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El conflicto de Chad y la guerra de las “Toyota

Por el Dr. Jorge Alejandro Suárez Saponaro (Analista colaborador del CREI. (Argentina)

ESTRATEGIA Y DEFENSA Reflexiones y Análisis

Blog de Artículos, trabajos de investigación, dedicados a temas de Defensa Nacional, Seguridad Internacional, Conflictos, Historia Militar, Geopolítica, Intereses Nacionales

El conflicto de Chad y la guerra de las “Toyota”

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Chad desde su independencia en 1960, se ha visto azotado por guerras civiles e inestabilidad institucional. En este trabajo repasaremos dos conflictos que afectaron al país: la primera guerra civil (1965-1979) y la guerra con Libia (1978-1987). Este último conflicto también conocido como “guerra de las Toyota” por el empleo de camionetas tipo pick up como plataforma militar por parte de las fuerzas chadianas ante los libios.

Por el Dr. Jorge Alejandro Suárez Saponaro

En agosto de 1960, Chad se independizaba de Francia, en una situación muy precaria. El país carecía de infraestructura, sin cuadros profesionales para la administración pública, divisiones étnicas y religiosas y una economía de subsistencia atada a las exportaciones de algodón.  Las tensiones entre las poblaciones del norte, islamizadas y las negras del sur, parcialmente cristianizadas o animistas, pero de tendencia progresista, pronto saldrían a la luz.  Su primer presidente, un maestro de escuela del sur, François Tombalbaye[1], pronto se transformó en un dictador, donde el clientelismo y la corrupción estuvieron a la orden del día.  En 1961, el nuevo presidente inició un proceso de concentración de poder, fusionando el Partido Nacional Africano con el Partido Progresista de Chad (PPT por sus siglas en francés) creando la Unión Progresista del Chad, sentando las bases para un régimen de partido único.  La oposición fue brutalmente reprimida, generando un hondo malestar en el norte.  Bajo el pretexto de una supuesta conspiración en el norte, la Asamblea Nacional fue disuelta en 1963, fue decretado el estado de excepción, miles de opositores fueron arrestados y se impuso un régimen de partido único. En diciembre de 1963, en las elecciones solo pudieron presentarse los candidatos del oficialismo.

François Tombalbaye. Primer presidente de Chad.  Sus marcas en el rostro, forman parte de un ritual de iniciación de su grupo tribal, que quiso imponer a chadianos de otras etnias. 

Los abusos del gobierno central, la política tributaria, donde fueron marginados los jefes tradicionales, no hizo más que alimentar el sentimiento de rebelión, generando disturbios, uno de los cuales, en 1965, tuvo como saldo 500 muertes.  Las poblaciones islamizadas del este y norte del país, fueron completamente olvidadas por el gobierno, que favorecía a los habitantes del sur.  El autoritarismo, un excesivo centralismo, la corrupción sentaron las bases para la rebelión, liderada por el Frente Nacional de Liberación del Chad (fundado en Sudán) conocida por sus siglas en francés FROLINAT, formada por distintas facciones, con intereses a veces divergentes, pero unidos por la determinación con acabar con el régimen de Tombalbaye. En un primer momento, Francia apoyó al gobierno de Yamena, mientras que los norteños recibieron ayuda del nuevo régimen libio liderado por el coronel Gadafi.

Las fuerzas armadas chadianas apenas tenían un ejército de 500 soldados, pertenecientes a los batallones coloniales, una fuerza aérea simbólica con un puñado de aeronaves con pilotos franceses. El gobierno contaba con la Guardia Nacional y Nómada, creada para proteger funcionarios e instalaciones del estado. Su comandante hasta 1975 fue el coronel francés Camille Gourvenec, oficial de inteligencia y responsable de un accionar violento contra los militantes del FROLINAT, incluyendo torturas y asesinatos extrajudiciales de opositores a Tombalbaye. Su segundo fue Pierre Galopin, también militar francés y hombre de inteligencia, asesinado por un “tribunal revolucionario” por órdenes de Hissené Habré, cuando iba a negociar la liberación de rehenes franceses y chadianos.  La Gendarmería cumplía el rol de fuerza policial, pero de carácter militar, también bajo mando francés.  La influencia de París era notable, luego de la independencia, existía un acuerdo de cooperación, incluyendo una cláusula secreta que habilitaba a la intervención militar francesa a pedido del gobierno chadiano. En el país africano había quedado una guarnición de 1.000 soldados franceses. Los servicios de inteligencia de Chad estaban en manos de los franceses, incluso el pequeño ejército chadiano estaba bajo el mando francés. 

La guerra Civil 1965-1979.

El clima de rebelión se extendió a todo el país, la respuesta del ejército fue incendiar aldeas y una brutal represión que le costó la vida a cientos de personas. El régimen chadiano incrementó los impuestos, aumentó la presión sobre las poblaciones nómadas para financiar el gasto militar.  En 1966, los tubu, pueblo norteño, adhirió a la rebelión, destacándose la figura de Goukouni Oueddei.[1] El presidente Tombalbaye no se confiaba mucho de sus soldados, indisciplinados y unidos por lazos étnicos – los sara del sur – que impulsó a contratar mercenarios marroquíes para su seguridad y en el asesoramiento francés.  En 1968 la situación llegó a tal punto, que el gobierno de Chad solicitó apoyo a Francia.  Arribaron pronto al país, 2.000 soldados y aviones A4 Skyraiders, empleados en operaciones de apoyo cercano a las tropas chadianas.  Esto permitió que las fuerzas gubernamentales pudieran recapturar la ciudad norteña de Aouzou, evacuada por los insurgentes, que se retiraron a las montañas Tibesti, donde recibieron apoyo libio.  Las fuerzas de Chad evacuaron la citada localidad, por temor a un ataque envolvente del FROLINAT.  El vacío dejado impulsó a una creciente presencia libia, dado que Trípoli tenía reclamos territoriales sobre la denominada “Franja de Aouzou”, organizando escuelas, centros de salud, emitiendo documentos y brindando ayuda a la población.

Prisioneros de guerra libios en manos de tropas chadianas. 

El conflicto tuvo un carácter brutal entre las partes en conflicto: torturas, secuestros, mutilaciones, ejecuciones públicas, destrucción de aldeas. A pesar de eso, el avance del FROLINAT permitió que llegarán a la localidad de Mongo, cerca de la capital.  La muerte en combate de Ibrahim Abatcha, en 1968, líder del citado movimiento insurgente, generó una dura pugna de poder entre las facciones que lo componían.  El liderazgo personalista de Abba Siddick, llevando a que los distintos grupos que formaban el FROLINAT se dividieran en distintos grupos armados, destacándose el Primer Ejército de Liberación de Ahmat Acyl, formado por árabes y ubicados en el Este, y el Segundo Ejército de Liberación, formado por la etnia tubu, en el oeste y norte, liderado por Goukouni Oueddei y Hissène Habré.[2] Este último tenía amplia autonomía política y operativa del FROLINAT. El Primer Ejército mantuvo conexión con Siddick, pero no impidió que se dividiera en facciones armadas, tanto en el este como en sur del país.

Disputa de la Franja de Aouzou

En 1969, Chad estaba al borde del colapso. El gobierno ya no contralaba el norte y este del país, obligándolo a solicitar mayor ayuda a Francia. El temor de París de un colapso del régimen de Tombalbaye (reelecto en una parodia de elecciones presidenciales). Las condiciones de los franceses eran inaceptables para el presidente chadiano, era colocar no solo al ejército chadiano bajo mando de Francia, sino el control de la administración pública, pero finalmente aceptó las condiciones, que terminaron en el desembarco de una misión civil destinada a la reforma del estado chadiano. El norte del país quedó bajo control militar francés.  Las tensiones entre franceses y chadianos, llevaron a la salida del general Michel Arnaud y su reemplazo por el general Edouard Cortadellas, con experiencia en Indochina y Argelia.  El entrenamiento y calidad profesional de las fuerzas francesas se hicieron sentir y con los recursos limitados que disponían generaron graves pérdidas a la insurgencia.  La Operación Bison finalizada en 1972, causó millares de muertos en las filas rebeldes, incluyendo civiles. El uso de helicópteros artillados, permitió actuar con mayor eficacia contra las guerrillas, que quedaron confinadas a las montañas Tibesti.

Los franceses exigieron cambios políticos al régimen chadiano. Este solo hizo algunas concesiones de designar políticos norteños en el gabinete, liberar algunos presos políticos y mejorar las relaciones con jefes rurales. No obstante, la corrupción, la miseria y la falta de políticas de desarrollo, fueron una constante.

aviones L39 libios abandonados en la base de Ouadi Doum 

La situación parecía estabilizada, hasta en 1970, la Conspiración del Príncipe Negro, liderada por el heredero del trono libio, Abdallah al-Abid al Senussi, lanzó una operación con 200 disidentes libios refugiados en Chad contra la localidad de Sabha con el objetivo de acabar con el nuevo régimen libio.  Gadafi consideró esto parte de una maniobra israelí y decidió intervenir directamente en Chad, siendo el primer objetivo, el reemplazo del régimen político. En agosto de 1971, un golpe de militares por libios fue abortado por las fuerzas leales de Tombalbaye. Las relaciones libio chadianas se deterioran rápidamente y Trípoli apoyó abiertamente al FROLINAT.  En noviembre de 1971, estallaron protestas estudiantiles, el gobierno actuó con dureza. El nuevo jefe del ejército, fue Félix Malloum, quién en unos años tendría un papel destacado en la política.

Soldado francés instruye a tropas chadianas en el empleo de misiles MILAN

La sequía, los disturbios, la incompetencia del gobierno y la crisis financiera, obligaron a Tombalbaye a negociar con Libia un acuerdo, por el cual secretamente se comprometía a ceder la Franja de Aouzou, a cambio de ayuda económica y romper relaciones con Israel. La medida fue muy mal vista por el ejército.  El gobierno francés redujo la misión a la mínima expresión, incluyendo la salida del general Cortadella. La Operación Languedoc, la última llevada a cabo por los franceses, en 1972, contra el Primer Ejército de Liberación, generando importantes daños, pero no logró destruir la organización por completo.  Mientras tanto Tombalbaye se volvió cada vez más crítico con el ejército y ordenó el arresto de numerosos oficiales.

