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Los primeros 60 días de la Administración Biden contra Nicaragua

Manuel S. Espinoza Jarquín (*)

Si bien es cierto que tanto Latinoamérica, Centroamérica y Nicaragua no ocuparon un lugar importante en los discursos de campaña de Joe Biden, era entendible, que en su actual administración habría un tanto de “continuidad” de la política exterior de la administración Obama cuando Biden fue su vice-presidente y otro tanto de la administración Trump. En materia de continuidad ya a inicios de este año se pudo constatar diversos artículos provenientes de los famosos think tanks (centros de pensamiento) con recomendaciones de cómo se debería actuar hacia Nicaragua.

1er Nivel: Los Centros de Pensamientos y los Académicos.

10 de enero, el Centro Wilson publicó un artículo de Richard E. Feinberg, un catedrático de la universidad de San Diego en California, el bajo el título “El Uso de las Sanciones en la política exterior y en relación a las elecciones en Nicaragua del 2021”.

A Feingber le vale un comino que el Santo Papa y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres pidan a gritos la suspensión del sistema de sanciones por ser un instrumento de muerte, hambre, calamidad, sub desarrollo y atraso para naciones enteras. Además Feinberg no dice ni propone nada nuevo, pues los EE.UU desde la administración Obama tienen un extenso programa de sanciones y que se sabe, será ampliado a medida que quieran sentar al gobierno sandinista a negociar con miras a procurar los resultados electorales de noviembre del 2021, que le faciliten el cambio del gobierno a su favor.

Para eso desde ya cuentan con la mal llamada Ley de Condicionalidad de Inversiones de Nicaragua conocida como «Nica Act», promulgada en diciembre del 2018 y que es una herramienta para impedir la funcionabilidad del gobierno, golpear la economía del país y al pueblo sancionando a los funcionarios gubernamentales, bloqueando y prohibiendo transacciones financieras y de otros activos, así como anulando los préstamos, a la asistencia financiera o técnica por parte de los organismos financieros internacionales y la inversión extranjera.

El mensaje es claro; sancionar tanto se pueda para obligar al presidente Ortega a que “ceda algunas ventajas”, que “obligarán al gobierno a levantar las restricciones a la actividad política, mediática y vandálica de la oposición, y a la realización de reformas del sistema electoral”. Feingber asegura que “con presión y negociación internacional la oposición aun cuando esta desunida y fragmentada con tal de que unifique criterio sobre un único candidato ganaría las elecciones con un gran margen a favor”.

2do Nivel: El Gobierno.

20 de enero Joe Biden tomó posesión de la Casa Blanca y a los once días, el 31 de enero el asesor para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional (CSN) Juan Sebastián González en entrevista especial hizo su primera declaración sobre la percepción de la administración Biden sobre Nicaragua y las futuras líneas de acción contra nuestro gobierno de manera bilateral o en el marco de su relación con Centro América y otros actores internacionales. En su entrevista González estableció los enfoques básicos para la formulación de Política Exterior hacia Nicaragua al afirmar que:

a) Los aliados de Estados Unidos no son solo los gobiernos.

b) Los gobiernos no serán los únicos interlocutores de la Casa Blanca.

c) El gobierno de los EE.UU también acepta la interlocución de la sociedad civil, el Sector privado y la comunidad internacional.

También delineó las Líneas de Acción(Corrupción, Abusos de poder, Respeto a las instituciones, Procesos democráticos y transparentes)que les permitirá el accionar abierto de intervención política en todos los países del istmo centroamericano.

La Percepción Directa hacia Nicaragua es:

a) Nicaragua será un foco de atención para esta administración.

b) Nicaragua es de mucha preocupación.

c) “Estados Unidos defenderá que haya elecciones justas y transparentes”,

d) “La administración previa se enfocó en Venezuela y Cuba, y casi se olvidó de Nicaragua. Es algo muy preocupante y sí será un foco de atención para esta administración”.

Es fácil entender, toda la percepción y elementos de falacia, que expresa González como asesor de seguridad nacional para Latino América. También técnicamente es lógico porque un funcionario del CSN es el primero que destapa la botella y se pronuncia oficialmente en nombre del gobierno de Biden; pues la política de seguridad nacional estadounidense está sobre la política exterior. Además, la administración Biden aún no ha seleccionado al funcionario del Departamento de Estado para atender a Latino América y el Caribe desde la Oficina para el hemisferio Occidental.

En el caso del grado y tipo de incidencia que tendrá la política de seguridad nacional en la política exterior de Biden hacia el mundo, nuestra región y país, basta con conocer a los miembros del staff del CNS en el nuevo gobierno USA. Por lo menos a los principales asesores como: Jake Sullivan, Jonathan Finer, Juan Sebastián González etc.

3er Nivel: Los Think Tanks en el Gobierno.

Juan Sebastián González, hasta diciembre 2020 era un alto funcionario del Centro Penn Biden para la Diplomacia y el Compromiso Global (Penn Biden Center for Global Diplomacy and Global Engagement) de la Universidad de Pensilvania. Está ubicado en Washington D.C. Este centro de carácter globalista ve al mundo actual desafiado por “autoritarios” y “extremistas” y estresado por el ritmo, el alcance y la naturaleza disruptiva del cambio global. Este Centro estuvo involucrado de lleno en la preparación del programa global de política de seguridad nacional y política exterior durante la campaña de Biden.

González fue miembro de la junta de la Oficina de Washington para América Latina, (WOLA). Según su página web, WOLA “es un recurso clave para organizaciones de la sociedad civil en Latinoamérica y el Caribe”, que opera estrechamente con contrapartes locales en la región en la construcción de coaliciones, en campañas de incidencia política y en la participación en debates sobre políticas públicas. La línea de acción intervencionista del WOLA son los temas sobre los derechos humanos, la democracia y la justicia social, que a la par de su financiamiento generan consensos para la acción con sus bases locales en los países involucrados.

Por las características de las organizaciones como el Centro Penn Biden para la Diplomacia y el Compromiso Global y la Oficina de Washington para América Latina, (WOLA) su política hacia Nicaragua se inclinará a la promoción del golpismo e intervencionismo en los asuntos internos del país, pues su experiencia está basada en el trabajo con las organizaciones de la sociedad civil en Latinoamérica y el Caribe.

3 de febrero, la Oficina de Washington para América Latina (WOLA)junto con 19 organizaciones más (todas financiadas por las agencias norteamericanas) cantó a coro para que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, “Continúe monitoreando los abusos de los Derechos Humanos en Nicaragua”. Esta es una vieja táctica para la formación y luego la implementación de la política exterior USA, donde los “Think Tanks” generan un tema que lo propagan hasta la saciedad para convertirlo en un tema de acción de un organismo internacional como lo es la ONU y sus diferentes instancias.

3 de febrero también Biden anunció su deseo de nombrar a Brian A. Nichols actual embajador de Zimbabue, para Sub – Secretario para los asuntos de Latinoamérica y el Caribe en el Departamento de Estado. Su papel en ese país ha sido la de cualquier embajador gringo en apoyo a las acciones clandestinas de “cambio de régimen” vía la punta de lanza llamada “sociedad civil”, financiada por sus agencias de la supuesta cooperación para el desarrollo.

El gobierno sandinista está claro como operará desde el Departamento de Estado el análogo de Juan Sebastián González en el Consejo de seguridad Nacional y que agenda perseguirán si a este análisis estructural-funcional se le agregan dos sujetos más como son Victoria Nuland, Sub – Secretaria de Asuntos políticos del departamento de Estado y Anthony Blinken el Secretario de Estado.

4to nivel: El Departamento de Estado y el Pentágono.

Victoria Nuland En los años 90 trabajó en la Oficina de asuntos para Rusia en el Departamento de Estado como vice jefe de esta sección. Mucho tuvo que ver en la decisión de sustituir a Mijaíl Gorbachov por Boris Yeltsin a pesar que Gorbachov les ayudó a destruir al imperio soviético. Su apuesta tuvo lógica pues Yeltsin la terminó de destruir.

Nuland es un halcón distinguido de la política exterior yanqui. Del 2003 al 2005, fue la asesora principal de política exterior para el Vice-Presidente republican Dick Cheney, el arquitecto de la invasión a Iraq causando la muerte de más de 1 millón de iraquíes basados en la mentira de la existencia de armamento de destrucción masiva en el ejército de Sadam Hussein y generado un gasto del presupuesto federal en defensa de 2 a 6 trillones de dólares (en términos anglosajones) que fueron a manos del complejo militar industrial.

2005 al 2008 fue representante permanente de los estados unidos en la OTAN. Posteriormente fue portavoz del departamento de estado entre el 2011 y el 2013. Su relación con el “DEEP STATE” se evidenció más al fungir desde enero del 2018 hasta febrero del 2019 la dirección del Centro para una Nueva Seguridad Norteamericana (Center for a New American Security). Un think tank al servicio del Complejo Militar Industrial.

Muy conocida por sus posiciones anti rusas y jugó un papel clave en el golpe de Estado en la Plaza Maidan, en Kiev- Ucrania, que terminó por desestabilizar por completo a todo el país sometiéndolo a una guerra civil y generando miles de muertes, destrucción de la infra estructura económica y el cercenamiento territorial al promover desde el Departamento de Estado la instalación de grupos políticos de corte nacionalistas-fascistas al mando del gobierno ucraniano.

Aunque Victoria Nuland aún no ha sido confirmada por el congreso por todos lados se han disparado las señales de alarma. Nuland al igual que su esposo Robert Kagan ejemplifican las posiciones neoconservadoras de la política exterior USA. Según muchos especialistas Nuland es altamente peligrosa para la paz internacional. Nuland es especialista en cambio de régimen. Su experiencia reciente se basa en la destrucción y el asesinato de Muamar Al Gadafi en Libia y la guerra en Siria donde todo el armamento que tenía Libia fue a parar a manos de los terroristas en Siria.

Nuland es especialista en Guerras Proxy y sueña con traerlas a Nicaragua. Es muy importante entender la psicología y el culto a la desestabilización del escalón de mando de la administración Biden en materia de política exterior sobre todo en lo que se conoce como el equipo de seguridad nacional (Nacional Security Team), que reúne a las principales agencias como el NSC, la CIA, Departamento de Estado, Departamento del Tesoro, el Pentágono y otras más.

Victoria Nuland, por su participación en el golpe de Estado en Ucrania y como condujeron esa operación de cambio de régimen en Ucrania en el 2014 tiene mucho parecido con lo que ocurrió en el 2018 en Nicaragua. En Kiev los franco tiradores ultranacionalistas asesinaron por lo menos a unas 100 personas, pero acusaron a la policía y a las fuerzas elites del gobierno. Tras investigaciones internacionales se concluyó que fueron los protestantes desde un hotel y otros edificios los perpetuadores de la muerte.

Nuland quería que el presidente fuera el candidato opositor Arkadiy Yatsenyuk pero este perdió las elecciones. A pesar de que la Unión Europea sirvió de mediadora entre los opositores y el gobierno de Yanukovich, este no tuvo más remedio que salir huyendo al haberse interrumpido el acuerdo por la oposición instada por Victoria Nuland. Al final Arkadiy Yatseniuk, el candidato de Nuland, ocupó el puesto presidencial. ¿Entendemos entonces la importancia de ver todo el bosque y no solo unas cuantas ramas de este año electoral en Nicaragua?

Como posible sub-secretario para asuntos políticos en el Departamento de Estado, ocupará el tercer puesto más importante en esa estructura gubernamental y se espera que la cultura de acción política sea del mismo perfil que cuando trabajaba para la administración Obama solo que esta vez con proyección global. Nuland coordinará con el Sub-Secretario para los Asuntos de América latina y el Caribe llegue a ser Brian A. Nichols u otro designado al cargo, pero desde ya sabemos está claro cuál será su receta para Nicaragua, Cuba y Venezuela.

Por ese tipo de acciones desestabilizante, la nueva ley de “Agentes Extranjeros” y otras más en Nicaragua, les corta toda capacidad operacional de financiamiento y acciones de terror y mentira mediática para la promoción de la desestabilización y el cambio de régimen. Estas leyes están golpeando su espina dorsal. Por eso, el 05 de febrero, la Fundación Violeta Barrios y otra denominada PEN International cerraron sus operaciones. Estas ONGs han sido financiada desde hace años por los EE.UU.

5to Nivel: El Departamento de Estado y La CIA.

08 de febrero el portavoz del Departamento de Estado Ned Price, ex oficial de la CIA, (hoy en ese puesto) anunció, que “La Ley sobre los Agentes Extranjeros conduce a Nicaragua a una dictadura”. En tweeter y en la página web del Departamento de Estado, Price declaró que: “La administración Biden está comprometida a apoyar al pueblo nicaragüense y su demanda por democracia. Estamos enfocados en fortalecer a la sociedad civil y mejorar los derechos humanos. ¡Urgimos al presidente Ortega a cambiar el curso ahora!”

