse en torno a un centro de poder oficial y aceptado públicamente, lo que significa que normalmente incluye a altos funcionarios de la policía y los servicios de inteligencia, así como al ejército. Para la Policía y las agencias de inteligencia, la propensión a operar en secreto es una condición sine qua non para el estado profundo, ya que brinda cobertura para el mantenimiento de relaciones que en otras circunstancias serían consideradas sospechosas o incluso ilegales”.

De igual manera y con bastante profundidad sobre la influencia del Establishment en la política norteamericana, Mike Lofgren uno de los mejores estudiosos del tema sin ser de izquierda escribe en su libro del 2016: “The Deep State: The fall of the Constitution and the Rise of a Shadow Government” (El Estado Profundo: la caída de la Constitución y el surgimiento de un gobierno en la sombra) todo el nexo corrupto entre la burocracia corrupta desde el presidente y los congresistas hasta el último de los funcionarios de todo nivel del gobierno.

Quiénes forman parte del Gobierno Sombra

Muy bien resumida la caracterización anterior lo explica Giraldi de la siguiente manera: “viven concentrados alrededor de Nueva York y Washington, y se alimentan del nexo fértil con el gobierno y el poder corporativo; son asistentes y legisladores del Capitolio que cobran dinero como cabilderos; ex políticos que ganan millones hablando con los bancos o consiguiendo sinecuras con ellos; tecnócratas que rebotan entre Goldman Sachs y el Departamento del Tesoro; hacedores de reyes multimillonarios, repartidores de donaciones políticas; pensadores cuyos tanques (se refiere a los think tanks o centros de pensamiento), son financiados por corporaciones con un interés financiero en su investigación”.

En abril de este año, David Rohde, ganador del Premio Pulitzer por su obra “In Deep: The FBI, the CIA, and the Truth about America’s Deep State” (“En lo profundo: el FBI, la CIA y la verdad sobre el Estado profundo de Estados Unidos”) explica hasta la saciedad como la supuesta democracia norteamericana enfrenta su mayor crisis de legitimidad. Los estadounidenses frustrados desconfían cada vez más de los políticos, los funcionarios no electos y los periodistas que creen que establecen unilateralmente la agenda política del país.

Explica Rhodes, que, para los conservadores, el “Estado profundo” es una burocracia gubernamental en constante crecimiento, un “estado administrativo” que incansablemente invade los derechos individuales de los estadounidenses. Los liberales temen al “complejo militar-industrial”; una camarilla de generales y contratistas de defensa que creen que habitualmente empujan al país a guerras interminables. Cada presidente estadounidense moderno, desde Carter hasta Trump, se ha involucrado en luchas de poder con el Congreso, la CIA y el FBI”.

Raíces históricas del fraude electoral USA

Desde el 3 de noviembre el planeta entero ha podido presenciar una de las elecciones más amañadas de la historia en Estados Unidos de Norteamérica. Como siempre el oligopolio mediático global occidental ha presentado estas como el mayor Show Time del momento como si estas elecciones fueran las más importantes para toda la humanidad. Por desgracia, millones caen en ese engaño global y los casi 160 millones de ciudadanos norteamericanos votantes creen que han decidido el futuro de su nación y hasta del mundo entero, pero esto está lejos de ser cierto.

Si hablamos de poder y realismo político como principal objeto de análisis en estas elecciones, olvidémonos del examen de factores sociológicos que integran a tantos tipos de votantes norteamericanos. De hecho, ya están llenos los sitios de internet donde se pueden encontrar estadísticas serias sobre estos indicadores, pero aun con esto las causas reales de los resultados electorales siempre serán otras.

Ha sido esa capacidad de diseñar las leyes electorales y todo tipo de subterfugios las que a lo largo de dos siglos les ha permitido engañar a su propio pueblo. En términos técnicos esto se le conoce como “Gerrymandering voting districts” (Manipulación de las circunscripciones electorales de un distrito o territorio), uniéndolas o dividiéndolas con el objeto de producir los resultados electorales deseados a favor de un partido “X”.