Tropas del GUNT. 

En 1973, el jefe de estado mayor del ejército, general Malloum, fue arrestado por “brujería” siendo acusado de sacrificar animales.  Lanzó un programa de “africanización” de nombres y topónimos, fue exigido a militares y funcionarios, a realizar rituales de iniciación tradicionales en las tribus sara, a la que pertenecía el presidente.  La sequía, los fracasos económicos, las tensiones étnicas y los temores por un golpe de estado, alimentaron la desconfianza entre el presidente chadiano y el ejército.  En abril de 1975, oficiales subalternos del ejército chadiano se levantaron contra el gobierno, pronto el general Noël Milarew Odingar, lideró el golpe. El presidente Tombalbaye fue asesinado por los golpistas, que llevaron al general Malloum como presidente del país.

Tropas chadianas capturan un BMP libio 

El régimen de Malloum buscó reconciliarse con los rebeldes, solo lo logró en parte y pidió el retiro de parte de la misión francesa. Por otro lado, escaló en conflicto con Libia, al dejar sin efecto los acuerdos de 1972. Este grave error de cálculo, lo dejó expuesto. Las fuerzas chadianas eran incapaces de lidiar solas con la insurgencia que recibió una importante ayuda libia. Nuevamente, el gobierno de Chad recurrió a la ayuda francesa, que perdieron dos aviones de ataque SEPECAT Jaguar en su lucha contra la insurgencia sureña.  Egipto, presidido por Sadat, temeroso de la influencia libia en Chad, envió ayuda militar al gobierno militar chadiano.  En 1978, el Consejo Militar Supremo logró un acuerdo con Hissené Habré, entonces líder rebelde, que se transformó en primer ministro. La relación Malloum- Habré quedó resquebrajada definitivamente en 1979, terminando en un enfrentamiento en las calles de Yamena entre facciones favorables a dichos líderes. Hubo matanzas de musulmanes y el caos reinó en la capital chadiana. El país se sumergió en el caos. Malloum se exilió a Nigeria.  En marzo de 1979, en la ciudad de Kano, en dicho país, donde fueron convocadas las diversas facciones chadianas: FAN de Habré, el FAP de Oueddei, Malloum en representación del gobierno y el “Tercer Ejército de la FROLINAT”, más conocido como el Movimiento Popular por la Liberación de Chad (MPLT). Las facciones pro libias se opusieron a dicha conferencia de paz.  En agosto de 1979, el acuerdo de Lagos, abrió las puertas para la formación del Gobierno de la Unión Nacional de Transición o GUNT Las principales figuras de este gobierno fueron Goukouni Oueddei, nombrado presidente y Hissène Habré, en calidad de ministro de defensa. El GUNT estaría caracterizado por ser un gobierno tan solo en nombre y por la rivalidad entre Oueddei y Habré.

El GUNT entró en crisis en 1980, cuando facciones de Oueddei y Habré combatieron abiertamente en Yamena. Libia intervino directamente desplegando a unos 9.000 efectivos, gracias al asesoramiento soviético y de Alemania Oriental, pudieron operar a más de 1.000 km de sus bases en apoyo al GUNT. Habréfue derrotado y se exilió a Camerún. Pronto el GUNT acercó posiciones con Libia, para luego alejarse y confiarse en una fuerza de paz africana.  Habré con apoyo de Francia y Sudán, reconstituyó sus fuerzas, lanzando una nueva ofensiva desde el este. El retiro de las tropas libias, dejaron a Oueddei en una situación endeble. La Fuerza Interafricana de Paz no fue garantía, para que Habré lanzara una ofensiva a gran escala, con apoyo de Egipto, Francia, Sudán y Estados Unidos.  Ante la pasividad de las fuerzas de paz, en junio de 1982, Habré y sus Fuerzas Armadas Nacionales tomaron la capital, provocando la salida del GUNT y de Oueddei a través de Camerún. Pero pronto aparecerían en Libia, logrando la adhesión de ocho de los once grupos armados que apoyaban al GUNT, creando el Ejército de Liberación Nacional (o ELN).

T22 libio. 

Entre 1982-83, las fuerzas de Habré atacaron a ELN en las montañas Tibesti, siendo rechazado. El contragolpe vino en junio de 1983, donde las fuerzas de Oueddei capturaron la estratégica localidad de Faya, avanzando rápidamente hacia posiciones que controlaban las rutas hacia Yamena. Esto desató la alarma en Francia, que envió ayuda a Habré con armamento y 250 soldados del Zaire (hoy República Democrática del Congo). La Operación Manta estableció una línea en torno al paralelo 16 como límite máximo al avance libio, siendo considerada una “Línea Roja” que París no toleraría que se cruzara, bajo la amenaza de una intervención directa de mayores proporciones. La ayuda de Estados Unidos, Francia y Zaire, permitió a Habré y las fuerzas armadas nacionales de Chad o FANT recuperar territorio perdido, generando varias derrotas a las fuerzas de Oueddei. El 10 de agosto, el ELN con apoyo aéreo libio recuperó Faya, defendida por 5.000 soldados. Los franceses acudieron en ayuda  a Habré con 2.700 soldados y aviones de ataque a tierra Jaguar.  Finalmente libios y franceses asumieron el compromiso de retirar sus fuerzas. Gadafi interpretó la actitud francesa como una victoria propia y optó por incrementar la presencia libia en el norte de Chad, con el objeto de anexar la Franja de Aouzou, algo inaceptable políticamente para la Organización de la Unidad Africana y por parte de los sectores chadianos cercanos a Trípoli.

Goukouni Oueddei. Presidente de Chad y del GUNT. 

En la base de Ouadi Doum, los libios construyeron una pista de 3.800 m de longitud, desplegaron defensas antiaéreas con sistemas SA – 6 y cañones ZSU 23-4, además de una red de estaciones radar en el centro norte de Chad.  En diciembre de 1985, las fuerzas libias contaban con una fuerza de entidad de brigada, apoyadas por aviones de ataque liviano SF 260 y helicópteros CH 47C.

Niño soldado en la guerra de Chad. 1987

La guerra de las “Toyota”

En el impasse entre los años 1984-1986, el GUNT comenzó a sufrir deserciones y cuestionamientos al liderazgo de Oueddei. Habré mejoró su ejército y fortaleció su propia posición.  Gadafi para evitar la descomposición  del GUNT y mantener su cohesión, lanzó una ofensiva a gran escala con 10.000 efectivos (la mitad libios) concentrándose en las bases gubernamentales de  Kouba Olanga, Kalait y Oum Chalouba.  El 14 de febrero de 1986, los franceses lanzaron la Operación Epervier, con el arribo de 1.200 efectivos y varios escuadrones de aviones Jaguar, que se unieron a unidades del mismo tipo y un escuadrón con 8 cazas Mirage F1 C. La Marina Nacional francesa participó enviando un solitario avión de patrulla Breguet Atlantique, de suma utilidad para identificar objetivos militares libios.   Pronto fue lanzado un ataque aéreo contra la base libia en Chad de Ouadi Doum. Sorprendiendo las defensas de la base, donde participaron aviones Jaguar y Mirage, que atacaron el aeródromo de Ouadi Doum con bombas de 250 kg y bombas antipista BAP 100, generando importantes daños, obligando a los libios a suspender las operaciones por varios días.  El ataque francés tuvo su respuesta por parte de Libia por medio de un bombardero Tu 22, que atacó el aeropuerto de la capital chadiana, Yamena con bombas de 500 kg, en el momento que arribaban tropas francesas. Los daños provocaron retrasos en el despliegue militar galo. París con aviones C-5 Galaxy de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, trajo al Chad sistemas de defensa antiaérea MIM-23B I-Hawk, para mejorar la protección del aeropuerto, agregándose dos Jaguar adicionales y un avión de reabastecimiento KC135.  Las fuerzas chadianas se vieron reforzadas con misiles antiaéreos Redeye.

El ataque de Estados Unidos – Operación Cañón Dorado –  a bases libias en 1986, en el Golfo de Sirte, impactaron en las operaciones en Chad. El poder aéreo de Libia quedó afectado, incidiendo negativamente en el teatro de operaciones chadiano.

Las derrotas sufridas por la coalición GUNT – Libia, provocó la disolución de las fuerzas de Oueddei. Este pronto entró en conflicto con los libios y la mayoría de los combatientes de las facciones del FROLINAT se pasaron a las filas del gobierno de Chad. El error de cálculo de Gadafi, llevó a que los antiguos enemigos hicieran causa común contra Libia, vista como un invasor, por sus pretensiones sobre la región norte del Chad, especialmente la franja de Aouzou, que había sido anexionada unilateralmente por Trípoli.  Las fuerzas del GUNT y Habré hicieron causa común lanzando una operación en  las montañas de Tibesti, siendo un éxito parcial, dado que Libia contaba con un importante dispositivo militar.  En apenas tres meses Habré pudo recuperar gran parte del norte del Chad.

tanques libios destruidos en Chad. 

A principios de 1987, los libios mantenían una importante presencia en el norte, con unos 8.000 soldados y 300 tanques T-55 y T -62, aviones de combate y helicópteros de ataque Mi -24. La falencia del dispositivo residía en su despliegue, de carácter disperso y la carencia de unidad de mando (estaban organizadas en dos grupos operativos). La razón de esta peculiar organización era por su misión de asistencia a las fuerzas del GUNT, agregándose la desorganización y una moral en caída.  La desconfianza del régimen de Gadafi hacia sus militares por el temor a un golpe de estado, afectó seriamente la calidad profesional de las fuerzas armadas, donde prevalecía la lealtad tribal y política, sobre la idoneidad.