18 de febrero Ryan C. Berg, del American Enterprise Institute (AEI), no podía quedarse atrás y en un panel en línea junto a Monseñor Carlos Avilés abordaron el papel de actores religiosos en las elecciones venideras. Ryan establece que “hay solo dos vías para salir de la dictadura en Nicaragua”. La primera es por la vía pacifica con elecciones libres, justas y “vigiladas”. Para ello, la comunidad internacional junto a Canadá y la UE deben seguir sancionando y demandando elecciones libres.

25 de febrero. Michelle Bachelet presidenta del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, presentó un documento ya trillado, que abarca el periodo comprendido entre el 1 de agosto de 2019 y el 31 de diciembre de 2020, y expone “graves restricciones a los derechos y libertades, que padecen los nicaragüenses”.

1ro de marzo,Julie J. Chung, la Sub-secretaria interina de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental, de los EE.UU, quien reza a diario para que no la sustituyan del puesto por un demócrata, publicó en su tweeter un comentario abusivo e intervencionista diciendo que: “el régimen sandinista podía pintar los edificios confiscados ilegalmente de 100% noticias y de Confidencial, pero que no puede encubrir sus sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos”.

03 de marzo el Secretario de Estado, Antony Blinken aseguró, “que la nueva administración Biden no promoverá la democracia mediante costosas intervenciones militares o intentando derrocar regímenes autoritarios por la fuerza, sino que hará las cosas de manera diferente”. Pero la realidad de las cosas es que a) los pueblos no pueden sentirse a salvo de guerras de agresión solo por este mero discurso. b) queda abierta la posibilidad de “intervención política” en los asuntos de Nicaragua y otros países, como la que ya estamos observando en los primeros 60 días de la administración Biden en la Casa Blanca.

03 de marzo, se anuncia la Estrategia provisional de Seguridad nacional de los EE.UU. Esta es mucho más compleja que el discurso de Blinken sobre la política exterior, ya que subordina a la Estrategia de Inteligencia Nacional y Defensa Nacional, por ende el actuar de la CIA, junto con el resto de la comunidad de inteligencia USA, incluyendo al Pentágono.

En este nivel la intervención política – clandestina, el papel de la Central de Inteligencia Norteamericana (CIA), la Agencia contra las Drogas (DEA), El Departamento de Estado, el Departamento del Tesoro, la Agencia de Seguridad Nacional, la Agencia para el Desarrollo y otras similares como la NED, NDI y el NRI desempeñarán un papel mucho más activo.Prácticamente no existe una esfera de la actividad gubernamental, social y económica del istmo centroamericano donde los servicios de inteligencia norteamericanos no operen.

El plan a largo tiempo está dirigido a fortalecer las estructuras de las organizaciones sociales, políticas, religiosas y económicas del istmo, que generen un nuevo liderazgo interconectados y orientados por la agenda de Washington. De ahí que la penetración, reclutamiento y dirección de un ejército de agentes en todo tipo de organizaciones que van desde el LGBTQ+, hasta los ambientalistas y cristianas evangélicas, miembros del crimen organizado, sin excluir a los objetivos tradicionales como sindicatos, movimientos campesinos, juveniles y ahora con mucha más fuerza las minorías étnicas es de gran importancia.

Escuadras de jóvenes del cuerpo de paz, los activistas cristianos evangélicos, mormones, testigos de Jehová, antropólogos, sociólogos, comunicadores pululan por toda Centroamérica creando y consolidando las redes de apoyo a la desestabilización permanente. Algo que no es percibido con rapidez en la guerra política. El activismo de los servicios norteamericanos se enfoca en el cambio de régimen en el istmo centroamericano, con algunos éxitos como en Honduras, Guatemala pero con menos éxito en Nicaragua. De ahí, que su énfasis está en:

Crear y consolidar una oposición política que pueda desafiar constantemente al gobierno sandinista. Crear mayor acercamiento entre el sector privado y la sociedad civil reduciendo la capacidad de ciertos partidos políticos.

Promover la desestabilización del gobierno sandinista sobre todo en este año electoral con elecciones o por la vía del golpe suave (antes o después de los resultados electorales).

Que al final logre cortarle mayor acceso a Rusia y a Cuba en términos geopolíticos que amenacen a la seguridad nacional USA. Debilitar el bloque regional anti-hegemónico.

Mantener una opción de propuestas económicas-financieras, de comercio e inversión al gobierno sandinista, que procuren la salida de Nicaragua del bloque anti -.hegemónico continental y orbite alrededor de la agenda de Washington.

De lo contrario incrementar la guerra de sanciones, junto a la presión internacional a Nicaragua de manera permanente hasta lograr su aislamiento y debilitamiento al estilo venezolano.

04 de marzo, la Secretaria General de la OEA tuvo una reunión a puertas cerradas con el Grupo pro Reformas Electorales en Nicaragua. El tema fue reformas electorales y el plazo de su presentación en mayo.

6to Nivel: El Congreso y la Política Exterior Bipartidista.

11 de marzo el senador por el partido demócrata, Patrick Leahy declaró, que “el gobierno de Nicaragua es por definición una dictadura y tratará de evitar por todos los medios la realización de elecciones libres y justas”.

11 de marzo, María Elvira Salazar, miembro de la Cámara de Representante por el partido republicano por el distrito 27 de la Florida, interrogó al secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, durante una audiencia en el Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara. En su incisivo cuestionamiento le preguntó sobre Cuba, Venezuela y Nicaragua calificadas por ella como “las dictaduras socialistas de Iberoamérica”.

En el caso de Nicaragua, la representante Salazar preguntó, si Blinken estaba al tanto de que “la oposición nicaragüense participará en las próximas elecciones presidenciales sin garantías reales de que serán libres y justas“. A lo que éste respondió: “Tenemos profundas preocupaciones sobre que esas elecciones puedan ser libres y justas”.

13 de marzo, para los que no creen que la CIA esté en todas las esferas de la confrontación política; le robaron a Nicaragua enfrente las narices de todo el mundo, la pelea del boxeador nicaragüense Román González, más conocido como “Chocolatito”. Tras una pelea a 12 rounds con un púgil mexicano, tiempo suficiente para ver como ganador al Chocolatito, un juez de origen venezolano anti chavista, sacó de la manga una tarjeta con una puntuación con la que arrebataba la victoria al púgil nicaragüense. Días antes el boxeador mexicano se había tomado fotografías con camisetas con las imágenes de Nicaragua y con la bandera nicaragüense al revés.

16 de marzo. El jefe del comando Sur, Craig S. Faller, dijo en una comparecencia ante el Senado, que Cuba, Venezuela y Nicaragua son una amenaza directa para el territorio estadounidense. Son un desalentador desafío que no “podemos enfrentarnos por nuestra cuenta”. “La única forma de contrarrestar estas amenazas es fortalecer a nuestros socios en la región”, como Colombia y Brasil.

Entre el 18 y el 23 de marzo, durante la 46ma sesión del Consejo de la ONU intentaron por todos los medios, aprobar una resolución sobre Nicaragua siempre en relación a los derechos humanos y las reformas electorales.

Es necesario más muestras de intervencionismo político abierto y clandestino de la actual administración Biden hacia nuestro país?

Mucha atención entonces, pues sus deseos y acciones de cambio de régimen con los mismos formatos solo que más agresivos y urgidos están a la luz del día, pues las elecciones de noviembre están muy cerca y necesitan impedir la victoria sandinista.

(*) Manuel Salvador Espinoza Jarquín. Especialista en Relaciones Internacionales.

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Namibia: treinta y cinco años de libertad.|

https://estrategiaydefensadelsigloxxi.blogspot.com/2021/03/namibia-tres-decadas-de-libertad.html

Por el Dr.  Jorge Alejandro Suárez Saponaro

Director del Diario El Minuto para Argentina
(Destacado Analista Internacional Argentina) colaborador del CREI
Para los Estudios de África y Asia.

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Namibia nació como estado independiente en  1990, luego de años de dominación extranjera. Primero colonia alemana, donde los pueblos nativos namibios fueron víctimas del primer genocidio del siglo XX. La Primera Guerra Mundial, trajo a los sudafricanos abriéndose un nuevo y terrible capítulo de la historia del país. Los años del apartheid, contribuyeron a moldear una conciencia nacional y dar inicio a la lucha anticolonial que se prolongaría por décadas. A pesar de los años oscuros, Namibia emergió como una democracia estable, con niveles más que aceptables de estabilidad económica y social, en comparación con la mayoría de los países de la región.

Por el Dr.  Jorge Alejandro Suárez Saponaro

Director del Diario El Minuto para Argentina

Windhoek. la capital de Namibia 

Namibia. Sus orígenes

El país fue poblado en su momento por diversas tribus de origen bantú, diversos estudios hablan de presencia de este grupo, desde el año 500, y hacia el siglo IX, comenzó una diferenciación lingüística  entre los habitantes del sur y el norte del país. Los ovambos, establecidos en la región septentrional, organizaron una serie de reinos, mientras que en el resto del país, damaras, hereros, namas (llegados al país en el siglo XVII) y otros grupos se dedicaban a la ganadería y en determinadas áreas, a la agricultura. Los europeos visitaron las costas en el siglo XVI con el navegante portugués Bartolemeu Dias. Siglos más tarde la presión europea se hizo sentir por la colonia holandesa de El Cabo, desde allí, vinieron sucesivas migraciones, base del pueblo oorlam – rehobother, descendientes del mestizaje entre colonos europeos y poblaciones locales, que empleaban como lengua, el afrikáner. A mediados del siglo XIX, llegaron al país misioneros luteranos, que tuvieron una importante influencia en las poblaciones locales. La presencia europea se limitaba solo a comerciantes y cazadores,  que intercambiaban generalmente metales y ganado, por armas, vestuario, etc. Las distintas poblaciones entraban en conflicto, por el control de recursos locales, consecuencia de un país que imponía serias limitaciones a la agricultura y la ganadería.  Entre 1840-60, se desarrolló un reino en el sur, liderado por Jonker Afrikáner, que tuvieron un lugar importante por un tiempo, frente a otros grupos namibios,  los oorlam, luego debilitados por las incursiones armadas de aventureros Boers, instalados en Sudáfrica.  La historia namibia, reconoce un hecho importante, la construcción de una conciencia nacional, el Tratado de Hoachmas, en el cual jefes hereros, namas, rehobothers, formaron una Liga de las Naciones, con el objetivo de terminar con los conflictos, establecer reglas de arbitraje y controlar las concesiones mineras.  Los baster, mestizos entre Boers y namas, llegaron al distrito de Rehoboth, donde organizaron una república, de existencia precaria, presionados por los conflictos entre los nama y hereros. En el norte los ovambos, organizados en doce tribus, de las cuales siete estaban en Namibia, tenían su centro político en Oshakati, organizaron diversos reinos, y se caracterizan por su elevado desarrollo cultural. El territorio de Ovambolandia, como lo denominaron los europeos, fue objeto de las ambiciones portuguesas, afincados en la vecina Angola. Temores a una reacción británica, dado que presencia en Walvis Bay, impidieron que fueran más allá, limitándose a incursiones y expediciones de rapiña.

La colonización alemana. El primer genocidio del siglo XX.

En 1885, la Conferencia de Berlín, asignó lo que hoy es Namibia, al Imperio Alemán, recibiendo la denominación de África del Sudoeste.  El reclamo alemán se sustentó en la presencia de las misiones evangélicas, que desde 1864, en la localidad de Otijimbwe, fue izada la bandera de Prusia. En 1890, había casi una veintena de misiones funcionando en todo el país. En 1870, Adolf Lüderitz, comerciante y aventurero alemán, hizo acto de presencia en el sur del país, el hallazgo de diamantes en la zona de Griqualand, alimentó sus ambiciones. La falta de interés por parte del Reino Unido de ocupar el país, facilitó de alguna manera la penetración alemana. Esta fue formalizada en abril de 1884, pronto el país fue entregado a la explotación de empresas alemanas. El primer comisionado específico para el territorio, fue designado en 1886, y fue nada menos que el Dr. Heinrich Ernst Göring, padre del futuro mariscal del aire del Reich, Hermann Göring. Las relaciones entre los alemanes y la población local, fue deteriorándose rápidamente. La legislación impuesta por Göring era distinta para blancos y nativos, por ende se aplicó un concepto meramente racista. 