No es algo nuevo en las elecciones norteamericanas. El término Gerrymandering proviene de principios del siglo 19 por el nombre de Elbridge Gerry, quien en 1812 cuando era gobernador de Massachusetts (desde 1810), decidió unificar varios distritos en uno solo que de ese modo obtendrían menos escaños en la legislatura. El mapa resultante de la unión de estos distritos tenía la forma de una salamandra (en inglés: salamander), al que pusieron por nombre Gerry-mander. El término se usa para designar cualquier forma de manipulación de los distritos electorales con fines partidistas. Por cierto: ese año, Gerry fue electo Vicepresidente de EEUU como mancuerna de James Madison, pero no pudo gozarlo mucho porque murió en 1814. Gerry fue uno de los firmantes de la Declaración de Independencia de Estados Unidos y de los Artículos de la Confederación. Fue uno de los tres hombres que se negaron a firmar la Constitución porque no incluía una Carta de Derechos.

El “gerrymanderismo” se puede entender con mayor facilidad al apreciar en los colores estáticos del rojo republicano o el azul demócrata en el mapa permanente electoral de cada elección. También en el comportamiento de los estados batalla (battle ground) o de los estados oscilantes o indecisos (swing states), que históricamente no están marcados por el favoritismo mayoritario a uno de los dos partidos, pero hoy enormemente influenciados por el capital invertido en donaciones de campaña, por el factor de las redes sociales y las fake news (noticias falsas) llenas de todo tipo de acusaciones y acciones de desprestigio entre los contendientes electorales a nivel presidencial y por el congreso.

Hoy el “gerrymanderismo” moderno tiene la capacidad de diseñar e implementar todo el show electoral convertido siempre en fraude con la venia de un sistema corrupto que pasa no solo por las leyes electorales en cada Estado y la capacidad de cada partido de movilizar a las urnas a sus electores cautivos, la utilización de los fondos recaudados para motivar a los indecisos y hasta otros factores menos fáciles de analizar.

Este mecanismo y su show electoral desde luego están basados en el manejo mediático de la estructura socio-económica, política e ideológica de cada Estado. De ahí que cada Estado elabora su propia ley electoral. Lo que viene a explicar con mayor claridad la estructura de poder a favor de uno u otro de los dos partidos monopólicos de la supuesta “democracia USA”. La perfección del “gerrymanderismo” hoy día es el ya famoso sistema del Colegio Electoral que modifica la elección popular a una de forma indirecta donde 538 electores determinan al candidato ganador con 270 votos, sin importar si la cantidad de ciudadanos que votaron por cada contrincante.

El Colegio Electoral, mecanismo del Estado Profundo

En el artículo anterior publicado en la Web de Radio La primerísima titulada, “¿Qué podemos esperar de quien gane las elecciones en EEUU?” (https://radiolaprimerisima.com/opinion/que-podemos-esperar-de-quien-gane-las-elecciones-en-eeuu/) explicamos con mayor ampliación sobre lo técnico del colegio electoral y su mecanismo de póker donde todo se lo lleva el ganador. De ahí la importancia de los llamados estados oscilantes o indecisos.

Lo anterior explica por qué la batalla campal del fraude que desde hace meses se decía ocurriría en ocho estados que serían los que al final darían el gane a Biden o a Trump. El modus operandi de los 538 electores se percibe más en los famosos swing states (estados indecisos) que según hemos podido apreciar, fueron la piedra  en el zapato de Hillary Clinton en 2016 y este año en el de Trump en el conteo final para conseguir la mayoría de votos en el Colegio Electoral.

Según el promedio de encuestas, Biden mantuvo una amplia ventaja nacional (arriba de 9 puntos) y lideró en la mayoría de los Estados de los cuatro ubicados en los Grandes Lagos en donde Trump cambió a su favor en 2016 un día antes de las votaciones. Ahora Michigan, Pensilvania y Wisconsin se inclinaron fuertemente hacia Biden y hasta finales de septiembre poco se creía que alguno cambiara de preferencia electoral. (Los estados de los Grandes Lagos son Illinois, Indiana, Ohio, Míchigan, Minnesota, Nueva York, Pensilvania y Wisconsin).