Los libios tenían que lidiar con las fuerzas chadianas con amplia experiencia militar luego de años de luchas, conocedoras del teatro de operaciones, motivadas por considerar la guerra como una causa nacional contra la invasión extranjera.  Francia brindó un eficaz apoyo aéreo, además de una importante ayuda militar que incluyeron 400 pick up Toyota y Land Rover, adaptada a las operaciones en el desierto, misiles antitanque MILAN. Para el otoño de 1986, la mayor parte del centro de Chad, incluidos los aeródromos de Aouzou, Bardai, Zouar y Yebbi Bou, estaba de nuevo bajo el control de Yamena. En noviembre de 1986, los libios lanzaron una contraofensiva recuperando gran parte del norte.

guerrillero del FROLINAT

En enero de 1987, las fuerzas chadianas concentraron en la localidad de Fada, fuertemente defendida por tropas libias.  En la madrugada del 2 de enero el joven general chadiano Hassan Djamous, lanzó un ataque por sorpresa con una fuerza formada con pick up Toyota Hilux, desde diferentes puntos, las fuerzas libias apoyadas por tanques T-55 y T-62, se vieron inmersas en una lluvia de fuego de ametralladoras pesadas 14.5 mm, cañones de 23 mm y misiles MILAN. El factor sorpresa, impidió que los defensores pudieran dar una respuesta coherente. Luego de veinte minutos, Djamous, ordenó el asalto de la infantería que avanzó en pequeños grupos, apoyados por el fuego de las Toyota. El balance fueron 781 libios muertos, 82 prisioneros; un número indeterminado de aliados chadianos a Libia muertos (entre estos no se tomaban prisioneros); 92 tanques T-62 y T-55 destruidos; 13 tanques capturados; la destrucción de 33 transportes BMP -1 y BTR 70, y otros capturados, más abundante material de artillería y morteros capturados o destruidos. Todo ello a costa de 18 muertos, 54 heridos y 3 camionetas destruidas de una fuerza de 3.000 soldados de la fuerza chadiana.  La táctica aplicada por el general Djamous fue el emplear una importante masa de vehículos con gran poder de fuego (ametralladoras, cañones sin retroceso, lanzacohetes, cañones antiaéreos de doble uso, misiles antitanques). El empleo de medios civiles, dificulta su identificación, especialmente los medios destinados al reconocimiento, agregándose la posibilidad de desplazarse 200 km por día.

Las fuerzas chadianas eligieron diferentes rutas de forma que los diferentes grupos pudieran apoyarse entre sí, en caso que alguno de ellos se topara con una fuerza superior. En ese supuesto, los grupos confluyen desde sus rutas hacia la fuerza enemigo, buscando atacarla de manera simultánea y por los flancos. Alcanzado el objetivo el objetivo planeado, el ataque se ejecuta de forma convergente, intentando encontrar previamente rutas poco vigiladas o puntos débiles en las defensas. El factor sorpresa, la relativa facilidad de enmascaramiento, permite desplazar este tipo de fuerzas de manera discreta. Los ataques comienzan siempre en el amanecer con la máxima potencia de fuego, lejos del alcance de las armas de infantería del enemigo, explotando al máximo la sorpresa operacional, dificultando una defensa eficaz.  Una vez que el comandante evaluaba que el enemigo era incapaz de montar una respuesta, lanzaba los elementos de infantería contra las fuerzas supervivientes.  En caso que el enemigo pueda montar una defensa adecuada, el atacante puede replegarse con suma rapidez, en pequeños grupos por diferentes rutas hasta el punto de reunión prefijado.  El elevado consumo de munición, exigen que las fuerzas “Toyota” explotar el factor sorpresa.  Asimismo, cabe agregar que este tipo de acciones y con los medios disponibles, solo tienen por finalidad destruir al enemigo, dado que tienen incapacidad de ocupar terrenos por tiempos prolongados.  El éxito de la táctica de las “fuerzas Toyota” es ante un enemigo desplegado en numerosas bases dispersas, con funciones netamente defensivas.

tropas chadianas en una Toyota. 

En B´ir Kora en marzo de 1987, los chadianos aplicaron las mismas tácticas que en Fada, como respuesta un contraataque libio, que le costó la pérdida de 800 soldados.  El presidente Habré decidió subir la apuesta y atacar s los libios en la región de Tibesti (o batalla de Aouzou), donde los franceses no prestaron apoyo por razones políticas.  El 5 de septiembre para contrarrestar el contragolpe libio, en manos del competente general Al Sharif, las FANT lanzaron un ataque contra la base Maaten al – Sarra, en terreno libio, para destruir la capacidad aérea de Trípoli. Gracias a la inteligencia provista por Francia y Estados Unidos, el ejército chadiano que se impuso a una brigada mecanizada de 2.500 efectivos, a pesar de su poder de fuego, había un importante grado de desorganización por parte de los libios. Fue una derrota terrible, donde Libia perdió a más 1700 soldados.

Los chadianos se mostraron vulnerables al accionar de la aviación táctica libia, pero pronto el disponer de misiles tipo MANPADS, permitió superar este problema, unido a disponer de modernos sistemas de comunicación, facilitando el mando y control de los comandantes. Los avanzados sistemas de guerra electrónica de los franceses permitieron a las fuerzas de Habré contar con valiosa información sobre el despliegue y movimientos de los libios. Las carencias en esta materia por parte de las fuerzas de Trípoli tuvieron un alto precio.

Mirage F1C en Chad. 

El aislamiento internacional de Libia, obligó al coronel Muammar Gadafi aceptar el alto el fuego en septiembre de 1987.  En 1988 el líder libio se reconcilió con Habré y en Argel, celebró un acuerdo para alcanzar un acuerdo pacífico sobre la Franja de Aouzou y llevarlo ante la Corte Internacional de Justicia.  En 1989 el general Idriss Deby derrocó a Habré en un golpe apoyado por Libia.  En 1994, al Corte Internacional falló favor de Chad sobre el control del territorio disputado.  Las fuerzas libias se retiraron pacíficamente bajo la presencia de observadores internacionales. Habré se exilió en Senegal, donde posteriormente sería juzgado y moriría en prisión, al ser encontrado responsable de la muerte de más de 40.000 personas durante su régimen.  

Francia gracias a su exitosa intervención en la guerra, se consolidó como garante de la estabilidad regional, permitiendo mantener un importante despliegue en varios estados de África Occidental, con su impacto en lo geopolítico.  Los cambios políticos en el Sahel, el desprestigio acarreado por la incapacidad de detener el terrorismo yihadista y la expansión de una suerte de revisionismo histórico, exacerbando los nacionalismos, impactó en la política de Chad, cuyo gobierno solicitó la retirada de las tropas franceses, medida efectiva desde 2025, luego de 65 años de permanencia ininterrumpida en dicho país africano.

Soldados libios en el norte del Chad. Una guerra silenciada por el régimen de Gadafi 

La “experiencia” de Chad

En el conflicto del Chad, encontramos a las Fuerzas Armadas de Francia, que hizo empleo de la Fuerza de Acción Rápida. Elemento creado en 1983 como instrumento de proyección del instrumento militar francés. La FAR reunía (y lo sigue conservando) tres características para el desarrollo de sus misiones: movilidad táctica y estratégica, potencia de fuego y versatilidad.  Estaba compuesta por cinco divisiones – grandes unidades de combate –  de montaña, paracaidistas, infantería de marina[3], blindada ligera y aeromóvil (asalto aéreo).  En el marco de la Guerra Fría, la FAR contaba con 50.000 efectivos. En la guerra de Chad, este componente militar francés, demostró tener un elevado nivel de alistamiento, movilidad y poder de combate, destacándose un empleo limitado de efectivos, pero con importantes resultados. El personal de la FAR estaba formada exclusivamente por tropas profesionales, con un elevado nivel de adiestramiento y bien conducido.

Guerrilleros en la zona de Tibesti 

Los libios contaban con un moderno ejército de 58.000 efectivos con 2.800 tanques y más de 2.300 blindados a rueda y oruga. La fuerza aérea contaba con 8.500 efectivos y 535 aviones. La falta de personal suficiente para operar el moderno arsenal libio, significaba que gran parte del material y equipamiento militar permanecía almacenado, agregándose la fuerte dependencia de técnicos extranjeros en el ámbito logístico.  En 1987 en el norte del Chad, Trípoli desplegaba 8.000 efectivos apoyados por unos 300 tanques, helicópteros de ataque Mi -24. Estas fuerzas carecían de mando unificado, sino que operaban en dos grandes unidades de combate separadas: Grupos Operativo Sur y Este.  El coronel Gadafi, por temor a un golpe de estado – como fue en 1985- mantuvo un ejército con problemas de organización, que se tradujo en teatro de operaciones chadiano, al operar de manera dispersa, que lo hizo vulnerable a las tácticas de la “Guerra de las Toyota”, agregándose fallas en materia de inteligencia y en los sistemas de mando y control.

Las operaciones militares podemos dividirla en cuatro etapas claramente definidas:

·         Una primera fase hasta 1975, caracterizada por la rebelión y operaciones de insurgencia, siendo la respuesta del gobierno acciones de magnitud limitada, de tipo policial. La violenta represión, marginación de grupos étnicos y religiosos, alimentaron las bases de la rebelión.

·         La segunda etapa (1975-1979) los rebeldes con apoyo libio logran hacerse con el gobierno, siendo el presidente el general Malloum y el primer ministro, Hissené Habré.  Un tercio del país está en manos libias y de grupos chadianos aliados. El objetivo de Trípoli es la anexión de la Franja de Aouzou, rica en recursos naturales.

·         La tercera fase, los rebeldes se dividieron y un sector encontró apoyo en Libia (GUNT), mientras el otro, en Francia, que interviene directamente con el envío de una fuerza expedicionaria. En esta etapa se desarrollaron las Operaciones Manta y Epervier.

·         La cuarta fase, desarrollada a fines de 1986, cuando gran parte de las facciones chadianas se unieron contra Libia, conocida esta etapa como la “Guerra de las Toyota”.

El teatro de operaciones chadiano no ofrecía posibilidades para el despliegue de grandes efectivos, por la escasez de agua, infraestructura, dificultando el abastecimiento. Los combates se libraban cuando uno de los oponentes está al límite de sus líneas de abastecimiento, generándose una suerte de operaciones de “vaivén”. Finalmente, en la etapa final del conflicto, Libia fue incapaz de hacer frente a la creciente insurgencia, la pérdida de apoyo de la población de Aouzou, unido a limitaciones en materia de movilidad y maniobrabilidad.

Por razones políticas, Libia y Francia, no escalaron el conflicto a mayores proporciones, dado que estarían obligados a un conflicto abierto entre ambos países. Asimismo, los ataques de Estados Unidos contra bases libias en 1986, afectó especialmente el poder aéreo libio y condicionó las operaciones en Chad.