La ocupación alemana no estuvo exenta de acciones armadas para imponer el dominio colonial. Ironías del destino, las armas que había sido objeto del lucrativo comercio de los europeos con los nativos, permitió que estos tuvieran  herramientas para oponerse a la empresa colonial.  Finalmente en 1904, estalló la rebelión de los hereros. La brutal respuesta alemana, en manos del general germano Von Trotta, terminó con un verdadero genocidio, que podemos decir, fue el primero del siglo XX. La orden era eliminar a cualquier herero, armado o no que se encontrara en la zona controlada por los alemanes. Derrotados los hereros en la batalla de Waterberg, no quedaba otra opción que huir. Aldeas enteras fueron destruidas y miles de niños, mujeres y hombres desarmados encerrados en campos de concentración, donde perdieron la vida por hambre y sed. Un anticipo de los horrores que viviría Europa durante el III Reich.  Quienes sobrevivieron, terminaron confinados en el área desértica, que hoy es parte de la frontera entre Namibia y Botsuana. Samuel Maherero, líder de la rebelión se salvó, y refugiado en Walvis Bay, bajo control británico. De esta manera el mundo conoció el horror. Estimándose actualmente que los dos tercios o más de los hereros fueron exterminados.  Los nama, fueron los siguientes en la lista de la política genocida germana. Jakob Morenga, venerado actualmente como líder nacional, encabezó la resistencia de los nama, incluso hereros sobrevivientes se unieron a Morenga. La rebelión, movilizó nada menos que 15.000 soldados alemanes. Esto generó un verdadero huracán en el Parlamento alemán. 

prisionero herero de los Alemanes. Genocidio 1907-08

La política alemana combinó brutalidad con negociaciones, los jefes tribales, temerosos de terminar como los hereros, aceptaron las condiciones draconianas del ocupante. Morenga cruzo la frontera buscando protección británica, tal vez creyendo que la rivalidad anglo germana, sirviera para su causa Pero se equivocó, fue asesinado por los británicos, sabedores que era un peligro, la existencia de un jefe político, que había aglutinado a tribus distintas, que rompiendo con la influencia de jefes tribales, se unieran a la causa anticolonial. Agregándose su habilidad como jefe militar en materia de guerra de guerrillas.  El Protectorado, régimen por el cual Alemania se había comprometido a proteger a las poblaciones locales, fue reemplazado por el de colonia.  Los sobrevivientes a las rebeliones, se convirtieron en trabajadores forzados, bajo un estado policial. Las tierras antes ocupadas por los hereros y namas, estaban en manos de grandes haciendas blancas o compañías privadas. Namibia se convirtió en un gran negocio para las empresas alemanas, por las minas de diamante, cobre, la producción ganadera, garantizado por mano de obra forzada. 15.000 colonos alemanes, controlaban el país. El régimen era netamente autoritario, incluso para los alemanes, dado que el consejo territorial, solo podían estar representados los dueños de tierras. 

Waterberg. Sitio del genocidio herero en manos alemanas. 

Los dos mil trabajadores alemanes traídos para obras públicas y otras actividades, vivían con derechos limitados, pero no al nivel de los nativos. Era frecuente el uso del azote para imponer la disciplina. El régimen racista estaba consolidado por la legislación, donde claramente los blancos eran superiores a los nativos, quiénes debían obediencia. Los blancos no podían casarse con nativos, fue prohibido expresamente en 1905. Las iglesias evangélicas estaban separadas para blancos, mestizos y negros. Los pastores se negaban a ordenar líderes religiosos africanos.  Quienes tenían ascendencia africana, eran expulsados de clubes y asociaciones, y considerados “negros” y por ende perdían sus derechos. Lo que Namibia vivió en manos alemanas, sería muy similar a los impondría el III Reich en Europa, por medio de leyes racistas, limpieza étnica, degradación de los individuos que no eran considerados “germánicos” a un papel de sub humano.

sobrevivientes del pueblo herero, víctimas del primer genocido del siglo XX

El dominio de Sudáfrica: Colonialismo, expolio y racismo.

En 1914, Namibia, o hasta ese entonces África del Sudoeste alemán, era una colonia próspera, las guerras contra los nativos, obligaron a construir ferrocarriles e infraestructura que permitió la explotación minera a escala, unido a la expansión del negocio ganadero. Los alemanes tenían grandes planes para el desarrollo del territorio, con planes de riego, colonización de nuevas áreas. El estallido de la Primera Guerra Mundial, frustró este proyecto. Los sudafricanos invadieron con 60.000 efectivos, su avance tuvo retrocesos, dado la resistencia alemana, a pesar de lo reducido de sus fuerzas. Finalmente en mayo de 1915, luego de cuatro meses de campaña, los alemanes, aislados del mundo exterior, y sin posibilidades de recibir apoyo alguno, además de la superioridad enemiga, se rindieron. Un pacto de caballeros permitió una honrosa rendición, los alemanes recuperaron su libertad, bajo el mando militar sudafricano.  La idea de desalojar a los alemanes, fue descartada, dado que ello rompería con la supremacía blanca en materia económica. De los 15.000 alemanes, 8000 se quedaron, que junto con unos 10.000 colonos blancos sudafricanos, la mayoría de ellos, bóeres, se instalaron en las haciendas abandonadas por los antiguos propietarios germanos, continuarían siendo la minoría de privilegiados. Pronto el sentido de supervivencia ante una abrumadora mayoría negra, motivó que los blancos hicieran causa común, lo que facilitó de alguna manera el control sudafricano sobre el territorio. Cabe destacar que los alemanes eran minoría entre los colono blancos, pero su poder económico fue importante, retuvieron el 70% de la actividad económica, no en vano años después, Alemania Federal, tuvo un papel importante como inversor en Namibia bajo control sudafricano, como en el proceso de solución del conflicto namibio en los 70/80.

En 1921, fue formalizado el Mandato sudafricano, bajo supervisión de la Sociedad de las Naciones, en la categoría C, lo que implicaba el gobierno directo sobre el territorio. Pronto la Unión Sudafricana trasladó su legislación racista. Años antes, durante el régimen de ocupación en plena guerra, Sudáfrica impuso el orden en los reinos ovambos, eliminando a su rey Mandume, imponiendo sus propias reglas a los jefes tribales, que en muchos casos, serían cooptados y corrompidos, lo que facilitó también el control sudafricano. Las poblaciones nativas padecieron las leyes y decretos sobre vagancia, amos y siervos, pasaportes internos. Los africanos, que no tenían vivienda o trabajo, podían terminar bajo las rejas o con un trabajo impuesto por el juez, quienes violaban un contrato laboral, también podían sufrir prisión, como los que no tenían pasaporte o un pase especial para ir a trabajar o transitar zonas europeas.  En los años 20, surgió la figura de Marcus Garvey, que luchó por un estado namibio, apoyándose en el ejemplo de Liberia. A lo largo de la historia, hubo distintos actos de resistencia, ahogados con dura represión, pero que sentaron las bases de un movimiento nacionalista, que tras la matanza de Windhoek de 1959, dio origen al SWAPO (Organización Popular del Sudoeste de África) en el exilio, de la mano del dirigente histórico Sam Nujoma, en Tanzania, entonces en manos del régimen revolucionario de Julius Nyrere. El régimen sudafricano, como el alemán, no tenía el más mínimo interés en mejorar la calidad de vida de los nativos. En la década del 30, el Administrador sudafricano del territorio, señaló que se habían invertido 100.000 libras en 30.000 escolares blandos y 12.000 libras en 200.000 escolares nativos. Realmente una política perversa.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, con la creación de las Naciones Unidas, el régimen de mandatos, pasó al sistema de administración fiduciaria. Sudáfrica, se negó de plano de cumplir con ello y en 1949, por medio de una ley, anexó ilegalmente el territorio, como una provincia más. El régimen del apartheid, impuesto por el partido Nacional en 1948, ya de manera abierta, fue impuesto en Namibia. En el plano económico unos 25.000 blancos controlaban 25 millones de hectáreas productivas.  El desarrollo de la minería, especialmente del estratégico uranio, como de minerales metalíferos como el cobre, o los diamantes, atrajo a poderosas corporaciones. La pesca fue otro gran negocio, que depredó los caladeros, costando décadas en recuperarse. Las poblaciones africanas, siguiendo el modelo colonizador alemán, fueron confinadas, lejos de las áreas productivas. Los “expertos” sudafricanos en temas nativos, llevaron a cabo la ingeniería de los bantustanes, impuesto en Sudáfrica.  Estos eran estados africanos, teóricamente con amplia autonomía, incluso independientes de facto, donde millones de ciudadanos sudafricanos de raza negra, se convertían en ciudadanos de estados o países ficticios. Los pueblos namibios, estaban en pleno proceso de cambio, especialmente dado que muchos habían combatido como voluntarios en las fuerzas sudafricanas en el norte de África, esto generó cambios en la mentalidad y se tradujo en un incremento de la lucha sindical, además de política. El ejemplo del Congreso Nacional Africano, como movimiento de resistencia anti apartheid, influenció a muchos estudiantes namibios que se encontraban en Sudáfrica.  Las iglesias cristinas, tolerantes con el régimen colonial, comenzaron a tener un cambio de visión, para terminar la mayoría de ellas, excepto la holandesa reformada (calvinista), en canales de resistencia y lucha contra el régimen racista.

Namibia mapa de los Bantustanes. 

Las Naciones Unidas tuvieron un interesante papel en el proceso de descolonización de Namibia, a pesar del revés legal en la Corte Internacional de Justicia, que no condenó la ocupación sudafricana, no impidió que en 1966, fuera creado el Consejo de Naciones Unidas para Namibia, denominación del territorio ocupado, con responsabilidad de administrar la colonia hasta su independencia. Este consejo trabajó activamente en la formación de cuadros para la futura administración independiente. La Asamblea General en octubre de 1966, revocó el mandato sudafricano, ratificado por el Consejo de Seguridad en 1969. En 1971, la Corte Internacional declara ilegal la presencia sudafricana y en 1973, la SWAPO, es declarada representante legítimo del pueblo namibio y por ende un movimiento de liberación nacional.

Tipicos carteles en tiempos del apartheid 

La Guerra Fría, llegó a este lugar del África, los intereses de las grandes potencias, especialmente el de las poderosas corporaciones mineras y el temor que el valioso uranio, quedara en manos del bando contrario, toleró el régimen impresentable del apartheid sudafricano. Por la puerta de “atrás”, Pretoria, obtuvo armas y petróleo, gracias a la complicidad de Francia, Alemania Federal, Israel, Estados Unidos, Arabia Saudita, Emiratos Árabes,  y el Reino Unido (país que desconoció el fallo de la Corte Internacional de 1971 y el decreto del Consejo de Naciones Unidas sobre ilegalidad de la explotación de los recursos). La SWAPO, con su brazo armado el PLAN, libró una guerra de guerrillas, a escala limitada, dado los recursos humanos y las limitaciones políticas, que mejoraron con la independencia de Angola, que permitió contar con bases para atacar las poderosas fuerzas sudafricanas.

Los sudafricanos, ante la presión internacional, buscaron nuevos esquemas de dominio sobre Namibia. El régimen de bantustanes, permitió contar con complicidades locales, pero la inserción social de la SWAPO era notoria, la idea de unidad nacional era un hecho, frente al tribalismo explotado por el ocupante. El llamado “circo” Turnhalle, fue un intento de Sudáfrica de crear un gobierno controlado en Namibia. Entre 1971-1978, funcionó una Asamblea Constituyente, que sancionó una Constitución que mantuvo el régimen de bantustanes o “naciones étnicas”, una declaración de derechos sin garantías para su implementación, creando un andamiaje legal, que permitiera mantener el tribalismo y por ende dividir a los namibios, bajo la supremacía blanca. El gobierno interino, formado por la Alianza Democrática Turnhalle, surgido de elecciones fraudulentas, se mantuvo bajo la sombra del Administrador General sudafricano. En el nuevo esquema de control fueron creadas fuerzas armadas, la llamada Fuerza Territorial, bajo control de cuadros sudafricanos y la Policía de África del Sudoeste, que eran en verdad ramas del régimen racista.  La represión intensa debilitó la estructura local de la SWAPO, tomando un rol importante, el Conejo de Iglesias Cristianas en la oposición al régimen racista y sus violaciones a los derechos humanos.

Soldados del PLAN. Brazo armado de la SWAPO. 

La guerra de Angola tocaba su fin, teniendo entre sus actores clave, a Cuba. Fidel Castro, precisaba retirar a sus soldados (unos 50.000) de aquel atolladero, buscando una salida honrosa. Entre 1987-1988, se llevó a cabo la Operación Carlota, y en ese escenario se libró la batalla de Cuito Canavale, la mayor en África desde El Alamein, con participación de miles de combatientes y cientos de blindados. Los cubanos combatieron con distinción, desplegando potentes tanques T62, aviones Mig23, llegando a 20 km de la frontera común entre Angola y Namibia.  El líder cubano, explotando la debilidad internacional de los sudafricanos, y ante la imposibilidad de estos de una victoria estratégica, fueron obligados a sentarse en la mesa de negociaciones.  Esto abrió las puertas para la independencia. La SWAPO que atravesaba una crisis casi terminal, luego de las purgas sangrientas de los años 80, encontró en este proceso una segunda oportunidad.  Es altamente probable que el comisario de seguridad, Salomon Hawala con su caza de brujas,  fuera  funcional  a la inteligencia sudafricana, dado que estuvo detrás del ataque a los mejores cuadros de la SWAPO, incluso llegó arrestar a la esposa del líder de la organización Sam Nujoma.  En estos años turbulentos se formaron también nuevos cuadros, que supieron convivir con la vieja guardia del partido, pero con formación liberal y democrática, que fueron los artífices de una nueva versión de la SWAPO, en un contexto democrático.