El problema hoy es que no se sabe a ciencia cierta si toda esa información a favor de Biden era producto de encuestas falsas, noticias infladas a favor del candidato demócrata o el empleo de mayores recursos económicos utilizados por los demócratas que generaron la reacción votante esperada, con la ayuda de la reacción popular cosechada en contra de todas las trastadas de la administración Trump.

Los republicanos aseguran que han sido los medios de información masiva los que le dieron el gane anticipado a Biden haciéndolo público, porque el conteo aún continuaba. Pero también es dudoso el hecho que Trump haya denunciado con anticipación las irregularidades e ilegalidad a la que conllevaría la votación anticipada y por correo electrónico. ¿Cómo saber si Trump no estaba preparando al público para su declaración de fraude por parte de los demócratas, tal y como terminó haciéndolo?

En todo caso Trump necesitaría ganar en los estados restantes aún en disputa y voltear al menos uno de los estados de inclinación demócrata para reelegirse, pero no son los votos o la corte suprema los que realmente decidirán los resultados finales y al candidato ganador. Será el “Gobierno Sombra”, que también es el verdadero poder tras bastidores de la sociedad norteamericana, que los instalará en la Casa Blanca y en sus asientos en el Congreso.

Con la plata baila el mono

La realidad es que estas elecciones solo importan a las élites de poder de EEUU y a aquellos que de alguna forma o nivel de relación tienen que ver con estos grupos de interés que disputaron el poder político que emana desde La Casa Blanca y del Capitolio (congreso). En realidad, se trata de la disputa del poder económico a través del poder político y su reconfiguración es lo que ha estado en juego en las elecciones.

La votación de tantos millones solo ha servido para ocultar la mayor legalización de las futuras transacciones multibillonarias de capital que el “Estado Profundo” en sus diferentes manifestaciones realizarán a su favor utilizando al gobierno federal estadounidense como su caballito de batalla. Y entre más difícil se tornan los resultados para uno u otro partido, son mayores las posibilidades de mayor participación del Gobierno en la Sombra en el control del que ocupe la Casa Blanca y de los congresistas designados. Simplemente significa inversiones más a fondo en las negociaciones de última hora a favor de un partido u otro y compromisos futuros más relevantes los ganadores con sus “filantrópicos donantes”.

¿De dónde creen que provienen los pagos de 200 mil y hasta 300 mil dólares que reciben ex presidentes como Barack Obama y Bill Clinton, o de ex Secretarios de Estado como Hillary Clinton, Condoleezza Rice y similares, solo por discursos en universidades o centros de pensamiento? Ya ni se diga lo que también reciben congresistas y gobernadores, antiguos o en ejercicio, que en su momento apoyaron las acciones de política exterior, aprobando las asignaciones presupuestarias de miles de millones de dólares que esas requerían.

¿Quién es tan filantrópico como para pagar tan caro las reflexiones y memoria de los ex funcionarios del gobierno norteamericano? ¿Y quién solo por “amor partidario” hace enormes donaciones de decenas de millones de dólares a las campañas presidenciales y de gobernadores? Bien se dice que con la plata baila el mono.

Esos que financian, los que ponen la plata para que el mono baile, son todas las corporaciones que integran Wall Street, el capital de especulación y financiero; las gigantescas empresas tecnológicas del Silicon Valley; el Complejo Militar industrial (CMI); el oligopolio petrolero, los medios corporativos de comunicación social; el extenso aparato del Complejo de Seguridad Nacional (CSN), entre los cuales hay que incluir a la CIA, FBI, NSA, Home Land Security; y los centenares de multimillonarios financiadores de las campañas electorales, contratistas, lobistas, etc. Es todo el mecanismo de poder del sistema plutócrata norteamericano que integra también, y de manera muy intrínseca, al capital financiero inglés y judío.

¿Por qué es necesario el show electoral?