Las distintas intervenciones francesas, adoptaron una actitud defensiva, motivado por razones políticas, dado que París buscaba evitar una guerra abierta con Libia, como también el régimen de Trípoli. Esto condicionó el apoyo al régimen de Yamena, dado que la estrategia francesa era de contener el avance libio hasta el paralelo 16, permitiendo a las fuerzas de Habré reagruparse, reorganizarse y prepara sus fuerzas para el enfrentamiento con el ejército libio y sus aliados locales.

Las grandes victorias de las fuerzas de Chad en 1987 fueron logradas sin apoyo aéreo, pero compensado por las capacidades en materia de guerra electrónica por parte de Francia y en menor medida de Estados Unidos, agregándose que las FANT contaron con modernos sistemas de comunicaciones. Por medio de satélites y aviones, los chadianos obtuvieron información precisa sobre el despliegue libio, esto les permitió explotar con suma habilidad el factor sorpresa, con en la batalla de Faya.

Avión C130 y Jaguar del Ejército del Aire francés 

El teatro de operaciones chadiano – llano y montañoso – quedó reflejado la ventaja de la maniobra sobre la defensa en posiciones estáticas. Siendo la “estrella” la infantería mecanizada y motorizada, conjuntamente con los blindados a rueda AML.  El apoyo de fuego estuvo en manos principalmente de artillería de cohetes, cañones sin retroceso, ametralladoras pesadas y misiles montados en vehículos ligeros.  La gran innovación fue la Guerra de las Toyota, la austeridad logística, vehículos ligeros aptos para el teatro de operaciones, electrónica mínima – comunicaciones – y un notable poder de fuego gracias a las armas montadas en las pick ups, combinando movilidad y potencia de fuego. Aprovechando los grandes espacios semidesérticos en el norte del Chad, permite gran libertad a la hora de elegir sus rutas de aproximación a sus objetivos, o la dispersión en caso de encontrarse con un enemigo más fuerte.  La potencia de fuego es obtenida por las armas montadas en los vehículos de tiro tenso y con gran alcance, aprovechando amplios campos de tiro.  La táctica es emplear las pick up en grandes masas de forma que se concentren un importante número de armas pesadas sobre el mismo objetivo.

El gran desafío eran las penetraciones profundas en territorios ocupados por el enemigo, afectando las líneas de abastecimiento, de por sí extensas e influenciadas por la escasa infraestructura.  Asimismo, las fuerzas regulares tuvieron que adaptarse en un escenario de guerra no convencional, siendo ejemplo de ello el avance de las FANT hacia las montañas Tibesti, donde la ofensiva lanzada por Habré combinó operaciones convencionales y no convencionales.  Las falencias libias fueron explotadas por los chadianos, destacándose los ataques relámpagos y las ventajas de la movilidad dada por las pick up. Los libios con extensas líneas de abastecimiento, operando en un entorno hostil, no supieron dar una respuesta adecuada a las tácticas chadianas, que compensaba la debilidad en materia de equipamiento ante las teóricamente fuerzas superiores de Libia.  En tres meses de campaña, la “guerra relámpago” de las fuerzas de Chad permitió capturar material militar por más de US$ 1.500 millones.

Guerrilleros del GUNT prisioneros en Yamena, 1983

Las victorias de Chad sobre las fuerzas libias, redujeron la presencia militar de Trípoli, afectando seriamente su capacidad de mantener la presencia en el norte de Chad y especialmente la disputada Franja de Aouzou. Las pérdidas sufridas por los libios afectaron seriamente su moral de combate. Las ofensivas chadianas interrumpieron las líneas de suministro y redes de comunicación, afectando de por sí, las desorganizadas fuerzas libias.

La denominada “Guerra de las Toyota” es un claro ejemplo como una fuerza reducida, altamente móvil y con poder de fuego, derrotó a un ejército convencional más grande, gracias a tácticas superiores y adaptabilidad. El mando chadiano sin ninguna duda hizo un uso innovador de los recursos disponibles, compensando las desventajas en tamaño y potencia de fuego, además de explotar las posibilidades que daba el terreno. Las enseñanzas sobre las tácticas de las FANT contra las fuerzas libias, podemos resaltar:

ü  Movilidad y flexibilidad:  El éxito de las fuerzas chadianas se debió en gran medida a su capacidad de moverse con rapidez y adaptarse a las condiciones cambiantes del campo de batalla. El tipo de vehículo empleado facilitaba un despliegue y reposicionamiento rápido, permitiendo explotar a las FANT explotar las debilidades libias.

ü  Aprovechamiento del terreno:  Comprender y aprovechar el terreno local fue crucial para la ofensiva chadiana. El entorno accidentado e inhóspito de las montañas Tibesti proporcionó defensas naturales y ventajas estratégicas que las fuerzas chadianas aprovecharon eficazmente contra los libios.

ü  Guerra híbrida:  esto consistió en la integración de tácticas de guerra no convencional con convencionales, permitiendo a los chadianos maximizar sus fortalezas y minimizar sus debilidades. Este enfoque permitió vencer a un enemigo más grande y mejor equipado.

ü  Optimización de recursos:  El uso innovador de los recursos disponibles, como el empleo de las pick up de Toyota. Estos fueron aprovechados con suma habilidad, explotando al máximo las capacidades de estos vehículos.

ü  Apoyo internacional:  Chad compensó sus debilidades ante una potencia regional como Libia, con aliados externos, siendo el caso de Francia. El régimen de Yamena como su aliado francés explotaron las contradicciones de Libia, logró aislar al régimen de Trípoli en el seno de la Organización de la Unidad Africana, como también en el ámbito de las Naciones Unidas. Incluso en el contexto de la Guerra Fría, atrajo la atención de los Estados Unidos, que brindó apoyo militar y de inteligencia.

ü Estrategias asimétricas:  La Guerra de las Toyota puso de relieve la eficacia de las estrategias asimétricas para superar las desventajas militares convencionales. En el caso de Chad, es un ejemplo de cómo fuerzas más pequeñas pueden lograr victorias, gracias a sus tácticas superiores, movilidad y explotación de los puntos débiles del enemigo.


[1] Político chadiano de la etnia tubu, uno de los fundadores del Frente de Liberación del Chad) nacido en 1944. Combatió con apoyo libio. Presidente de Chad entre 1979-1982, como parte de los Acuerdos de Lagos. Derrotado por Habré en los combates entre facciones rivales, lo llevaron a Libia. Allí como líder del GUNT que reclamaba ser el gobierno legal de Chad, atacó con apoyo de Gadafi a las fuerzas de su rival y ex aliado político, Hisené Habré. Rompió con los libios en 1986 y se exilió en Argelia. De regreso a Chad en 2007, luego de un acuerdo con el general Idriss Deby, presidente de Chad.

[2] Político chadiano (1942-2021). Perteneciente a un clan de la etnia tubu. En 1971 regresó de Francia, luego de obtener el título de licenciado en ciencias políticas en Francia. Se integró al FROLINAT y fue comandante del Segundo Ejército de Liberación.  En 1976 rompió con Oueddei y creó las Fuerzas Armadas del Norte. En 1974 capturó a tres rehenes occidentales (un alemán y dos franceses) obteniendo importantes sumas de dinero. El negociador de Chad, el coronel Pierre Galopin, asesor del régimen de Tombalbaye, por la cuestión de los rehenes, fue “juzgado” y ahorcado por las fuerzas a órdenes de Habré. En 1978 fue designado primer ministro del general Molloum, luego rompe con este y es ministro de defensa de Oueddei. Derrotado en 1980, se exilia y regresa expulsando a Oueddei. Su política tuvo un giro y fue abiertamente pro francés. Su régimen dictatorial fue responsable de asesinatos en masa, torturas y prácticas genocidas con ciertos grupos étnicos. Derrocado en 1990 huyó a Senegal con US$ 11 millones. En 2007 por presión internacional, Senegal creó un tribunal para crímenes internacionales donde Habré fue condenado. Murió en prisión.

[3] Unidades de infantería ligera, de rápido despliegue, capacitadas para operaciones anfibias, de asalto aéreo, como también actuar como infantería motorizada. Antiguamente se las denominaba “tropas coloniales”. 


[1] Político chadiano (1918-1975) conocido como N’Garta Tombalbaye. Docente perteneciente a la etnia sara. Militante del partido Progresista Chadiano. Fue elegido primer presidente del país en 1960. Implantó un régimen autoritario favoreciendo a las poblaciones del sur, altos niveles de corrupción y sostenido por un sistema clientelar. Su régimen creó las bases para la rebelión del norte en 1969. Estableció un régimen de partido único. Implantó el yondo, o cicatrización ritual a personal de la administración pública y del ejército a otras etnias que no eran la suya, abriendo un verdadero abismo.  La violenta represión a poblaciones norteñas impulsó la creación del FROLINAT por parte de grupos del norte. Derrocado en un golpe militar, siendo asesinado por quienes lo perpetraron. 

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ALASKA, 15-08-2025: NO HABRÁ PAZ.

Por: Cesar Mairena (Nicaragua) Analista Colaborador del CREI.

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ALASKA, 15-08-2025: NO HABRÁ PAZ.

Escrito por: César Mairena

Recientemente, el presidente norteamericano, Donald Trump, acaba de declarar que la reunión que se celebrará el día de mañana en Alaska, tiene un 25% de probabilidad de fracasar. ¿Por qué una de las partes que participarán en esta cumbre declara de previo que la reunión que busca solucionar el conflicto armado tiene altas probabilidades de fracasar?.

¿Será porque ya consiguió que la Unión Europea le pague nuevos lotes de armas norteamericanas para continuar el conflicto bélico de Ucrania y Rusia?

¿O será porque ya tienen un sucesor del actual presidente Volodímir Zelenski en la persona del excomandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania Valeri Zaluzhny?.

Valeri Zaluzhny, ex excomandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, apareció entrevistado recientemente en la revista Vogue, un buen ejemplo de construcción de un candidato que sustituiría a Volodímir Zelenski en Ucrania, para continuar trabajando por los intereses de EEUU y no del pueblo ucraniano.