La transición e independencia

Los sudafricanos, tenían un frente interno complejo. El régimen racista se estaba desmoronando, los altos costos de la llamada “estrategia total” de acciones armadas en la región, era insostenible para la economía. Los aliados occidentales, ante los cambios devenidos por el fin de la Guerra Fría, no precisaban del impresentable régimen racista, que fue funcional a sus intereses durante el choque Este Oeste en África. Naciones Unidas desplegó la misión de paz para Namibia, conocida como UNTAG, que de 7500 efectivos previstos, quedó solo a 860 militares. 24 horas antes del día D, que estaba previsto el cese del fuego, combatientes del PLAN, rama militar de la SWAPO, cruzaron inocentemente la frontera. Sudáfrica, actuó en consecuencia, y eliminó a 278 soldados namibios. Pérez de Cuellar, tuvo una postura ambigua, dado que desde el punto de vista legal el cese del fuego no estaba vigente. Tropas sudafricanas fusilaron a todo aquel que se rendía. La idea la rama militar de la SWAPO era entregarse a la protección de la UNTAG, pero nadie se había tomado el trabajo de contactarlos. Las negociaciones de paz, nunca fueron bilaterales, la SWAPO negoció siempre por terceros actores, ya sea Cuba, Angola u otros países amigos.

Soldados sudafricano interroga a un lugareño en el nortte de Namibia en los 80

En un clima de intimidaciones, trabas impuestas por Sudáfrica (todavía con el régimen del apartheid agonizante), se llevaron a cabo las elecciones. La UNTAG tenía suficiente mandato para llevar a cabo el relevamiento de electores, establecer puestos de votación, intervenir ante abusos del ocupante.  Martti Ahtisaari, político finlandés designado Representante Especial de Naciones Unidas, tuvo un importante papel, que se coronó con el éxito, de llevar a cabo elecciones, elegir una Asamblea que dictó una nueva Constitución. En materia de seguridad, la policía, ante el exilio de los mejores agentes que regresaban a Sudáfrica, quedó en manos de reclutas de baja calidad y antiguos miembros de la temible policía antiterrorista, conocida como Koevoet. Relativo al ámbito militar, los británicos, hicieron un brillante trabajo, al integrar al PLAN, rama militar de la SWAPO, con la Fuerza Territorial de África del Sudoeste, dando origen, a las Fuerzas de Defensa de Namibia, con un nivel profesional adecuado, y completamente subordinados al poder civil.

https://youtube.com/watch?v=IRwiWeTyB6g

La Constitución, donde participaron asesores legales sudafricanos, alemanes, estadounidenses y de Zimbabue, fue objeto de elogios. Estableció numerosos derechos y garantías, régimen pluripartidista, el inglés como idioma oficial, amplias atribuciones parlamentarias en el control del ejecutivo, un poder judicial independiente, defensoría del pueblo, obligatoriedad de la educación, ordenamiento territorial (erradicando el modelo de estados étnicos y áreas controladas por blancos) basado en un sistema unitario, pero con descentralización administrativa de las regiones y municipios. La Asamblea Constituyente, eligió el 21 de marzo de 1990, a Sam Nujoma como presidente y fue proclamada formalmente la independencia. El día era coincidente con el aniversario de la masacre de Sharpeville, símbolo de la lucha contra el apartheid. Presenciaron el acto, el Secretario General de Naciones Unidas, Pérez de Cuéllar, el presidente sudafricano Federick W. De Klerk, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, ministros de Exteriores de Alemania, Francia, Reino Unido, Canadá, además de veinte jefes de estado africanos. Terminaba así 75 años de ocupación sudafricana y más de un siglo de colonialismo brutal.  El proceso de retiro sudafricano se coronó con la devolución del distrito de Walvis Bay en 1994, principal puerto exportador del país.

El gobierno de Nujoma, se caracterizó por impulsar un programa de reconciliación nacional, designó a ministros blandos, como el Dr.  Herrigel, en Economía; también blancos fueron los ministros de agricultura, transportes y el Procurador General. Los primeros años fueron complejos, incluso no exentos de tensión, cuando el siniestro Hawala, responsable de las horribles purgas en Angola, fue designado al frente de las Fuerzas de Defensa.  Nujoma tenía un delicado juego de equilibrios, ante un país, que la minoría blanca se quedaba con el 70% de la riqueza nacional, controlaba las mejores tierras, 50% de desempleo, la miseria en la periferia de Windhoek, el norte devastado por años de militarización. El país no tenía moneda propia, seguía siendo el rand sudafricano y las exportaciones se hacían por el puerto de Walvis Bay, controlado por los sudafricanos.  Un siglo de políticas destinadas a condenar a la población africana a la miseria, el expolio y un diseño de infraestructura destinado a mantener dependiente a Namibia de Sudáfrica, eran, y siguen siendo una pesada carga.  Las políticas moderadas, impidieron la esperada fuga de blancos, como paso en Zimbabue, que tuvo consecuencias catastróficas para su economía. 

La nueva presidente de Nambia desde diciembre de 2024: Netumbo Nandi-Ndaitwah

En diciembre de 2024 fue electa presidente Netumbo Nandi-Ndaitwah, logró revitalizar el gobernante SWAPO, que sufría desgaste por años en el poder. Los grandes desafíos reconocida por NNN como es conocida popularmente la nueva jefa de estado, son la pobreza y el alto índice de desempleo. El país no ha logrado romper con una economía básicamente extractiva, que no genera suficientes empleos para una creciente población joven.  Se unió a la SWAPO en el año 1966, en tiempos de la ocupación sudafricana y el régimen del apartheid, pasando parte de su vida en el exilio, antes de un breve período en la cárcel por razones políticas  

El país se ha esforzado en que los grandes inversores se quedaran en el país. En diez años, la pobreza del 70% cayó al 30%, la pobreza extrema se redujo del 53% al 23%. Fue introducida una moneda nacional, mejoras en el sistema de salud, a tal punto que es frecuente desde la vecina Angola, busquen asistencia médica en el norte del país.  En materia de Índice de Percepción de la Corrupción el país está en el puesto 59 de 180 países. Cabe destacar que supera a muchos países de América Latina. La prestigiosa ONG Freedom House, sitúa a Namibia como una de las democracias más sólidas de África con un puntaje de 77/100, con elevados índices de libertad de expresión y organización política. Las elecciones son justas y los informes de observadores extranjeros son buenas. 

Ciudad de Luderitz, al sur de Namibia. Recuerdos de la presencia germana 

En materia financiera se ha desarrollado un sólido sistema financiero, se impulsó la diversificación económica, y gracias a la estabilidad política y económica, agregándose los programas de preservación de la diversidad, hacen que un millón de turistas visiten el país para conocer la naturaleza espectacular de este país.

Paisaje del Parque Nacional Etosha. Importante atractivo turístico 

En 2022, pozos de exploración de hidrocarburos en la denominada Cuenca de Orange, dieron informes alentadores de reservas potenciales de dos mil a tres mil millones de barriles de crudo, abriendo nuevas perspectivas para el desarrollo del país. No en vano, la nueva presidente electa, anunció un plan  de desarrollo de varios millones de dólares para generar empleo, especialmente a sectores más jóvenes. 

Nujoma jura como primer presidente de Namibia- 1990

Nujoma, no se perpetuó en el poder, a pesar que más de un observador pensaba que iba seguir los pasos de Mugabe, que de líder nacionalista y popular, referente de la lucha contra el racismo, terminó siendo un tirano que hundió al país en la miseria. Nujoma tuvo tres mandatos presidenciales. Las elecciones que siguieron se caracterizaron, por la fuerte presencia de la SWAPO como partido dominante, pero en un clima de libertad. Expertos internacionales han ponderado el proceso político namibio, donde no hubo intentos de controlar medios de prensa. Los derechos humanos son respetados, las tensiones internas han sido superadas. El sucesor de Nujoma, Hifikepunye Pohamba, un líder moderado, también fue ponderado por la estabilidad política, a pesar de los problemas que el país arrastra en materia de desigualdad social, desempleo juvenil y los problemas de corrupción, que son fuente de preocupación, no obstante tener índices de calidad institucional mejores que la vecina Sudáfrica y de otros países africanos, e incluso de muchos de América Latina.  El sucesor de Pohama, ha sido Hage Geingob, doctorado en el Reino Unido, y ex primer ministro en el primer gobierno de Nujoma. Fue reelecto en 2019, por una amplia mayoría. Uno de los hechos de su presidencia, fue el reconocimiento alemán de las atrocidades en los tiempos coloniales. Ambos gobiernos están en el marco de conversaciones sobre reconciliación. Alemania se niega de plano de compensar económicamente a los descendientes de las víctimas, pero reconoce la posibilidad de un pedido de perdón y buscar mecanismos de reconciliación. 

Namibia todavía tiene que romper con viejas cadenas del subdesarrollo, diversificar su economía, muy dependiente de la exportación de productos mineros, ganaderos y pesqueros, pero no cabe duda que es un ejemplo de transición exitosa, luego de un pasado terrible, superó con esfuerzo y gran tacto político las viejas heridas del pasado. En América Latina, donde las clases políticas están enfermas de sectarismo, no piensan en bienes superiores como la unidad y democracia, tienen una interesante experiencia, al otro lado del Atlántico, para poder superar males pasados y generar esperanza a las generaciones venideras.

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Fundamentos de Análisisde la Política Exterior USA

  • (1991-2001) para la Administración Biden.

Manuel S. Espinoza Jarquín (*)

Desde los últimos 30 años tras el derrumbe del bloque socialista, el debate de la política exterior de los EE.UU a la luz de gobiernos demócratas y republicanos, ha sufrido un desarrollo gradual lógico al interés de la élite de poder norteamericana, pero permanentemente involutivo en su percepción estancada en cómo establecer y pretender mantener un orden norteamericano a nivel global.

Si bien es cierto que esta percepción tuvo su razón de peso en cuanto a la oportunidad que les dio el momento histórico de desaparición del orden bipolar mundial y la posibilidad de iniciar la construcción de un siglo a lo norteamericano; hoy su espacio y hegemonía se ha reducido en un orden multipolar/ multi-centríco, que los empuja a mantener una visión de recuperación de la supremacía y nivel de poderío como el heredado en 1991 con la caída de la URSS.

Según Andrew Bacevich, uno de los mejores especialistas de política exterior norteamericana, en su reciente obra del 2020 “La era de las ilusiones: cómo desperdició Estados Unidos su victoria en la Guerra Fría”, detalla que los EE.UU durante 1991-2020 se embarcaron en amplias campañas militares confiando en la capacidad de las fuerzas estadounidenses para derrotar a cualquier enemigo. Al final los Estados Unidos terminan la segunda década con una enorme desigualdad, una guerra permanente, confusión moral y una población cada vez más enojada y alienada y también con el presidente más extraño de la historia de ese país.

Hasta ahora todo un ejército de analistas y periodistas han estado haciendo sus mejores esfuerzos por acertar en describir lo más cercano sobre cuál será la política exterior de la actual administración norteamericana a nivel global y regional y a nosotros en particular nos interesa mucho más la que conducirán hacia nuestro país y de cercanía geopolítica. Es común ver en noticias muchos análisis y amplias listas de temas de política exterior que tratan de descubrir el curso de acción en estos a corto, medio y largo plazo.

La mejor forma de lograrlo es a través del Análisis de Política Exterior (APE), que se fundamenta en piedras angulares teóricas, históricas y socio económicas que sostendrán las acciones de política exterior del gobierno de Biden (2021-2025). Sirve no solo a los tomadores de decisiones, sino a todos aquellos que sin conciencia histórica nacional e internacional suelen tener aun esperanzas de que algo bueno nos ocurrirá con la nueva administración de Biden en la Casa Blanca.

La historia del expansionismo y la agresión USA.

El antecedente histórico de la conducta norteamericana en el plano exterior está totalmente claro, no es difícil asimilarla pues ya está dada en la tragedia ocasionada a nuestros pueblos y no debe de haber ninguna duda a estas alturas del partido sobre sus ambiciones imperiales cada vez más en aumento en expansión y dominio global militar, económico y cultural. Lo difícil no es entender hasta donde han llegado sino hasta donde pretenden llegar por satisfacer sus ambiciones globales.

Basta con mencionar unas cuantas de los más de 500 ejemplos de intervención militar en que los EE.UU se han visto involucrados en más de dos siglos de existencia como actor internacional violentado del Derecho Internacional y la soberanía de los pueblos. Nicaragua, Corea, Líbano, República Dominicana, Vietnam, Grenada, Panamá, Yugoslavia, Iraq, Somalia, Haití, Afganistán, Filipinas, Libia, Siria son apenas un guión del cuadro real histórico.

Si a este listado de guerras de corte militar se les suman todas aquellas de tipo clandestino y de nueva generación como las ciber-guerras, de sanciones económicas y comerciales entonces el cuadro se torna aún más dantesco e indescifrable. De ahí la pregunta ¿Porque los norteamericanos aún persisten en su discurso moral de liderar al planeta?