La lógica general supone que Biden debería ser el ganador. Pero el sistema corrupto de la política norteamericana organizado tras bastidores, puede dar la sorpresa haciendo por magia que gane de nuevo Trump un segundo mandato.

La razón principal de la ventaja de Biden sobre Trump es simplemente porque las condiciones de 2016 no son las de este año, aun a pesar que hasta inicios de 2020 la administración republicana había realizado una buena gestión económica de base, sobre todo a largo plazo, para fortalecer la industria y otras esferas competitivas económicas y comerciales de Estados Unidos. Esa es la estrategia base del famoso MAGA, “Make America Great Againg”.

Pero llegó su cisne negro, el Covid-19, y Trump tenía que perder por lógica común. El coronavirus y su pésima respuesta con 240 mil fallecidos y más de 1 millón de contagiados arrasó con las expectativas del millonario inquilino de la Casa Blanca. Como consecuencia, la economía se deterioró a niveles alarmantes, la ya elevada deuda pública que superó los $26 billones de dólares y se estableció un record histórico con más 10 millones de desempleados.

A ello hay que sumarle el evidente racismo de Trump y su claro apoyo a la supremacía blanca. Los demócratas con enorme influencia en lo que se conoce como “The Inner Cities” (ciudades internas) han jugado bien la carta de simpatías por los afroamericanos como en una réplica de “Golpe Suave”. Es más: no hay duda que los servicios secretos norteamericanos actuaron contra Trump.

En cualquier país realmente democrático con todo este caudal de elementos negativos no deja ni un solo espacio de duda que Trump debía perder. El voto temprano de los demócratas con amplia superioridad entre los más 100 millones que ejercieron ese derecho y la enorme diferencia en la recaudación de fondos de campaña favor de los demócratas, no son más que más caldo a la lógica derrota de Trump.

Cómo opera el Gobierno en la Sombra

Está comprometido con los planes de enormes inversiones disfrazadas en acciones de política exterior bajo la estrategia de seguridad nacional. Biden o Trump ni siquiera pueden ufanarse en personalizar dichas estrategias porque están hechas para que las implementen ambos partidos, independientemente de cual esté en la Casa Blanca o sea mayoría en el Capitolio. A eso ellos le llaman estrategias bipartidistas de política exterior.

Están hechas para desviar los enormes recursos económicos que por décadas se han asignado a los mega programas de seguridad nacional para mantener y consolidar la supremacía USA, donde las empresas contratistas del Deep State tiene aseguradas las asignaciones presupuestarias por parte del ejecutivo y respaldadas presupuestariamente por el Congreso. Podemos mencionar algunos ejemplos de estrategias bipartidistas:

► El proyecto sobre Seguridad Nacional “Forjando un Mundo de Libertad bajo Leyes” de la Universidad de Princeton (2006)

► La estrategia “Pívot” o de rebalanceo para la región del Pacifico del Sur de Asia” (2009)

► El Proyecto para “Uuna Norteamérica Unida y Fuerte” (2013)

► “Ampliando el poderío norteamericano: Estrategias para expandir el compromiso norteamericano en un orden mundial competitivo (2016).

Lo que sucede es que comúnmente los que tratan de analizar la política exterior norteamericana lo hacen desde sucesos, situaciones y acciones presentadas en las noticias, discursos o artículos diversos y no apoyados en los documentos base de los cuales se desprenden realmente aquellas estrategias globales, regionales y definidas a países concretos.

Les confunde el hecho que cada administración trate de atribuirse como creadora de una estrategia de política exterior por su corolario doctrinario, pero que no son más de la continuación de estrategias ya trazadas a favor del Estado Profundo y que con otros nombres, estilos, discursos y acciones diversas deberán seguir al pie de la letra sobre el papel de único líder que deberían jugar Estados Unidos en el mundo.

Por ejemplo: desde 2006 esas cuatro mega-estrategias tienen a China en la mira, colocándola como el primer adversario global. Lo que necesitaban era una mentira que les ayudara para sembrarlo en la opinión pública, y les cayó a la medida el Covid-19 que apareció primero en China, facilitando echarle toda la culpa al gigante asiático.