A la fecha, la imagen de Volodímir Zelenski, ha perdido popularidad y prestigio, tanto dentro de Ucrania, como en el exterior. El deterioro de la imagen del presidente -impuesto por un golpe de estado- se ha acelerado al tomar la decisión de afectar las funciones y capacidad de la agencia ucraniana contra la corrupción, lo que ha provocado protestas -promovidas o no por EEUU y la UE- pero que están acelerando el declive de este ex comediante.

La desviación de la mayoría del armamento norteamericano, que se enviaba a Kiev y que terminaba en el mercado negro, en la época de Joe Biden, sería una razón más para quitar del poder a Zelenski.

Recordemos que desde la época de Joe Biden, el 7 de septiembre de 2022, Prensa Latina denunció que menos del 30% de todo el armamento, que regularmente enviaba EEUU a Ucrania, llegaba a su destino.

Incluso funcionarios norteamericanos admitieron que ignoraban, para esa fecha, a dónde iba a parar la ayuda militar que Washington mandaba a Kiev. ¿Qué tal?. 

¿Por qué no participa en esta cumbre Zelenski representando a su país y participando en la firma para formalizar los acuerdos que se podrían alcanzar en la cumbre que se celebrará mañana?. Por algunas razones, que pasaremos a enumerar:

  1. Trump lo desprecia, ha declarado que no quiere tener en la negociación, a un hombre que ha tenido la posibilidad de concluir el conflicto y no lo ha hecho -Trump a dicho que este conflicto fue herencia de la administración de Joe “El Dormilón” Biden y que bajo su administración, jamás hubiera ocurrido- (Esta postura de Trump, es un mensaje dirigido a sus electores en EEUU, mostrándolo como un hombre verdaderamente comprometido con alcanzar la paz en Ucrania y por otra parte sienta las bases en la opinión pública mundial, para aceptar a Valeri Zaluzhny, como un nuevo dirigente ucraniano, con más prestigio y siendo un militar de carrera, más capaz para enfrentar a los “invasores” rusos).
  2.  Rusia no reconoce, en este momento, a Volodímir Zelenski, como presidente legal del país, pues su mandato caducó el 20 de mayo del año 2024, por lo que no puede comparecer a firmar acuerdos de paz, entre ambos gobiernos, ya que su firma no es vinculante, y carecería de valor jurídico.
  3.  La ausencia de Zelenski en la cumbre de mañana, favorecía que Trump presione a Rusia para negociar la paz con el objetivo de que conjuntamente, ambos países exploten los minerales de tierras raras ucranianas y que Rusia logre sus objetivos (desnazificar Ucrania y conservar territorios que ha conquistado el ejército ruso no solo para evitar el genocidio de población de origen ruso, también para frenar el expansionismo de la OTAN). A pesar de que la paz sería un golpe a la industria armamentística norteamericana, sería una ganancia para Trump que ya no quiere depender de las exportaciones intermitentes de China, de este tipo de mineral tan caro y raro, que es crucial para la industria norteamericana que Trump quiere “hacer grande de nuevo”.

Lograr la paz en Ucrania, sería un triunfo económico para Trump, pues le permitiría acceder a la explotación de los minerales de tierras raras, para no depender de las exportaciones de China, el país con mayores reservas mundiales de ese mineral tan preciado. 

Posibles Escenarios después de la cumbre que se celebrará mañana:

  1. El conflicto se mantendrá, hasta que Rusia, logre sus objetivos geopolíticos y de seguridad nacional (desnazificando Ucrania y manteniendo el control de los territorios ocupados para frenar el expansionismo de la OTAN) a pesar de amenazas y retórica de la Casa Blanca y Kiev.
  2. Trump usará la cumbre para acercarse a Rusia y buscar la paz, para poder explotar yacimientos ucranianos de tierras raras -como pago de su “apoyo militar” a Ucrania- y romper la dependencia de las exportaciones de China de ese mineral tan caro y estratégico. Recordemos que a Trump le interesa afectar a su principal rival económico, comercial y tecnológico en el mundo: China.
  3. Un desprestigiado Volodímir Zelenski, se iría al exilio o a prisión, acusado de corrupción y de vender armamento norteamericano al mejor postor en el mercado negro, lo que facilitaría removerlo del cargo que ilegalmente ostenta en la actualidad.
  4. De fallar el acercamiento en la cumbre que se celebrará el día de mañana, entre Rusia y EEUU, el papel  de Valeri Zaluzhny, vendría a renovar el prestigio y la imagen de la presidencia ucraniana, que siempre seguiría subordinada a los intereses norteamericanos y mantendría el conflicto armado enriqueciendo a la industria norteamericana.

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Neutralizar a Dos: Cómo Irán e Israel Son Llevados Juntos al Altar del Capital

Neutralizar a Dos: Cómo Irán e Israel Son Llevados Juntos al Altar del Capital

Renan Guevara Serrano
Candidato a Doctorado en Estudios Estratégicos

Lo que está ocurriendo entre Irán e Israel no es una erupción espontánea del caos, sino una operación meticulosamente planificada. Israel, con el respaldo incondicional de Washington, ha lanzado ataques masivos que han devastado centros de investigación nuclear, infraestructuras críticas y viviendas civiles. No se trata de autodefensa. Son asesinatos selectivos. Y sin embargo, el coro mediático en Occidente insiste en vestir esta agresión con el ropaje del “choque de civilizaciones”o “el programa nuclear de Irán”.

No es una guerra en sentido estricto. Es una campaña de desmantelamiento, diseñada no para vencer a un enemigo militar, sino para quebrar la columna vertebral de un Estado soberano. Irán es castigado no por lo que hace, sino por lo que representa: una resistencia relativa, incómoda, al orden neoliberal regional dirigido desde Tel Aviv, Riad y Wall Street. Israel tampoco sale indemne. También sangra, también se desgasta. Porque en esta dinámica, la destrucción es un negocio. Cuanto más se arruina, más rentable se vuelve la reconstrucción… bajo condiciones impuestas, claro.

No se trata de ideología, religión ni seguridad. Se trata de capital. Los misiles abren paso a los contratos. Tras los bombardeos llegarán los tecnócratas, los fondos de inversión, los bancos del Golfo. No vendrán con tanques, sino con memorandos de entendimiento. Habrá promesas de “ayuda” y “modernización”, pero el precio será la subordinación económica, la pérdida de autonomía, la reconversión forzada. En nombre de la estabilidad, se sembrará dependencia.

Y eso, conviene decirlo con claridad, no es un accidente. Es el guión. Lo han hecho antes, y lo volverán a hacer. La tragedia es que muchos aún lo llaman paz.

El 12 de junio, Israel -armado hasta los dientes, financiado sin condiciones y diplomáticamente blindado por Washington- lanzó una ofensiva aérea masiva bajo el nombre de “Operación León Naciente.” Más de cien objetivos en Irán fueron alcanzados: instalaciones nucleares, fábricas de misiles balísticos, y las viviendas de altos mandos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. No fueron actos de defensa. Fueron ejecuciones extrajudiciales. Entre las víctimas hubo científicos nucleares y líderes militares, figuras centrales de la soberanía iraní frente a un orden internacional estructurado para mantener la supremacía occidental.

La respuesta iraní no fue un arrebato irracional, sino el ejercicio legítimo y calculado de su derecho a la autodefensa. Teherán ha estado ejecutando una ofensiva precisa y cuidadosamente calibrada con misiles y drones, que no sólo desbordó los sistemas de defensa israelíes, sino que logró lo impensable: perforar la tan glorificada Cúpula de Hierro y golpear con fuerza zonas estratégicas en pleno Tel Aviv. Fue una operación quirúrgica, no simbólica, que demostró capacidad técnica, soberanía operativa y voluntad política.

Pero esto no es un caso de destrucción mutua asegurada. No es locura. Es cálculo. Lo que se está llevando a cabo es una desestabilización meticulosamente gestionada. Irán no está siendo derrotado: está siendo atacado por negarse a arrodillarse. No es su amenaza nuclear la que enfurece a las potencias occidentales, sino su negativa a convertirse en otro Estado cliente y ejercer su soberanía.

En esta campaña no se busca la paz, ni siquiera la victoria. Se busca el colapso. La “reconstrucción” llegará después, ofrecida como caridad neoliberal por los mismos actores que financiaron la destrucción. Y si los iraníes se resisten a ser domesticados, serán presentados como fanáticos o terroristas. Es un guión viejo. Lo han hecho antes.

Llamar “incontrolable” a la actual escalada es confundir el escenario con el guión. Esto no es una crisis que se desborda; es la ejecución milimétrica de una estrategia. Y no fue concebida ni en Teherán ni en Tel Aviv, sino en los despachos de estrategia occidental y las oficinas de corretaje financiero del Golfo. La devastación que hoy azota tanto a Irán como a Israel no es producto del caos, sino de un agotamiento planificado. Ninguno de los dos Estados está siendo “derrotado” en el sentido clásico. Ambos están siendo drenados, desarmados, debilitados, no mediante diplomacia, sino mediante desgaste.

Esto no es una guerra para ganar o perder. Es una guerra para erosionar, hasta hacer desaparecer, los últimos vestigios de soberanía militar efectiva en Asia Occidental. Irán no se está colapsando: está siendo empujado, paso a paso, hacia un “nuevo orden regional” no impuesto por la razón, sino por la promesa condicionada de reconstrucción.

Las monarquías del Golfo -Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar- se han presentado ante el mundo como las nuevas “fuerzas de moderación” en el conflicto. Se ofrecen como mediadores imparciales, gestores de reconstrucción y garantes de estabilidad regional. Pero sería ingenuo -o deliberadamente ciego- tomar este gesto por filantropía. Lo que se anuncia como ayuda es, en realidad, inversión estratégica. Quien financie la reconstrucción de la infraestructura iraní o la rehabilitación del sistema de defensa israelí no estará prestando asistencia: estará comprando acceso, moldeando políticas y asegurando subordinación.

Estas no son donaciones. Son apuestas geopolíticas con retorno esperado. Los fondos soberanos del Golfo -entre los más grandes del mundo- ya han sido movilizados en otras zonas devastadas, desde Siria hasta Gaza, siempre con condiciones. Hoy, frente a una región extenuada por el fuego cruzado y las sanciones, los contratos de “reconstrucción” se convierten en los nuevos instrumentos de dominación.

El Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo no actúa como un cuerpo de paz, sino como un consorcio de intereses. Quienes se integren a sus esquemas financieros lo harán a costa de su soberanía. El proyecto no es reconstruir para liberar, sino reconstruir para domesticar.

El Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo no actúa como un cuerpo de paz, sino como un consorcio de intereses económicos y estratégicos. Quienes se integren a sus esquemas financieros lo harán a costa de su soberanía. El proyecto no es reconstruir para liberar, sino reconstruir para domesticar. Lejos de consolidarse como una fuerza de paz, el Consejo opera como el fideicomisario de una dependencia regional cuidadosamente administrada. No necesita desplegar tanques; le basta con licitaciones. Así es como se neutraliza la soberanía en el siglo XXI: no con cañones, sino con contratos.

Frente a esta maquinaria, los BRICS -en particular Rusia y China- ofrecen una alternativa incipiente, aún limitada, pero históricamente significativa. Mientras Occidente disfraza el saqueo como “reformas estructurales” y los Estados del Golfo se presentan como filántropos de posguerra, Pekín y Moscú han promovido principios básicos de respeto a la soberanía, no-intervención y desarrollo mutuo. La Iniciativa de la Franja y la Ruta, plantea una lógica distinta: integración sin destrucción previa. Cooperación sin bombardeos como prólogo.

Pero el enemigo es persistente. Ya no se requieren tropas de ocupación ni planes del FMI: basta con la penetración del capital especulativo. Aquí es donde actúa el verdadero arquitecto de la dependencia: el Capital Financiarizado Global. Una vez agotadas las capacidades militares de Irán e Israel, ese capital se desplegará, no como gesto de paz, sino como instrumento de domesticación. Lo que no logró la guerra, lo impondrá la deuda. La política exterior se redactará, no en nombre de la dignidad nacional, sino al ritmo de los mercados.

Incluso Gaza, durante décadas símbolo moral de la dignidad árabe, está siendo transformada. Ya no como bandera de resistencia, sino como activo financiero en el portafolio de las monarquías del Golfo. La “reconstrucción” será financiada por Riad, Doha o Abu Dabi, pero no como acto de justicia, sino como inversión con retorno. Si Israel acepta integrarse a la lógica del capital, Gaza no será liberada: será explotada.

En este contexto, China y Rusia representan -con todas sus limitaciones- una contención parcial al despojo globalizado, una resistencia estructural al poder de los bancos y los fondos. No se trata de idealizarlos, sino de reconocer que, en un mundo donde los contratos reemplazan a la soberanía y las bombas preparan el terreno para BlackRock, cualquier atisbo de orden alternativo merece ser defendido.

Esto no es paz. Es pacificación. Y no se impone con drones ni tanques, sino con calificaciones crediticias y garantías de liquidez. El objetivo no es resolver los conflictos de la región, sino volverlos manejables, previsibles y, en última instancia, rentables.

Estamos presenciando el acto final de una operación largamente preparada. El modelo de resistencia en Asia Occidental no está siendo debatido ni reformado: está siendo desmantelado de forma sistemática. La ilusión de disuasión mutua -invocada durante años para explicar la tensa estabilidad entre las potencias regionales- se ha derrumbado. Lo que queda es una convergencia controlada: los dos últimos Estados de la región capaces de sostener una resistencia militar autónoma -Irán e Israel- están siendo neutralizados al unísono. No porque compartan valores, sino porque representan, de distintas maneras, un obstáculo al nuevo orden post-soberano que se está imponiendo en la región.

Esto no marca el fin de la guerra, sino el comienzo de una paz gerenciada, donde la violencia abierta es sustituida por un orden tecnocrático diseñado para preservar la arquitectura de poder. El vacío dejado por unas fuerzas armadas exhaustas no será llenado por movimientos de liberación ni por diplomacia desde abajo, sino por burócratas financieros, organismos multilaterales y empresas privadas con contratos en la mano. La autonomía estratégica de Irán está siendo progresivamente erosionada bajo la presión de sanciones, aislamiento y promesas condicionadas de reconstrucción. Israel, por su parte, no está siendo derrotado por la resistencia árabe, sino humillado por la caída del mito de su invulnerabilidad militar, y contenido -no por principios- sino por el capital del Golfo, que va a exigir estabilidad para proteger sus inversiones.

Ambos Estados están siendo rediseñados para ajustarse a un nuevo marco regional donde la moneda de cambio no es la legitimidad ni la autodeterminación, sino la liquidez. La región no se encamina hacia una reconciliación basada en justicia, sino hacia una recalibración funcional al mercado: una paz de gestoría, no de principios. En este nuevo paradigma, la soberanía es tolerada sólo si no interfiere con los flujos de capital. Y quienes se resistan, serán marginados. O reconstruidos.

La llamada “influencia” de Estados Unidos en este conflicto no responde a intereses nacionales ni a principios democráticos. Es, sencillamente, la extensión práctica del poder del capital financiero global, que utiliza a Washington como su ejecutor político y militar. No hay ninguna decisión que se tome en nombre de la justicia, la legalidad internacional o la paz. Lo que se impone es un sistema en el que el bombardeo prepara el terreno para el contrato, y la devastación garantiza la obediencia.

En este esquema, las monarquías del Golfo ya no son simples beneficiarias del paraguas militar estadounidense: se han convertido en cómplices activos y codiseñadores del nuevo orden regional. Arabia Saudita, Emiratos y Qatar no están “equilibrando” el poder regional, lo están capitalizando. Su papel es claro: ofrecer reconstrucción a cambio de subordinación, comprar influencia con licitaciones, imponer condiciones políticas mediante inversiones. Están reconfigurando su lugar en el sistema mundial no como actores soberanos, sino como administradores regionales del capital transnacional. En un mundo que se encamina hacia la multipolaridad, el Golfo ha decidido no desafiar el orden existente, sino convertirse en su gerente regional.

Al mundo se le dirá que esto es paz. No lo es. No es reconciliación. Es un reinicio. Y no concebido en Teherán o Tel Aviv, sino en Davos y Dubái. Quienes lo diseñan no hablan el lenguaje de la justicia, de la dignidad ni de la liberación. Hablan únicamente en la lengua fría y precisa del análisis costo-beneficio y del retorno de la inversión futura.

Y ese, desde el principio, fue el plan.

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Liberia: un país africano creado por estadounidenses

Publicado por Dr. Suarez Saponaroel Analista Internacional ( Argentina) Colaborador del CREI

El presidente Donald Trump otra vez fue noticia, esta vez con el presidente de Liberia, Joseph Boakai, a quién elogió por hablar «buen inglés» y preguntarle donde lo había aprendido.  El líder estadounidense pasó por alto que Liberia, fue un país creado por sociedades antiesclavistas estadounidenses en el siglo XIX y que la capital de dicho estado africano, Monrovia, lleva ese nombre el honor al presidente de Estados Unidos  James Monroe. En esta nota repasamos la historia de este peculiar país que nunca estuvo bajo el dominio colonial europeo como sus vecinos de África Occidental, no exento de tragedias, dictaduras y guerras civiles que costaron la vida a 250.000 liberianos.

Por el Dr. Jorge Alejandro Suárez Saponaro

Especial para LA POLIS. Desde Buenos Aires.

El presidente Joseph Boakai, fue electo presidente en noviembre de 2023, ganando en segunda vuelta por el 50.6% de los votos, frente al presidente saliente George Weah, ex estrella del fútbol con el 49.4% y cuya popularidad se vino abajo, con un electorado descontento frente a la incapacidad de realizar cambios destinados a mejorar la calidad de vida de los liberianos. Ello no impidió que el partido de Weah, la Coalición por el Cambio Democrático (CDC) en las elecciones generales de octubre de 2023, controlara gran parte de los escaños de ambas cámaras legislativas. Observadores de la Unión Europea no vieron actos de fraude, pero si destacaron el empleo de recursos públicos para la campaña, políticas clientelares para captar votos y violencia en algunos casos.   

Boakai fue vicepresidente durante los doce años de mandato de la presidente Ellen Johnson Sirleaf, la primera mujer en llegar a ser jefa de estado en África.  El país carga con el pesado lastre de una guerra civil finalizada hace dos décadas, pero las tensiones continúan. En diciembre de 2024 la sede de la Cámara de Representantes sufrió un voraz incendio, en el marco de fuertes protestas pidiendo la destitución del presidente de la cámara baja, Jonathan Fonati Koffa. Según trascendió este fue protagonista de una crisis política que paralizaba la actividad legislativa.  El citado legislador está acusado de malversación de fondos y de tráfico de influencias. La crisis generó acusaciones cruzadas, donde el partido de Koffa no reconoció la sesión liderada por el oficialista Partido de la Unidad (UP) que proclamó como presidente de la cámara – Speaker – a Richard Koon. Koffa se negaba abandonar su cargo y esta crisis institucional, motivó la intervención de la Corte Suprema.

Ellen Johnson Sirleaf. Presidente de Liberia y Premio Nobel de la Paz

La corrupción un mal endémico, llevó al presidente Boakai, a suspender sin goce de sueldo a 450 funcionarios, por no presentar sus declaraciones juradas. El jefe de estado liberiano anunció al ser electo la reducción de su salario en un 40% como muestra de solidaridad con los liberianos y promover un gobierno responsable.  Conocido como “Sleepy Joe” por haberse quedado dormido en algunos actos oficiales, el presidente liberiano de 80 años. Su carrera política comenzó como ministro de Agricultura en 1980, durante la gestión de Samuel Doe (sargento del ejército que protagonizó un cruento golpe de estado). Su campaña política estuvo marcada por la defensa del sector agrícola, la lucha contra la corrupción y reducir el costo de los alimentos.  La prestigiosa ONG Freedom House al analizar la situación política en Liberia y especialmente en las elecciones de 2023: ha disfrutado de dos décadas de paz y estabilidad desde el fin de la segunda guerra civil en 2003, con avances considerables en la reconstrucción de la capacidad gubernamental, el restablecimiento del Estado de derecho y la garantía de los derechos políticos y las libertades civiles de los ciudadanos. Liberia disfrutó de su primera transición pacífica del poder en décadas en 2017, y las elecciones de 2023 fueron especialmente competitivas. Sin embargo, la corrupción, la impunidad y la violencia contra las mujeres siguen siendo problemas graves.  El país cuenta con una legislación anticorrupción, pero las instituciones y organismos destinados aplicarla, carecen de recursos adecuados.