La fundamentación teórica de sus ambiciones imperiales.

El corolario doctrinario que fundamenta su política exterior, léase como el accionar de su conducta en la arena internacional no es nuevo. Desde la doctrina “Monroe” (1823) y la del “Destino manifiesto” (1845) hasta las guerras novedosas de este siglo llámense “Guerra Preventiva” del ex presidente George W. Bush (hijo) (2002) o del “Compromiso preventivo” (2017) integran todo un andamiaje discursivo de 200 años que han excusado política y académicamente su agresión global histórica.

Sin embargo es necesario escudriñarlas documentalmente hasta la saciedad ya que lo mortal del accionar histórico y doctrinario lo podemos fácil ejemplificar cuando revisamos tan solo con dos hechos como fueron los ataques a las torres gemelas el 26 de febrero de 1993 y el 11 de septiembre del 2001 y la estrategia de guerra contra el terrorismo y las guerras preventivas que ocupan hasta hoy día un lugar fundamental en la política exterior norteamericana. Ya ni se diga lo vigente del dolor y la destrucción que los pueblos en Afganistán, Iraq, Palestina, Libia, Siria y Yemen viven hoy día por la simple implementación de su política exterior basada en como los EE.UU entiende la realidad internacional y el papel que estos deben de jugar en el sistema internacional.

Tras el primer ataque al Centro Mundial de Comercio el 26 de febrero de 1993, el alcalde de Nueva York, Mario Cuommo declaró: “La matanza entre norteamericanos a mano armada representa un mayor peligro a nuestra seguridad pública que el terrorismo. …estamos más amenazados por nosotros mismos, que por terroristas extranjeros y somos el lugar más violento en el planeta, no porque ellos (los terroristas) nos han convertido en eso, sino porque nosotros mismos lo hemos hecho así”.

Hasta el nefasto de George Soros escribió en su libro del 2003 titulado: “La burbuja de la supremacía estadounidense: Como corregir el mal uso del poder estadounidense”, que: “Hay un grupo, que yo lo llamo extremista, quienes mantienen por creencia, que las relaciones internacionales son relaciones de poder y no de la ley; que el derecho internacional seguirá siempre detrás de lo que el poder haya logrado. Por lo tanto los EE.UU, que es la nación más poderosa en la tierra deberá entonces imponer su poderío, imponer su voluntad y sus intereses en el mundo….y esta es una ideología muy peligrosa porque siendo Estados Unidos realmente la potencia dominante al estar en las garras de una ideología tan extremista es muy peligroso para el mundo”.

“la respuesta militar norteamericana fue peor moralmente, que el crimen que la originó, porque la guerra contra el terrorismo causó más civiles inocentes muertos, en Afganistán e Irak, que los ataques del 9/11”.

Y no es que Soros o Cuommo sean pacifistas, sino que como demócratas criticaban la guerra del presidente republicano George Bush y ese es el dilema del juego eterno de la política exterior norteamericana en la diferencia del enfoque y la intensidad pero jamás en la necesidad de llevar la guerra a otras naciones, porque después de Bush llegó a la casa Blanca el demócrata Barack Obama y los horrores en Iraq y Afganistán continuaron y se abrieron nuevas guerras en Libia, Siria y Yemen y conocemos las miles de víctimas civiles a causa de éstas.

Muchas veces y erróneamente atribuimos a los presidentes de los EE. UU la dirección de las acciones de política exterior de “X” o “Y” administración en Washington. Sin embargo, estos solo sirven para firmar y reafirmar el curso que ya fue trazado por una serie de propuestas bien documentadas por los estudiosos y especialistas de los centros de pensamiento que elaboran, producen planes de acción en función de fundamentar, respaldar y promover los intereses de la élite de poder económico norteamericano en términos investigativos académicos. Por eso una buena ruta del analista especialista en política exterior USA es el escudriño permanente de aquellos documentos y publicaciones especializadas en el tema.

Un ejemplo de lo anterior escrito es la obra de un reconocido especialista norteamericano Robert Kagan del 2003, “Del paraíso y el poder: América y Europa en el nuevo orden mundial” en el que analizaba en su momento elestado de las relaciones exteriores europeas y estadounidenses en su punto más bajo desde la Segunda Guerra Mundial, donde la noción del poder europeo se movía hacia un mundo autónomo de leyes, reglas y negociaciones, mientras que Estados Unidos operaban en un mundo “hobbesiano” donde las reglas y leyes no son confiables y la fuerza militar a menudo es necesaria, introduciéndose más y más a una corriente aislacionista en sus relaciones internacionales formando así una nueva relación transatlántica distanciada.

Esto fue lo que vimos en una mayor dimensión con la administración Trump (2017-2021), que no por casualidad se encausó en una línea de discordia con sus aliados europeos incluyendo a la “OTAN” entre comillas y que hoy la administración Biden trata de des-contruir y restablecer una nueva alianza con Europa. El que no entiende ve un enorme cambio de política exterior, cuando en realidad nada ha sucedido entre las élites de poder occidental pero que ha mantenido preocupados y ocupados tanto a periodistas y estudiosos por todo el planeta.

En el 2013 de nuevo Robert Kagan escribió su nueva obra: “El Mundo que hicieron los EE. UU.” Y como en todos los trabajos de este tipo escrito por los especialistas gringos,Kaganreafirma la importancia del liderazgo mundial de Estados Unidos en un tiempo que resalta la posibilidad de un orden fuera del control hegemónico norteamericano. Su propuesta se convirtió en libro guía en el discurso sobre el Estado de la Unión de 2012 de Barack Obama y que dio forma al pensamiento de las campañas presidenciales de Obama e incluso del senador republicano Mitt Romney. Su obra fue una seria advertencia para que Estados Unidos no se suicidara como superpotencia en un mundo donde ya había perdido el control hegemónico.

Los demócratas estaban seguros de ganar las elecciones presidenciales del 2016 con Hillary Clinton como presidente y como si hubiese sido poco la sangrienta guerra que llevaron a Libia, Siria, Yemen, Afganistán e Iraq tenían preparada como excusa académica y cuasi científicala obra de Eliot A. Cohen , que se publicó en enero del 2017 titulada: “El gran garrote: Los límites del poder blando y la necesidad de la fuerza militar”. La doctrina del Gran garrote fue promulgada por el presidente Theodore Roosevelt en 1901 y estableció que “A la hora de negociar “Habla en voz baja, pero lleva un gran garrote”.

Cohen argumentó, que “el poder militar sigue siendo esencial para la política exterior estadounidense e insiste hasta la saciedad en que el papel internacional de los EE. UU siempre opera en una coyuntura crítica y la fuerza armada es vital para ese papel. Si Estados Unidos no acepta su papel de guardián de un orden mundial estable, corren el riesgo de desencadenar desorden global no vista desde la década de 1930”. Hoy que los demócratas están de regreso en la Casa Blanca nada les impide el uso del gran garrote como conducta contra pueblos y naciones indefensas y sujetas a su chantaje de amenaza del uso de la fuerza imperial.

Pero en el 2016 ganaron los republicanos en el rostro del magnate Donald Trump y tomó un curso diferente en materia de política exterior. No siguió con el formato e intensidad militar intervencionista de la administración Obama–Biden y recomendado por Elliot Coen. Ahora muchos bastante confundidos comparan la actuación guerrerista de Obama con la de Trump y hasta alaban a este último por no haber seguido el nivel de guerra como el que tuvo Obama. Es más ya hasta le atribuyen un carácter racional pacífico al magnate Trump.

Pero los que conocen la obra de Paul Stares “Compromiso preventivo: cómo Estados Unidos puede evitar la guerra, mantenerse fuerte y mantener la paz” (2017) publicado por el famoso Consejo de Relaciones Exteriores, comprendimos su influencia en la lógica de la política exterior Trump por tratar de salir del impase de guerras que no terminan, enormemente costosas económicamente y moralmente y de ganar y aprovechar el tiempo para tratar de recuperar su tan debilitada y problematizada economía. En ningún momento por que Trump fuera amante de la paz internacional.

Stares proporcionó un plan completo de cómo Estados Unidos puede gestionar un mundo más turbulento y peligroso y explica como base lógica de su propuesta en su libro, que si los EE. UU siguen pretendiendo ser “el principal garante de la paz internacional” (como si en verdad lo fuera) con el tiempo disminuirá su capacidad y compromiso para desempeñar este papel vital. Si los EE.UU dejan de liderar la paz para no desgastarse y conservar su poderío deberán entender que mayores amenazas surgirán.

Su estrategia de “compromiso preventivo” sirvió a Trump y ahora a los demócratas con Biden. Sugiere tres cursos de acción a) Reducir el riesgo de conflictos violentos a largo plazo. B) Anticipar y evitar esas crisis que probablemente den lugar a costosos compromisos militares a mediano plazo y c) Gestionar los conflictos en curso a corto plazo antes de que se intensifiquen aún más y ejerzan presión sobre Estados Unidos para que intervenga. En cada uno de estos esfuerzos, es esencial forjar “asociaciones preventivas” con una variedad de actores internacionales, incluidas las Naciones Unidas, organizaciones regionales, organizaciones no gubernamentales y la comunidad empresarial. En todo caso sugiere ser menos miope y reactivo.

En cuanto al famoso Think Tank Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) para el que labora Stares, fundado en 1921, es una organización independiente y “no partidista” (Deep State en vivo) que se especializa en la formulación anticipada de la política exterior USA para todas las administraciones en la Casa Blanca. Entre sus miembros se incluyen a políticos de alto rango, a más de una docena de ex secretarios de estado estadounidenses, ex directores de la CIA, banqueros, abogados, profesores y figuras de los medios de comunicación.

Es el presidente del Consejo de Relaciones Exteriores y también desde el 2003 se apresuró en justificar el papel de los EE.UU en un mundo caótico, repitiendo la frase de Madeleine Albright que los EE.UU son “la nación indispensable” para el planeta. En su libro: “Un mundo en desorden: política exterior estadounidense y la crisis del viejo orden” (2018) explica, que los Estados Unidos es incapaz de moldear el mundo a su imagen. La periferia está en llamas y el centro no puede sostenerse.

Hass aboga por un sistema operativo global actualizado, que refleje la realidad de que el poder está ampliamente distribuido. Vuelve la rivalidad entre las grandes potencias. Los Estados Unidos sigue siendo el país más fuerte del mundo, pero la política exterior estadounidense a veces ha empeorado las cosas, tanto por lo que ha hecho como por lo que ha dejado de hacer.

Su recomendación para la administración Trump era la adopción de un nuevo enfoque de la soberanía, uno que abarque sus obligaciones y responsabilidades, así como sus derechos y protecciones. Trump lo siguió al pie de la letra al igual, que la estrategia del “Compromiso Preventivo de Paul Stares. Haber analizado, entendido la política de Trump fue sencillo a través de estas dos obras propuestas por el CFR en su momento e inclusive establecer cuáles de estas propuestas de enfoque y acción serán retomadas por la administración Biden ahora es aún más fácil.

En el CFR, como en la Institución Brookings, trabaja también Robert Kagan a quien conocemos bien en Nicaragua, De 1984 a 1986, fue redactor de discursos del Secretario de Estado George P. Shultz y miembro del Personal de Planificación de Políticas del Departamento de Estado de los Estados Unidos durante la administración de Ronald Reagan. De 1986 a 1988, se desempeñó en la Oficina de Asuntos Interamericanos del Departamento de Estado. Escribió un libro titulado:“Una lucha crepuscular: El Poder Norteamericano y Nicaragua 1977-1990” (1996) …..ya se imaginarán lo que escribe.No en balde sus colegas se refieren a Kagan como “el principal teórico neoconservador de la política exterior USA.

Su nueva obra del 2018 titulada: La jungla vuelve a crecer: Estados Unidos y nuestro mundo en peligro”es todo un guía de inspiración filosófica de la administración actual de Joe Biden y Kamala Harris.En ella de nuevo encontramos la misma cantaleta sobre “el papel único de Estados Unidos en el mundo” y el argumento de siempre de que los Estados Unidos son un actor internacional para la paz y el orden en todo el mundo, y lo que podría ocurrir si se retiran y enfocan su hacia atención hacia adentro.

Kagan, principal defensor del intervencionismo liberal y Co-fundador del Proyecto neoconservador para el Nuevo Siglo Americano con un pensamiento y enfoque agresivo sugiere que: “Como una jungla que sigue creciendo después de ser talada, el mundo siempre ha estado lleno de actores peligrosos que, si no se controlan, poseen el deseo y la capacidad de empeorar las cosas…. …Un verdadero realismo, argumenta, que la jungla volverá a crecer, si lo permitimos”.