En síntesis, se trata del intento de evitar la pérdida efectiva de peso –relativo y absoluto– de EEUU en la política y la economía de Asia y del mundo. La vigencia de la estrategia “Pívot o Rebalanceo para la región del Pacifico del Sur de Asia” (2009) originada en el gobierno demócrata de Obama, ha sido fielmente seguida por la administración Trump, con retoques personales que han confundido la opinión y percepción de muchos.

Asia, región estragégica

China, fortalecida en sus nexos con Rusia, representa la amenaza a la medida que tanto buscaba el Gobierno en la Sombra tras fallar en su estrategia global antiterrorista. Es la causa base para la justificación no solo de nuevas políticas sino de nuevos gastos. La implementación y ejecución por décadas de estas mega-estrategias de política exterior estadounidense se apoyan en acciones militares, paramilitares, diplomáticas, culturales, económicas, comerciales, financieras y político-ideológicas, que le abren la puerta de participación a las cientos de empresas monopólicas y a sus miles de contratistas en una región de primera importancia estratégica para EEUU.

Esa región con su propia dinámica ya trasciende su zona natural. Sus economías, que ya alcanzan más del 40% del PNB mundial, y ya ni se diga sus avances tecnológicos. Posee más del 60% de la población mundial con enorme cercanía gravitacional entre Euro-Asia y la Gran Euro-Asia lo que aumenta en términos exponenciales sus capacidades regional y global.

El nivel de la dinámica comercial la convierte en la zona de mayor vitalidad económica del mundo con más de 600 mil millones de dólares. Su PIB se pronostica que para 2025 sea el 60% de la riqueza que el mundo produce cada año. Y alcanzará unos 148 billones de dólares en 2050.

Según cifras de 2013, Asia es el principal socio comercial de EEUU con un 38% del total del comercio de bienes comparado con un 30% para América del Norte y 20% hacia Europa. Cinco de los siete principales tratados de defensa han sido firmados por Washington con países de la región.

De ahí surge la plataforma de Trump de “America First” (Primero Estados Unidos), o “Let´s Make America Great Again” (Hagamos a Estados Unidos grande otra vez) o la que ya está anunciando Biden sobre “Made in America plan” (Programa hecho en EEUU) y otras similares como “Hacer a EEUU de nuevo más” contra el liderazgo chino en producción de todo tipo de mercancía y capacidad de comercio es “la producción y la innovación en EEUU”. Los lemas de campaña “Compre en Estados Unidos”, “Fabrique en Estados Unidos”, “Invierta en Estados Unidos” al final deberán procurar lo mismo solo que con administración demócrata.

Si se desea conocer al Deep State, su nexo con la élite de política exterior de EEUU y saber cómo se cocinan las políticas y acciones de política exterior basada en intereses económicos, chantajes, mentiras y artimañas de esa elite mejor conocida como “The Blob”, una obra de lectura obligatoria es el libro de Stephen M. Walt; “The Hell of Good Intentions: America’s Foreign Policy Elite and the Decline of US Primacy del 2018 (El infierno de las buenas intenciones: la élite de la política exterior estadounidense y el declive de la primacía norteamericana). Al final se entiende que todos tienen un mismo patrón, que no es la nación o la constitución y, más que avanzar, fracasan en sus intentos de mantener la hegemonía neoliberal.

Permanentemente los gobiernos norteamericanos se llenan la boca demandando a todas las naciones del planeta “elecciones libres, democráticas y transparentes”, como si ellos fueran el crisol de la democracia mundial. Esta vez, como nunca antes, el tiro les salió por la culata. Su doble moral en política internacional ha quedado al descubierto en estas elecciones fraudulentas. No sé con qué nivel de desfachatez van a demandarnos a los nicaragüenses que hagamos de tal o cual manera nuestras elecciones de 2021 para que sean transparentes. La respuesta es sencilla: ¡no exijan lo que no tienen!