La libertad de expresión tiene limitaciones, a pesar de estar garantizada por la Constitución. Naciones Unidas ha informado de presiones a medios periodísticos independientes, siendo el incidente más grave el ataque por parte de un centenar de personas al periódico opositor New Dawn.

La justicia se caracteriza por elevados niveles de corrupción – calificado con 25 puntos por el Índice de Transparencia Internacional – donde es frecuente el uso del soborno. Asimismo el riesgo de detención arbitraria sigue siendo alto y más del 70% de los detenidos están en “prisión preventiva” dado la lentitud de los procesos, agregándose un sistema penitenciario sumamente precario y con muchas denuncias de abuso.

El actual presidente de Liberia, Boakai.

El nivel de vida está entre los más bajos del mundo, ubicándose en 2024 en el puesto 124 de 196 países relevados. La llegada del presidente Boakai y la composición del parlamento, auguran demoras en las reformas especialmente del sector minero, combatir el déficit fiscal y desarrollo de infraestructuras.  La economía presenta una serie de puntos vulnerables, identificados por reconocidas consultoras y unidades de inteligencia económica: deficiencias importantes en la infraestructura de transporte y energía; dependencia de la importación de alimentos que impacta en el costo de vida; riesgo de epidemia de ébola, evidencia de un sistema de salud endeble; altos índices de desempleo; infraestructura educativa limitada y escasez de mano de obra calificada; estabilidad financiera frágil: altos índices de morosidad, riesgo cambiario, débil gobernanza del banco central y persistentes dificultades para dos bancos comerciales; política monetaria débil debido a la alta dolarización y un sistema bancario pequeño y vulnerable.  El potencial del país reside en sus recursos naturales como la minería del hierro, oro, reservas de petróleo, sector forestal y el régimen de pabellón de conveniencia, en el cual el 17% de la flota mercante del mundo usa la bandera de Liberia.  El país hasta 1979 tenía una economía estable y mejor nivel de vida que el actual, derrumbándose esta situación con el golpe de estado de 1980.  La guerra civil, provocó el exilio de profesionales calificados, además de la salida de gran parte de la elite descendiente de los colonos de Estados Unidos, que lideró a Liberia desde su fundación hasta 1980.

El Banco Mundial en su informe sobre la situación económica de Liberia señala: La economía de Liberia se expandió un 4,8 % en 2024, impulsada por la minería, los servicios y la recuperación agrícola. El sector industrial se expandió un 6,0 %, impulsado por el mineral de hierro, la minería de oro y la construcción, mientras que el sector servicios creció un 4,2 %, impulsado por las finanzas, la hostelería, el comercio y el transporte. La producción agrícola aumentó un 3,5 %, frente al 1,4 %, lo que refleja una mayor producción de caucho. En cuanto a la demanda, el crecimiento fue impulsado por el consumo privado y el aumento de las exportaciones de oro y mineral de hierro (…) Los persistentes desafíos económicos —crecimiento lento, alta inflación, oportunidades laborales limitadas y protección social insuficiente— han incrementado significativamente la pobreza. Para 2022, la tasa de pobreza extrema había ascendido al 40,9 %, frente al 24,8 % de 2019.

Minería de hierro en Liberia.

El país arrastra las heridas del pasado, con más de 250.000 muertos en guerras civiles finalizadas hace  dos décadas, pero sectores de la sociedad reclaman justicia por los crímenes del pasado. En las elecciones presidenciales de 2023, los candidatos prometieron crear un tribunal para juzgar los graves delitos durante la guerra civil. Uno de los grandes impulsores es Yekeh Kolubah, un ex niño soldado, reclutado en la década de 1990 por los rebeldes del NPLF de Charles Taylor, y actual diputado del condado de Montserrado. En declaraciones ante la BBC dijo: “Queremos el tribunal de crímenes de guerra económicos… porque quiero ir allí y poder exonerarme. Que la gente sepa el mal que he cometido y que me castiguen por ello”.  Kolubah sostiene que será un gran paso para sanar las heridas del pasado y también limpiar la política local de personajes con un pasado oscuro.  Las sesiones en el parlamento liberiano – conocido también como Capitolio – sobre esta delicada situación fracasaron. En mayo de 2024 finalmente fue establecida la Oficina Tribunal de Delitos de Guerra y Económicos para Liberia con facultades para investigar y sancionar a los responsables de los crímenes de guerra durante la guerra civil que asoló al país hasta el 2003.  

Elecciones de 2023

La visita del actual presidente liberiano a Estados Unidos, se inserta en las relaciones que mantienen ambos países. Washington ha sido un socio importante en el desarrollo de Liberia luego de las guerras civiles, además de brindar apoyo ante emergencias sanitarias como la epidemia de ébola.  No obstante, la ayuda en los últimos años fue disminuyendo, emergiendo como nuevo socio para el desarrollo de la economía de país africano, China. La disolución de la agencia estadounidense de ayuda al extranjero, la USAID, tuvo su impacto en Liberia.  El interés de Estados Unidos reside ante todo en recursos mineros y tierras raras, además Trump busca países donde poder enviar a inmigrantes deportados, algo que genera reservas en los países africanos. Incluso se refirió a los países de los jefes de estado africano (Senegal, Guinea Bissau, Gabón, Mauritania, Liberia) que lo visitaron: “lugares muy vibrantes con tierras muy valiosas, grandes minerales, grandes depósitos de petróleo y gente maravillosa”. Más allá de los “elogios”, existe un mal recuerdo por parte de los gobiernos africanos  cuando el presidente estadounidense en su primer mandato, al calificar las naciones de muchos inmigrantes provenientes de Haití, El Salvador y África: como países de “mierda”.  Boakai precisa inversiones para su país y garantizar la ayuda externa, buscando obtener alguna ventaja para su país en el marco de la batalla geopolítica global que libran Estados Unidos y China. 

Un país creado por sociedades antiesclavistas de Estados Unidos.

Liberia junto con Etiopía son los únicos estados africanos que estuvieron libres de la colonización europea.  El poblamiento indígena del país, se cree que fue entre los siglos XII a XVI. Los portugueses arribaron en 1472 y denominaron el territorio liberiano como “Costa de la Pimienta” dado que crecía en el litoral una variante de esta especie.  Los vínculos fueron limitados a cierto nivel de intercambio entre los lusitanos y las poblaciones locales.  En 1602 los neerlandeses construyeron una factoría, pero fue destruida al año. Los ingleses también instalaron una base en 1663 pero no prosperó.  El territorio quedó fuera del intereses foráneos hasta 1821.

La corriente abolicionista en Estados Unidos generó tensiones políticas, en especial, en los estados sureños donde los grandes propietarios de plantaciones, no deseaban la convivencia entre esclavos y libertos. En el norte, los afrodescendientes liberados engrosaron el proletariado urbano y eran vistos como competencia para los trabajadores blancos pobres. Los libertos y sus descendientes tenían escasos derechos políticos y eran marginados socialmente.  En 1815 un reconocido empresario estadounidense Paul Cuffe promovió la instalación de una colonia de libertos en la isla Sherbro, actual Sierra Leona.   En 1816 el clérigo protestante Robert Finley, de Nueva Jersey, fue el creador de la The Society for the Colonization of Free People of Color of America (Sociedad Americana para la Colonización del Pueblo Libre de Color de América), generalmente abreviado como American Colonization Society.  El Congreso apoyó la idea donando cien mil dólares a la causa y en muchos estados se veía la idea de “retornar” a los libertos al África, como un mecanismo para evitar conflictos sociales.

Robert Jenkins. Primer presidente de Liberia en 1847

En 1818 la Sociedad Americana de Colonización envió agentes al África para buscar un lugar para establecer una colonia de libertos, sin éxito ante la negativa de los jefes tribales de vender sus tierras. En 1821 hubo un nuevo intento en Sierra Leona, pero la alta mortalidad por la malaria, obligó a buscar otro sitio para la radicación de libertos. Un buque de la Armada de Estados Unidos y ante la negativa de los jefes locales de vender sus tierras, el enérgico teniente Robert Stockton, obligó a un gobernante local de la etnia gola a vender una franja de tierra a la Sociedad de Colonización, en las cercanías de la actual capital, Monrovia.  La Sociedad expandió sus actividades a otros estados, que financiaron la compra de territorios en la actual Liberia, creándose colonias denominadas como “Kentucky in Africa” o “Maryland in Africa”.

Gobierno de Liberia fines del siglo XIX.

La malaria hizo estragos en los recién llegados, agregándose la hostilidad de las poblaciones del interior de Liberia. Los directivos de la Sociedad de Colonización, continuaron enviando colonos, a pesar de las condiciones sanitarias y los riesgos que implicaba. Había una visión religiosa y era considerado como una misión divina el de promover el envío de libertos a la Costa de la Pimienta.  La nueva colonia, con base en Monrovia, en honor al presidente James Monroe, era propiedad de la Sociedad de Colonización. No solo libertos de Estados Unidos llegaban al territorio, sino esclavos rescatados por parte de la Marina Real británica, cuando interceptaba buques negreros. 

En estado de Maryland por iniciativa de la propia legislatura creó su propia sociedad de colonización. Instalada la colonia cerca de la frontera con la actual Costa de Marfil. Las poblaciones negras del estado fueron objeto de presiones para ir al África y las manumisiones, quedaban supeditadas aceptar a ir a la colonia de Maryland in África.  La mortalidad siguió siendo un mal endémico, dado las tasas superaban el 40%. En 1836 la Sociedad de Colonización nombró gobernador de la colonia a un mulato, John Brown Russwurm, que hizo cuanto pudo para alentar la inmigración durante los doce años en que estuvo en el cargo. Este era el hijo un comerciante inglés y una esclava jamaicana, fue uno de los primeros graduados universitarios no blancos de EEUU. Editor de un periódico abolicionista y convencido de la empresa colonizadora, como solución para millares de afrodescendientes tanto sujetos a la esclavitud como libertos, víctimas de la discriminación.  La vida en África para los colonos no era fácil y curiosamente tuvieron un comportamiento discriminatorio con las poblaciones nativas locales.  A pesar de los problemas, el experimento de Maryland en África fue mucho mejor que las otras “colonias”, por el apoyo dado por el mismo estado.  En 1854 proclamó su independencia como “República de Maryland” pero su existencia fue efímera, ante la hostilidad de los pueblos nativos, que se tradujo en la incorporación de la recién creada República de Liberia.