Durante la campaña para las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, Kagan abandonó el Partido Republicano debido a la nominación de Donald Trump y respaldó a la candidata demócrata Hillary Clinton a la presidencia. Está casado con Victoria Nuland, actual sub-secretaria de estado para asuntos políticos. Esta se destacó el 3er por su frase famosa “Fuck the EU” (Que se joda la Unión Europea) al dirigir y apresurar el golpe suave en Ucrania cuando se desempeñaba como subsecretaria de Estado para Asuntos Europeos y Euroasiáticos en la administración de Barack Obama. Se destaca también por sus críticas a las políticas rusas.

Aun cuando Donald Trump se dio el lujo de distanciarse de la enorme gran mayoría de pensadores, estudiosos y centros de pensamiento en materia de política exterior un lujo que solo un soberbio se puede dar y jactar se le convirtió en un graso error al final. No solo se distanciaron, sino que ocuparon un sector de fuego que junto con los medios de comunicación masiva lograron su desprestigio internacional. No solo por su soberbia e ignorancia en los asuntos internacionales, instaló a muchos jóvenes sin experiencia alguna, pretendiéndolos dirigir con lo que él creía era ciencia y sabiduría convertidas ambas en expertismo. Estos novatos al final terminaron desertándose y burlándose del mismo Trump.

Mientras tanto sus detractores especialistas continuaron preparando propuestas, planes y recetas para la modificación del curso republicano en sus asuntos internacionales para el bien uso e implementación de la actual administración demócrata Biden-Harris. Ejemplo de estas es la propuesta de Jeffrey D. Sachs (2018) “Una nueva Política Exterior: Mas allá del excepcionalísimo norteamericano.”Su lógica es real. “Si bien Estados Unidos sigue siendo un gigante militar y sigue siendo una potencia económica, ya no domina la economía mundial o la geopolítica como antes. El giro actual hacia el nacionalismo y el unilateralismo de “Estados Unidos primero” en la política exterior no hará grande a Estados Unidos”.

Si en su momento se ha leído las propuestas de campaña de Biden y los enfoques ahora propuestos por su Secretario de Estado Antony Blinken, sobre el clima, recuperación de alianzas perdidas, cooperación internacional, el retorno al multilateralismo y otros temas más es porque el libro de Sachs es una de los textos bíblicos, que proporciona el plan para una nueva política exterior. Sin embargo, una cosa es lo que se les aconseja y otra cosa es que logren y como y que costo tendrá para la humanidad.

Lo anterior debe ser considerado literal. De suma alerta para los pueblos, pues la cruda realidad actual para los EE.UU es la que describe Stephen M. Walt, autor del libro (2018); “El infierno de las buenas intenciones: la élite de la política exterior de Estados Unidos y el declive de la primacía estadounidense”. Con claridad se detalla la derrota de la estrategia USA de “hegemonía neoliberal” en los últimos casi veinte años. “Esta estrategia estaba condenada al fracaso, pero sus defensores en la élite de la política exterior nunca tuvieron que rendir cuentas y siguieron repitiendo los mismos errores”.

“En 1992, Estados Unidos se encontraba en la cúspide del poder mundial….esas esperanzas se han visto frustradas. Las relaciones con Rusia y China se han agriado, la Unión Europea se tambalea, el nacionalismo y el populismo están en aumento y Estados Unidos está atrapado en guerras costosas y sin sentido que han derrochado billones de dólares y socavado su influencia en todo el mundo”.

Eufemísticamente Stephen Walt sugiere para los ingenuos, que la mejor alternativa es un regreso a la estrategia realista del “equilibrio offshore”, que evita el cambio de régimen, la construcción de naciones y otras formas de ingeniería social global. Este cambio tan esperado requerirá abandonar la inútil búsqueda de la hegemonía liberal y construir un establecimiento de política exterior con una visión más realista del poder estadounidense. Simplemente se trata de una excusa trágica para ejercer poder con el uso de la fuerza impone contra los pueblos anti hegemónicos.

En todo caso como también reconoce John J. Mearsheimer “la política de hegemonía liberal está destinada al fracaso”. De igual reconocimiento académico, que Walt, Kagan, Sares, Hass, Sachs la obra de Mersheimer (2018) “El gran engaño: sueños liberales y realidades internacionales” (Conferencias de Henry L. Stimson) mantiene un critica lógica a la conducta internacional norteamericana y el precio que paga dentro y fuera del país. En este caso establece que los EE.UU se han convertido en un estado altamente militarizado que libra guerras que socavan la paz, dañan los derechos humanos y amenazan los valores liberales en casa. El autor recomienda que es mejor que Washington adopte una política exterior más moderada basada en una sólida comprensión de cómo el nacionalismo y el realismo limitan a las grandes potencias en el exterior.

Al final podemos concluir lo siguiente:

El mundo cambió y los EE.UU no lograron sobrepasar su nivel de poder internacional como en un orden unipolar.

Los EE.UU están como nunca antes en el dilema de mantener y recuperar el poder a cualquier costo en el plano internacional.

Hay recomendaciones realistas sobre el historial de horrores y errores de la política exterior USA pero que los operadores mandados por la élite del poder económico que harán todo lo contrario.

Significa que tratarán de revertir en cada rincón de la tierra cualquier intento de rebelión contra el imperio con el uso de la fuerza Violentar al derecho internacional y la soberanía nacional de los pueblos no es algo que les preocupe, no lo mencionan para nada.

Poseen la justificación académica a la medida como única verdad.

Que con el análisis de política exterior (APE) sobre los EE.UU, la izquierda logre tener los suficientes elementos previsivos para la alerta temprana y hasta la toma de decisión a tiempo. “Pues el zorro pierde el pelo pero nunca las mañas”.

(*) Manuel Salvador Espinoza Jarquín. Especialista en Relaciones Internacionales

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Estados «Divididos» de Norteamérica. Por Manuel Espinoza

https://radiolaprimerisima.com/opinion/estados-divididos-de-norteamerica/

Más de 30 mil soldados del ejército USA, centenares de oficiales de los órganos de seguridad e inteligencia y policías resguardaron la capital norteamericana tratando de impedir hechos violentos y una confrontación armada que pudiera impedir el acto de juramentación del nuevo presidente electo Joe Biden el 20 de enero. Ni el 9 de septiembre de 2001 se protegió tanto a Washington DC. ¿Por qué?

En realidad en los medios de comunicación hay muchas especulaciones sobre que toda esa cantidad de tropas más bien jugarían un papel a favor de Trump, muy contrario al que se suponía debían cumplir para asegurar el acto. O que esa enorme cantidad de tropas combatiría a las unidades especiales del mismo ejército que intentaran impedir la juramentación. Las teorías de conspiración y la paranoia demócrata están en su punto. Eso le ha dado mucho rédito político.

Aun se esperan más brotes de violencia aun después que Trump se ha marchado, sobre todo en muchas ciudades por todo el país donde las organizaciones pro Trump tienen supremacía sobre las minorías étnicas. Las cosas no volverán a ser mejor que antes.

Contradicciones insalvables

El ruido es mucho y las expectativas de un show que aún no termina se incrementan cada día que pasa. La realidad es que estamos presenciando el cierre y traslape de otra etapa en la instauración de las élites de poder económico-financiero sobre el pueblo norteamericano con el uso de los dos partidos principales como actores principales del drama político.

La militancia sandinista tiene que estar clara que hay un proceso inevitable e irreversible de desgaste, división y confrontación interna en EEUU en la coyuntura internacional. No solo se trata de creer o no si habrá guerra civil. Se trata de entender que las causas de su desgaste e disfuncionalidad de su sistema político no se superan y muy al contrario se profundizan con mayor rapidez.

Andrei Amalrik, un disidente soviético presentó en 1970 un ensayo titulado “¿Sobrevivirá la Unión Soviética a 1984?”. Nadie le tomó en serio, pero la URSS colapsó en 1991, siete años después de aquél año pronóstico. Solo con ese ejemplo no es difícil entender que como están las cosas en EEUU, hoy día no es imposible que pasen de la Guerra Política Electoral a la Guerra Civil.

El escritor estadounidense Thomas W. Chittum publicó en 1997 su libro “Civil War II: The coming breakup of América” (La Guerra Civil II: La próxima ruptura de Norteamérica). Ha servido como base para el seguimiento de indicadores claves para comprobar su posibilidad.

Chittum fundamentó su obra en las causas diversas de la guerra civil en EEUU (1861 a 1865) y con su experiencias como mercenario en la guerras de Vietnam, Rodesia y Croacia. Sobre todo en las últimas dos donde el factor étnico-racial es uno de los causales mayores. Él pudo comprobar cómo un país como Yugoslavia socialista había crecido y desarrollado una unidad multicultural e interétnica y de enorme prosperidad económica envidiable para Europa entera. Sin embargo, las fuerzas centrifugas y centrípetas tienen su peso y conllevaron a resultados inimaginables.

El autor pronosticó con elementos irrefutables la posibilidad de esta guerra para el año (pasado) 2020. En 1997 era una especie de locura pronosticar una situación así en EEUU porque apenas había triunfado en la Guerra Fría y se erigía como potencia mundial sin adversarios capaces de desafiar su hegemonía y supremacía global. Hoy es más que creíble. Pero si vemos que siete años de error fue la predicción de Andrei Amalrik en el caso del derrumbe de la URSS, merece pues flexibilizar los esquemas y aceptar la posibilidad del colapso yanqui.

El rastro de las elecciones

En abril de 2020, como un ejercicio de lo que ocurriría más tarde en caso de perder las elecciones en noviembre, Trump alentó protestas de derecha contra las restricciones impuestas por gobernadores para bajar la curva de contagio de coronavirus, llamando por Twitter a “liberar” diferentes Estados. Cientos de manifestantes bien armados entraron días después al capitolio de Michigan, (conocido como uno de los Estados que tradicionalmente son muy disputados en las elecciones) para reclamar la reapertura de la economía.

Estas son algunas fechas clave:

24 de mayo del 2020 Trump tuiteó “Estados Unidos no puede tener todas las votaciones por correo. Será la Elección Amañada más grande de la historia…están intentando usar el Covid-19 para esta estafa”. Trump sabía, que la pandemia ya no estaba bajo el control de su gobierno, sino que la industria farmacéutica estaba bien metida en esta trama.

25 de mayo del 2020 la policía asesinó al afroamericano George Floyd en la ciudad de Minneapolis, Minnesota. Las protestas de corte racial en varios Estados y ciudades y la respuesta de la ultraderecha blanca supremacista generaron un incremento de la división y confrontación racial en el país. Se vio con claridad otro nivel de contienda política. Por eso se debe de entender que el choque interracial con todas las características de “Golpe Suave”, que provocaron y condujeron los demócratas con el asesinato de George Floyd y otros afroamericanos más, fue para garantizar a su favor al electorado de las minorías étnicas (latinos, negros y asiáticos) en las elecciones de noviembre de 2020. Hoy la suma de estos y otros factores nos ayuda a entender mejor sobre el sonar de los tambores de guerra en ese país.

30 de julio del 2020 Trump insinuó retrasar las elecciones. “Con el voto por correo universal (no el voto por ausencia, que es bueno), 2020 será la elección más INEXACTA y FRAUDULENTA en la historia. Sería una gran vergüenza para Estados Unidos. ¿Retrasar las elecciones hasta que la gente puede votar adecuadamente, con seguridad?”. Además, en dos ocasiones Trump insinuó que no entregaría el poder y podría no ser pacifico el resultado de las elecciones. Biden aseguró públicamente que Trump se quería robar las elecciones y el ex precandidato demócrata Bernie Sanders expresó que Trump no entregaría el poder. Esa fue la tónica general hasta septiembre.

18 de septiembre de 2020 como en cualquier serie televisiva (como “House of Cards”, “Scandal” o “Designated Survivor”), que trata sobre intrigas de poder en el gobierno norteamericano, el “repentino fallecimiento” de la jueza Ruth Bader Ginsburg puso en seria disputa el control de la Corte Suprema a favor de cualquiera de los dos partidos que lograra que su candidato la sustituyera. En la estrategia de Trump, la Corte Suprema jugaría un papel decisivo para revertir el triunfo de electoral de Joe Biden.

26 de octubre, el Senado confirmó a Amy Coney Barrett, nominada por Trump para magistrada de la Corte Suprema, por una votación de 52 a 48. Barrett garantizaba la correlación de fuerzas a favor de Trump de 5 a 4 votos en la Corte Suprema. Ahí debería ir la disputa electoral en caso de perder contra Biden.

En esta primera etapa Trump se “anticipó a la derrota segura”. Trump estaba más que claro, que el mal manejo de la Pandemia y el aumento del desempleo, entre otros males, lo llevarían a la derrota. Por eso se aseguró de anunciar de antemano las posibilidades de un fraude masivo vía el voto anticipado por correo y amenazó que si se consumaba, habría brotes de violencia. De ahí que una de las estrategias de campaña de Trump fuera instruir y propiciar el voto masivo solamente el día de las elecciones.

El resultado electoral

Tras las votaciones del 4 de noviembre, los medios corporativos de comunicación anunciaro la victoria del Partido Demócrata con 306 votos del Colegio Electoral a favor de Joe Biden contra los 232 votos obtenidos por los republicanos. Entonces, Donald Trump anunció con firmeza que los resultados anunciados por los medios, opositores a su gobierno, “eran parte de un proceso demasiado amañado” y que por lo tanto desconocía la victoria de su rival demócrata.

Trump detuvo la celebración de victoria a favor de Biden, oficializó su denuncia de fraude masivo durante los comicios y anunció que no reconocería los resultados hasta que el último voto se recontara. Trump aseguró que había ganado con 74 millones de votantes y que había impugnar los resultados en varios Estados. Para eso, dispuso de un ejército de abogados y especialistas en sistemas de votación cuyo objetivo era suspender la certificación de los resultados a favor de Biden.

2 de diciembre En un discurso, Trump anuncia que “estoy decidido a proteger nuestro sistema electoral, que ahora se encuentra bajo asalto y asedio coordinados”.

Los sistemas y programas de cómputos involucrados en el fraude que denunció Trump, nos permiten entender qué es la guerra cibernética. Red Hummer, Dominium y ScoreCard, y SolarWind, entre otros, que van desde el espionaje de candidatos hasta la manipulación de la de votos, el bloqueo de la transmisión de resultados al público y hackeo electrónico. Inclusive –como en los clásicos de Tom Clancy– se habla de soldados norteamericanos caídos en combate contra oficiales de la CIA en una operación de recuperación de servidores en un país europeo. También sobre el nexo de los Clinton (el expresidente Bill y su esposa Hillary) con empresas administradoras de estos programas, que a su vez tienen relación con China. Todos estos programas están siendo auditados y no terminará este proceso aun a largo plazo.

Trump quiso y no pude revertir el resultado

7 de diciembre Trump anunció que algo grande sucedería. Ese mismo día Lyle Biedermann, legislador republicano del estado de Texas presentó una propuesta de ley que permita un referéndum para que los votantes emitan sus votos sobre si se “separan de Estados Unidos”, alegando que “el gobierno federal está fuera de control y no representa los valores de los tejanos. Es por eso que me comprometo a presentar una legislación en esta sesión que permitirá un referéndum para dar a los tejanos un voto para que el estado de Texas reafirme su estatus como nación independiente”.

9 de diciembre Trump solicitó a su correligionario el senador Ted Cruz que presente como Estado una demanda de 39 páginas ante el republicano Ken Paxton, fiscal general de Texas, para invalidar las elecciones en varios Estados en disputa como son Pensilvania, Georgia, Michigan y Wisconsin. La base de esta demanda es que las leyes electorales fueron modificadas en esos Estados no por la Constitución sino por una situación de emergencia como la pandemia del Covid-19, lo que les facilitó el fraude a los demócratas.

El fiscal de Texas presentó ante la Corte Suprema Trump la demanda y estableció, “que la división resultante entre los estadounidenses es comparable al clima en Estados Unidos en vísperas de la Guerra Civil”.

10 de diciembre. 17 Estados y más de 100 miembros de la cámara republicana firmaron un documento de apoyo a la demanda de Texas en función de revertir los conocidos resultados electorales. Siguiendo la estrategia de Trump, el nefasto senador republicano Marco Rubio, de Florida, expresó: “un asunto de esta magnitud, es mejor que la Corte Suprema tome una decisión sobre si tomará o no el caso basándose en la Constitución”.

13 de diciembre. Trump inició la distribución masiva a nivel nacional de la vacuna contra el Covid-19. Era lógica la razón de beneficio político a corto y mediano plazo para ganar apoyo de la opinión publica en su lucha post electoral. También fue una acción a favor de la rama de la industria farmacéutica del Deep State que recibiría 1.4 billones de dólares una vez que el Congreso lo aprobara para el alivio de la pandemia, un hecho que bien pasó desapercibido gracias al escándalo y la crisis electoral.

Al 14 de diciembre se debía haber avanzado en “procurar revertir la votación del colegio electoral el 14 de diciembre”, ya que muchas acciones fueron implementadas por los republicanos como: Interponer demandas por la vía civil en las cortes estatales y continuar la revisión de equipos y programas utilizados aun cuando en muchos de los estados impugnados se logren certificar. No prosperando ninguna, faltaba entonces subir la presión.

  1. 1 de enero 2021. Trump convocó por Twitter a una marcha a la capital para detener el robo electoral.

El golpe de Trump en el Capitolio

5 de enero. Los republicanos pierden en segunda vuelta las elecciones en Georgia por dos curules en el Senado, perdiendo la mayoría en la cámara alta. De nuevo la fórmula de utilización de la carta afroamericana y judía les dio resultados electorales positivos a los demócratas.

6 de enero. Por algunas horas, los partidarios de Trump logran impedir que el congreso certificara la votación del Colegio Electoral con una manifestación en la capital y la incursión al Capitolio. Pero sin importar si el Colegio Electoral falló a favor de Biden o si otras tácticas no lograron éxito, como la solicitud de una investigación extensa y una auditoria de 10 días: Trump obtuvo una victoria política:

  1. A) Logró constituirse como una fuerza política importante dentro del mismo partido republicano, con más de 140 congresistas que apoyaron ese 6 de enero la anulación de los resultados electorales en Arizona y Pensilvania.
  2. B) Demostró una capacidad de movilización racial de blancos dispuestos a defender los resultados electorales republicanos y hasta “defender la Constitución”.
  3. C) Mantiene una presión psicológica social-racial que amenaza la unidad y la estabilidad política de EEUU a largo plazo, que eventualmente puede conducir a un enfrentamiento militar.

Para muchos, el destino de Trump está consumado, pero en la estrategia del magnate republicano esto es apenas la apertura de una nueva etapa destinada a debilitar al gobierno de Biden en los próximos cuatro años y hasta de lograr su retorno en las elecciones de 2024. En su despedida como presidente prometió “regresar de alguna forma”. Trump no perdió, sino los republicanos.

8 enero. Como rama del “Gobierno Profundo”, Twitter se dio el lujo de cerrarle de manera permanente la cuenta a Trump, en ese momento el presidente de EEUU, demostrándole que el Deep State gobierna sobre los políticos norteamericanos, sobre la constitución y sus libertades.

12 enero, los republicanos comienzan a unificar más sus posiciones alrededor de Trump. Ante la insistencia de los demócratas, Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos, rechazó activar la 25ª enmienda de la Constitución para apartar a Trump de la presidencia antes de que expire su mandato. En una carta remitida a la demócrata Nancy Pelossi, presidenta de la Cámara de Representantes, Pence declaró: “no creo que ese curso de acción sea en el mejor interés de nuestra nación o consistente con nuestra Constitución”.

13 enero La Cámara de Representantes aprobó por 232 votos frente a 197 la resolución para acusar al presidente de “incitación a la insurrección” por los violentos sucesos de la semana pasada en el Capitolio. De igual manera fue notable la cantidad de miembros republicanos de la Cámara que no aceptaban la resolución de impeachment lo que denota que la batalla futura de los republicanos está asegurada y ya no será por Trump, sino por la sobrevivencia del mismo partido.

Dictadura bipartidista

Desde el 6 de enero la situación política, interracial y de amenaza militar a lo interno de EEUU se ha disparado. Sobre todo, muchos entienden la toma de posesión de Joe Biden como presidente no cierra el ciclo Trump, sino que abre una nueva etapa, aún más peligrosa. Los demócratas quieren inhabilitar política a Trump y ya se pronostica la muerte “repentina” de Biden para que el grupo de Hillary Clinton y Soros asuman el gobierno de EEUU con Kamala Harrys de peón.

Hay que admitirlo: independientemente de que fracasó la estrategia de Trump para frenar su salida de la Casa Blanca y que todas las especulaciones no se cumplieron, estas elecciones han marcado el aceleramiento de las profundas contradicciones internas en EEUU que tarde o temprano los puede llevar a un enfrentamiento militar a lo interno. Trump no asistió al acto de juramentación de Joe Biden como presidente de EEUU, con el propósito de sembrar su convicción de que hubo un fraude electoral.

En todo caso hay que permanentemente recordar a los sicarios locales, contratados por los órganos de inteligencia de Estados Unidos, todo lo que hizo Trump para denunciar que fue víctima de un fraude electoral. ¿Quién puede afirmar que el sistema electoral yanqui es ejemplar? ¿o que realmente en EEUU hay democracia?

Corresponde pues continuar el seguimiento y estar vigilante porque quienes conforman el gobierno de Biden ahora son los mismos que estuvieron durante la administración Obama y el mundo sufrió demasiado con su política exterior de agresión y despojo.

En todo caso para nosotros es importante –sobre todo en este año electoral– dejar bien claro y siempre subrayar, que no hay tal democracia en EEUU como explicaba en su mensaje del Presidente-Comandante Daniel el 11 de enero pasado: “En Estados Unidos tienen sus contradicciones y hemos visto cómo se ha polarizado la Sociedad norteamericana con las últimas Elecciones. Y nosotros podríamos decir, pareciera, por lo que está pasando que el sistema electoral de Estados Unidos demanda de reformas profundas. Han vendido la idea de la «perfecta Democracia», cuando realmente es una Dictadura Bipartidista que está determinada por el poder económico, por el poder de las grandes empresas que son las que se encargan de fabricar cañones, medios aéreos, todo en función de la carrera armamentista”.

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USA: Estados Divididos de Norteamérica

Manuel S. Espinoza Jarquín (*)

Más de 30 mil soldados del ejército USA, centenares de oficiales de los órganos de seguridad e inteligencia y policías resguardaron la capital norteamericana tratando de impedir hechos violentos y una confrontación armada que pudiera impedir el acto de juramentación del nuevo presidente electo Joe Biden el 20 de enero. Ni en el 9/11 del 2001 se protegió tanto a Washington D.C. ¿por qué?

En realidad en los medios de comunicación hay muchas ESPECULACIONES sobre que toda esa cantidad de tropas más bien jugarían un papel a favor de Trump muy contrario al que se suponía debían cumplir para asegurar el acto. O que esa enorme cantidad de tropas combatiría a las unidades especiales del mismo ejército que intentaran impedir la juramentación. Las teorías de conspiración y la paranoia demócrata están en su punto. Eso le ha dado mucho rédito político.

Aun se esperan más brotes de violencia aun después que Trump se marche en muchas ciudades por todo el país sobre todo donde las organizaciones pro Trump tienen supremacía sobre las minorías étnicas. Y que aun cuando Biden se logre juramentar las cosas no volverán a ser mejor que antes.

El ruido es mucho y las expectativas de un show que aún no termina se incrementan cada día que pasa. La realidad es que estamos presenciando el cierre y traslape de otra etapa en la instauración de las elites de poder económica-financiera sobre el pueblo norteamericano con el uso de los dos partidos principales en ese país como actores principales del drama político.

La militancia sandinista tiene que estar clara de un proceso inevitable e irreversible de desgaste, división y confrontación interna en los EE.UU en la coyuntura progresiva internacional. No solo se trata de creer o no si habrá guerra civil. Se trata de entender que las causas de su desgaste e infuncionabilidad de su sistema político no se superan y muy al contrario se profundizan con mayor rapidez.

Andrei Amalrik, un disidente soviético presentó en 1970 un ensayo titulado “Sobrevivirá la Unión Soviética a 1984?” Nadie le tomó en serio, pero la URSS colapsó siete años después en 1991. Solo con ese ejemplo no es difícil entender que como están las cosas en los EE.UU hoy día no es imposible que pasen de la Guerra Política Electoral a la Guerra Civil.

Thomas W. Chittum Un escritor norteamericano publicó en 1997 su libro: Civil War II : The Coming Breakup of América (La Guerra Civil II: La Próxima Ruptura de Norteamérica). Ha servido como base para el seguimiento de indicadores claves para comprobar su posibilidad.

Chittum fundamentó su obra en las causas diversas de la guerra civil en EE.UU (1861 a 1865) y con su experiencias como mercenario en la guerras de Vietnam, Rodesia y Croacia. Sobre todo en las últimas dos donde el factor étnico-racial es uno de los causales mayores.

Él pudo comprobar como un país como la Yugoslavia socialista había crecido y desarrollado una unidad multicultural e interétnica y de enorme prosperidad económica envidiable para Europa entera. Sin embargo las fuerzas centrifugas y centrípetas tiene su peso que conllevaron a resultados inimaginables.

En el pronosticó con elementos irrefutables la posibilidad de esta guerra para el año (pasado) 2020. En 1997 era una especie de locura pronosticar una situación así en los EE.UU porque apenas había triunfado en la guerra Fría y se erigía como potencia mundial sin adversarios capaces de desafiar su hegemonía y supremacía global. Hoy es más que creíble. Pero si vemos que siete años de error fue la predicción de Andrei Amalrik en el caso del derrumbe de la URSS, merece pues flexibilizar los esquemas y aceptar la posibilidad del colapso yanqui.

El Rastro de la Contienda Electoral 2020.

En abril 2020, como un ejercicio de lo que ocurriría más tarde en caso de perder las elecciones en noviembre, Trump alentó protestas de derecha contra las restricciones impuestas por gobernadores para bajar la curva de contagio de coronavirus llamando por Twitter a “liberar” diferentes Estados. Cientos de manifestantes bien armados, entraron días después al capitolio de Michigan, (conocido como uno de los Estados tradicionales en disputa electoral) para reclamar la reapertura de la economía.

24 de mayo del 2020 Trump tuiteó “Estados Unidos no puede tener todas las votaciones por correo. Será la Elección Amañada más grande de la historia…están intentando usar el Covid-19 para esta estafa”. Trump sabía, que la pandemia ya no estaba bajo el control de su gobierno, sino que la industria farmacéutica estaba bien metida en esta trama.

25 de mayo del 2020 se asesinó al afroamericano George Floyd en la ciudad de Mineápolis, Minesota. Las protestas de corte racial en varios Estados y ciudades y la respuesta de la ultra derecha blanca supremacista generaron un incremento de la división y confrontación racial, en ese país. Prácticamente se vio con claridad otro nivel de contienda política.

Por eso se debe de entender que el choque interracial con todas las características de “Golpe Suave”, que provocaron y condujeron los demócratas con el asesinato de George Floyd y otros afroamericanos más, fue para garantizar a su favor al electorado de las minorías étnicas (latinos, negros y asiáticos) en las elecciones de noviembre del 2020. Hoy la suma de estos y otros factores nos da a entender más sobre el sonar de los tambores de guerra en ese país.

30 de julio del 2020 Trump insinuó retrasar las elecciones. “Con el voto por correo universal (no el voto por ausencia, que es bueno), 2020 será la elección más INEXACTA y FRAUDULENTA en la historia. Sería una gran vergüenza para Estados Unidos. ¿¿¿Retrasar las elecciones hasta que la gente puede votar adecuadamente, con seguridad???

En este mes además en dos ocasiones Trump dejó entre dicho, que no entregaría el poder y podría no ser pacífico el resultado de las elecciones. Biden aseguró públicamente que Trump se quería robar las elecciones y Bernie Sanders expresó, que Trump no entregaría el poder. Esa fue la tónica general hasta septiembre.

18 de septiembre de 2020 como en cualquier serie de Netflix como “House of Cards”, “Scandal” o “Designated Survivor”, que tratan sobre intrigas de poder en el gobierno norteamericano, el “repentino fallecimiento” de la jueza Ruth Bader Ginsburg puso en seria disputa el control de la Corte Suprema a favor de cualquiera de los partidos demócrata o republicano que lograra que su candidato denominado la sustituyera. En la estrategia de Trump la corte suprema jugaría un papel decisivo para revertir el triunfo de electoral de Joe Biden.

26 de octubre, el Senado confirmó a Amy Coney Barrett a la Corte Suprema por una votación de 52 a 48. Barrett la denominada por Trump quien sustituyó a la fallecida jueza Ruth Bader proporcionaba la correlación de fuerza a favor de Trump de 5 a 4 votos en la Corte Suprema que necesitaría. Ahí debería ir la disputa electoral en caso de perder contra Biden.

En esta primera etapa, que terminaba, Trump se “anticipó a la derrota segura”. Trump estaba más que claro, que el mal manejo de la Pandemia, el aumento del desempleo entre otros males lo llevarían a la derrota. Por eso se aseguró en anunciar de antemano las posibilidades de un fraude masivo vía el voto anticipado, el correo electrónico, los brotes de violencia que podrían darse en el país si el fraude se consumaba en las elecciones presidenciales. De ahí que una de las estrategias de campaña de Trump fuera instruir y propiciar el voto masivo solamente el día de las elecciones.

La Derrota Electoral

04 noviembre, tras ser derrotados por el partido demócrata con 306 votos del colegio electoral a favor de Joe Biden contra los 232 votos obtenidos por los republicanos, Donald Trump inmediatamente anunció con firmeza, que los resultados anunciados por los medios de comunicación masiva opositores a su gobierno “eran parte de un proceso demasiado amañado” y que por lo tanto desconocía la victoria de su rival demócrata.

Trump “Detuvo la celebración de Victoria a favor de Biden”. Trump no hizo más que oficializar la existencia del fraude masivo durante los comicios y el no reconocimiento de los resultados hasta que el último voto no se recontara. Trump aseguró que había ganado con 74 millones de votantes y la impugnación en varios Estados debía de hacerse. Para eso un ejército de abogados y especialistas en sistemas de votación se dispuso a suspender la certificación de los resultados a favor de Biden.

2 de diciembre Trump expresó un discurso denunciando el fraude electoral: “…… estoy decidido a proteger nuestro sistema electoral, que ahora se encuentra bajo asalto y asedio coordinados”. Basta con mencionar el uso de sistemas y programas de cómputos que se mencionan involucrados en el fraude nos permiten entender lo que es la guerra cibernética. Red Hummer, Dominium y ScoreCard, SolarWind entre otros que van desde el espionaje de candidatos hasta la manipulación de la cantidad de votos y el bloque de su transmisión al público y jackeo electrónico.

Inclusive como en los clásicos de Tom Clancy, se habla de soldados norteamericanos caídos en combate contra oficiales de la CIA en una operación de recuperación de servidores en un país europeo.

También sobre el nexo de los Clinton con empresas administradoras de estos programas, que a su vez tienen relación con China. Todos estos programas están siendo auditados y no terminará este proceso aun a largo plazo excepto que renuncien a este tipo de pruebas.

7 de diciembre Trump anunció que algo grande sucedería. Ese mismo día Lyle Biedermann, legislador republicano del estado de Texas presentó una legislación que permita un referéndum para que los votantes emitan sus votos sobre si se “separan de Estados Unidos”.

“El gobierno federal está fuera de control y no representa los valores de los tejanos. Es por eso que me comprometo a presentar una legislación en esta sesión que permitirá un referéndum para dar a los tejanos un voto para que el estado de Texas reafirme su estatus como nación independiente.”

9 de diciembre Trump solicitó a su correligionario Ted Cruz que presente ante la Corte de Texas una demanda de 39 páginas como Estado por parte del juez general republicano de Texas Ken Paxton para invalidar las elecciones en varios Estados en disputa como son Pensilvania, Georgia, Michigan y Wisconsin. La base de esta demanda es que las leyes electorales fueron modificadas en esos Estados no por la Constitución sino por una situación de emergencia como la pandemia del Covid – 19; lo que les facilito el fraude a los demócratas.

En la demanda de Texas ante la corte suprema Trump estableció, “que la división resultante entre los estadounidenses es comparable al clima en los Estados Unidos en vísperas de la Guerra Civil”.

10 de diciembre. 17 Estados y más de 100 miembros de la cámara republicana firmaron en apoyo a la demanda de Texas en función de revertir los conocidos resultados electorales. Siguiendo la estrategia de Trump, el nefasto senador republicano, Marco Rubio de la Florida expresó: “Un asunto de esta magnitud, es mejor que la Corte Suprema tome una decisión sobre si tomará o no el caso basándose en la Constitución”.

El 13 de diciembre Trump inició la distribución masiva a nivel nacional de la vacuna contra el COVID-19. Era lógica la razón de beneficio político a corto, mediano plazo para ganar apoyo de la opinión pública en su lucha post electoral. También es una acción a favor de la rama de la industria farmacéutica del Deep State que con 1.4 trillones de dólares que se discutía en el congreso aun ya que se invertirán para el alivio de la pandemia y que bien pasan por desapercibidos gracias al escándalo y la crisis electoral.

Al 14 de diciembre se debía haber avanzado en “procurar revertir la votación del colegio electoral el 14 de diciembre”, ya que muchas acciones fueron implementadas por los republicanos como: Interponer demandas por la vía civil en las cortes estatales y continuar la revisión de equipos y programas utilizados aun cuando en muchos de los estados impugnados se logren certificar. No prosperando ninguna, faltaba entonces subir la presión.

01 enero 2021. Trump convocó por tweeter a una marcha a la capital para detener el robo electoral.

05 enero 2021. Los republicanos pierden en segunda vuelta las elecciones por el senado en Georgia uno de los estados en disputa electoral, perdiendo la mayoría en el senado. De nuevo la fórmula de utilización de la carta afroamericana y judía les dio resultados electorales positivos a los demócratas.

6 de enero se logró Impedir que el congreso certificara la votación del colegio electoral solo por unas horas con la demostración de manifestantes en la capital y la incursión al capitolio donde sesiona el congreso. Pero no importa si el colegio electoral falló a favor de Biden o si otras tácticas no se dieron, como la solicitud de una investigación extensa y una auditoria de 10 días más tuvieran lugar; la victoria de Trump ha sido políticamente importante.

A.- Logró constituirse como una fuerza política importante dentro del mismo partido republicano con más de 140 congresistas que apoyaron la anulación de los resultados electorales en Arizona y Pensilvania ese 6 de enero.

B.- Demostró una capacidad de movilización racial de blancos dispuestos a defender los resultados electorales republicanos y hasta “defender la Constitución”.

C.- Mantiene una presión psicológica social-racial que amenaza a futuro la unidad y la estabilidad política de los EE. UU a largo plazo, que los lleve a un enfrentamiento militar.

Para muchos su destino está consumado, pero en la estrategia de Trump ésto es apenas la apertura de una nueva etapa destinada a impedir la transición de poder presidencial, de debilitar al gobierno de Biden en los próximos cuatro años y hasta de lograr su retorno en las elecciones del 2024. En su despedida como presidente prometió “regresar de alguna forma”. Trump no perdió, sino los republicanos.

08 Enero. Como rama del “Gobierno Profundo”, Tweeter se dio el lujo de cerrarle de manera permanente la cuenta a Trump, al presidente de los EE.UU demostrándole que el Deep State gobierna sobre los políticos norteamericanos, sobre la constitución y sus libertades.

12 enero, los republicanos comienzan a unificar más sus posiciones alrededor de Trump. Ante la insistencia de los demócratas, Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos rechazó activar la 25ª enmienda de la Constitución para apartar a Donald Trump de la presidencia antes de que expire su mandato. En una carta remitida a la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelossi, Pence declaró: “No creo que ese curso de acción sea en el mejor interés de nuestra nación o consistente con nuestra Constitución”.

13 enero La Cámara de Representantes aprobó por 232 votos frente a 197 la resolución para acusar al presidente de “incitación a la insurrección” por los violentos sucesos de la semana pasada en el Capitolio. De igual manera fue notable la cantidad de miembros republicanos de la cámara de representantes que no aceptaban la resolución de impeachment lo que denota que la batalla futura de los republicanos está asegurada y ya no será por Trump, sino por la sobrevivencia del mismo partido.

Desde ese día la situación política, interracial y de amenaza militar a lo interno de los EE. UU se ha disparado. Sobre todo, muchos entienden, que el 20 de enero día de la toma de posesión de Joe Biden como presidente electo la trama electoral no terminará sino que se extenderá a una nueva etapa. Aún más peligrosa. Ya se pronostica la muerte repentina de Trump por castigo o la Biden para que el grupo de Hillary Clinton y Soros asuman el gobierno de los EE.UU con Kamala Harrys de peón.

Hay que admitirlo, independientemente de que la estrategia de Trump fracasó y que todas las especulaciones no se cumplieron, estas elecciones han marcado el aceleramiento de las profundas contradicciones internas en los EE.UU que tarde o temprano los lleve a un mayor enfrentamiento militar a lo interno. Trump no asistió al acto de juramentación de Joe Biden como presidente de los EE.UU. Con esto REAFIRMA EL FRAUDE en otros términos.

“En todo caso hay que permanentemente recordarles a TRUMP y su denuncia de Fraude Electoral todo el tiempo que los gringos quieran dárselas de los demócratas”

Corresponde pues continuar el seguimiento a una estrategia que tiene desinformado tanto a norteamericanos como extranjeros mientras Biden forma su gabinete en una trama que o los hará más fuertes o más débiles ante las nuevas realidades globales. Corresponde estar vigilante porque los que conforman el gobierno de Biden ahora son los mismos que estuvieron durante la administración Obama y el mundo sufrió demasiado con su política exterior de agresión y despojo.

En todo caso para nosotros es importante sobre todo este año electoral dejar bien claro y siempre subrayar, que no hay tal democracia en los EE.UU. como explicaba en su Mensaje del Presidente-Comandante Daniel a las familias nicaragüenses el 11 de Enero del corriente.

“En los Estado Unidos tienen sus contradicciones y hemos visto cómo se ha polarizado la Sociedad norteamericana con las últimas Elecciones. Y nosotros podríamos decir, pareciera, por lo que está pasando en los Estados Unidos, que el Sistema Electoral de los Estados Unidos demanda de Reformas profundas”.

“Han vendido la idea de la “perfecta Democracia”, cuando realmente es una Dictadura bipartidista que está determinada por el Poder Económico, por el Poder de las grandes Empresas que son las que se encargan de fabricar cañones, medios aéreos, todo en función de la carrera armamentista”.

(*) Manuel Salvador Espinoza Jarquín. Especialista en Relaciones Internacionales.