En 1838 las diferentes colonias creadas en la Costa de la Pimienta con libertos y esclavos rescatados de los buques negreros se unificaron en la Mancomunidad de Liberia y contaba con unos 20.000 habitantes, que desarrollaron una peculiar cultura muy cercana a la estadounidense, diferenciándose de las poblaciones nativas que permanecieron marginadas, generando tensiones, que se mantendrían latentes hasta el golpe de estado de 1980.   El primer gobernador no blanco fue el mestizo Joseph Jenkins Roberts, electo para el cargo en 1841. En 1847, la legislatura votó por la independencia de Liberia, reconocida en primera instancia por Gran Bretaña, por sus intereses comerciales. Estados Unidos reconocería la independencia liberiana recién en 1862 de la mano del presidente Abraham Lincoln.

Golpe de 1980

El esfuerzo del primer gobierno liberiano fue avanzar en el interior del país, someter a las poblaciones nativas, vinculadas a la trata de esclavos y obtener reconocimientos internacionales.  La vida política estuvo marcada por el Partido Republicano y el Partido True Whig.  El primer presidente Roberts impulsó la educación y el desarrollo del nuevo y peculiar país, en un contexto sumamente hostil. Es considerado el “padre fundador” de la nación liberiana.  A fines del siglo XIX con el expansionismo colonial europeo en África, Liberia tuvo que ceder reclamos territoriales ante el avance de Francia y Gran Bretaña.  La relación con las poblaciones nativa fue mala y estos fueron marginados de la política y economía del país, monopolizada por los americano liberianos (americo liberians).

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La economía liberiana apena tenía un papel en el mercado mundial.  Los intereses alemanes favorecieron cierto desarrollo, interrumpido en 1914 con la Primera Guerra Mundial.  Monrovia declaró la guerra en 1917 a las Potencias Centrales con la esperanza de tener algún tipo de ayuda de los Aliados y especialmente de Estados Unidos, sin gran éxito. En el plano diplomático, esta postura le permitió ser estado fundador de la Sociedad de las Naciones.

Presidente Doe y Reagan

La crisis del 30 y las políticas del imperio británico respecto del caucho, fueron una ventana de oportunidad para Liberia cuando la poderosa empresa estadounidense Firestone, que arrendó tierras por 99 años, obteniendo recursos para saldar la deuda con bancos europeos, que se había tornado impagable. La empresa controló la vida económica del país y siguiendo patrones de la época apeló al trabajo forzado para reclutar mano de obra. Esto fue un escándalo internacional que llegó hasta la Sociedad de las Naciones.

Liberian president Samuel Doe is tortured at the hands of the militant group Independent National Patriotic Front of Liberia (INPFL). Responding to years of government corruption and oppression, in 1989 the National Patriotic Front of Liberia (NPFL) launched a revolt against President Doe, seizing control of much of Liberia and plunging the country into massive civil war. During the war Prince Yormie Johnson split from the NPFL and formed the INPFL; then he and his forces captured, tortured, and executed President Doe, recording the gruesome deed on video tape. (Photo by Patrick ROBERT/Sygma via Getty Images)

La Segunda Guerra Mundial fue una oportunidad para Liberia. Bases de Estados Unidos se instalaron en el país, llegó la ayuda económica y las inversiones: puerto franco de Monrovia y el Aeropuerto Internacional Roberts.  El desarrollo y prosperidad beneficiaban a los americano- liberianos, que vestían al estilo occidental, hablaban un inglés similar al de Estados Unidos, su estilo de vida era similar al estadounidense, además de ser cristianos protestantes. Las poblaciones nativas eran vistas como culturalmente inferiores y se adoptó una política de segregación.  Las elevadas tasas de crecimiento gracias a las inversiones extranjeras en la minería del hierro, madera, caucho y el régimen de pabellón de conveniencia, que permitió que gran parte de la flota mercante del mundo utilizara la bandera liberiana, no impactó en desarrollo e integración a la población liberiana.  Las poblaciones nativas obtuvieron acceso al voto en 1951, pero siguieron siendo marginados y condenados a la pobreza.

El presidente Tolbert, asesinado en el golpe de 1980

Liberia fue un bastión pro occidental, pero mantuvo posiciones moderadas y no dudó en condenar el régimen del apartheid. El presidente William Tubman, que estuvo en la presidencia entre 1944 hasta su muerte en 1971, con algunos sesgos autoritarios, a pesar de los intentos de integrar las poblaciones nativas. Dicho jefe de estado mantuvo una política exterior activa vinculada a Estados Unidos y una política de puertas abiertas a la inversión extranjera, pero en el plano político con un estado dominado por un partido hegemónico, corrupción y sesgos autoritarios.  Su sucesor William Tolbert impulsó el ingreso de los nativos a la escena política, generando tensiones con la elite local y los líderes nativos, que veían las reformas que marchaban muy lentamente. En el plano externo, abrió el diálogo con países del Bloque del Este, China, Cuba y el Movimiento No Alineados.  A pesar de posturas críticas frente a Israel, Liberia apoyó la intervención de Estados Unidos en Vietnam, pero no impidió un acercamiento a países como Libia y revisar las complejas relaciones entre Firestone y el estado liberiano.  En 1977, fue reconocido formalmente como partido opositor la Alianza Progresista de Liberia, rompiendo con cien años de unipartidismo de hecho.

Charles Taylor, presidente liberiano y criminal de guerra condenado.

El gobierno de Tolbert estuvo marcado por la masacre del condado de Maryland, donde fueron asesinadas unas cien personas (entre 1966-1977) en el marco de una suerte de ritual, que generó el pánico en dicho distrito. Los cuerpos aparecían mutilados. El presidente solicitó de manera vehemente su esclarecimiento. Finalmente fueron detenidas doce personas, entre ellas varios funcionarios. Siete de los imputados fueron ejecutados en la horca, en una ceremonia pública en 1977. El “canto del cisne” a su gobierno vino con los denominados “Disturbios de Arroz” cuando el ministerio de agricultura liberiano propuso el aumento de la bolsa de arroz de 45 kilos de 22 dólares a 26 dólares. Acusado por la oposición de beneficiarse del aumento, dado que la familia Tolbert tenía varias explotaciones agrícolas. Estallaron disturbios, luego de una manifestación convocada por el grupo opositor Alianza Progresista de Liberia, que buscaba ser pacífica, pero unas 10.000 personas de barriadas pobres se unieron a la marcha y degeneró en saqueos, violencia y disturbios con un saldo de 40 muertos.  En 1980 el presidente Tolbert ordenó el arresto del líder opositor Gabriel Bacchus Matthews de la citada Alianza por traición.  No queda muy claro cómo se gestó el golpe, protagonizado por el sargento mayor Samuel Doe y un grupo de suboficiales y soldados de origen nativo, que irrumpieron la residencia del presidente asesinándolo el 12 de abril de 1980. El cuerpo de Tolbert fue arrojado a una fosa común en el medio de gritos e insultos de una turba que presenció la escena.

El 22 de abril un tribunal chapucero e ilegal, condenó a muerte a diversos funcionarios del gobierno depuesto, ordenando el fusilamiento de ministros y legisladores, siendo televisado a todo el país, el acto realmente barbárico, frente a una multitud de liberianos nativos que insultaban y festejaban los asesinatos. Previo a la ejecución, los condenados, muchos de ellos ex ministros del gobierno de Tolbert, fueron paseados desnudos por la capital, Monrovia. Mientras tanto los que pudieron escapar del país lo hicieron en un clima de terror, donde las ejecuciones estaban a la orden del día.   El sargento Doe se proclamó general y creó el Consejo de Redención del Pueblo, dando por terminado el dominio político económico de los americanos liberianos. Las promesas de democracia e inserción política de los grupos étnicos originarios de Liberia cayeron en saco roto. Doe solo benefició a su etnia, los krahn en el reparto de poder e instauró un régimen dictatorial.  En 1985 convocó a elecciones generales, donde ganó la presidencia por el 51% de los votos, en un acto cargado de sospechas de fraude, que reconoció el mismo Departamento de Estado.

Existieron sospechas que la CIA estuvo involucrada en los hechos del 12 de abril de 1980, como fue denunciada en la Comisión de la Verdad y Reconciliación. El régimen de Doe se mostró abiertamente favorable a Washington, cortó lazos con los regímenes de Cuba, Libia y la Unión Soviética, permitió facilidades para el despliegue de fuerzas de Estados Unidos en África.  

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Doe favoreció el enfrentamiento interétnico y el autoritarismo de su régimen, corrupción, no hicieron más que alimentar el deseo de su derrocamiento. En 1990, Charles Taylor, antiguo aliado político de Doe, encarcelado por malversación de fondos, escapó a Estados Unidos en 1985. Allí fue detenido a la espera de su extradición a Liberia, pero logró huir de la cárcel de alta seguridad en Boston, a Libia (tiempo después se supo que era informante de los servicios de inteligencia de dicho país), donde recibió instrucción militar. Lideró el Frente Patriótico Nacional de Liberia (NPFL) con base en Costa de Marfil. El grupo creció gracias al descontento de diversos grupos étnicos que eran discriminados e incluso objeto de violencia por parte del presidente Doe.  El NPFL recibió apoyo del presidente Campaoré de Burkina Faso. Mientras tanto el gobierno de Reagan apoyó al gobierno liberiano con 500 millones de dólares de ayuda, que nunca se tradujeron en mejoras en Liberia. Dicho país jugaba un papel importante en operaciones encubiertas de la CIA en apoyo a la guerrilla de la UNITA en Angola, en manos de un régimen marxista y contra el régimen de Gadafi.

El NPFL llegó aglutinar unos 25.000 combatientes mayoritariamente de las etnias dan y mano, perseguidas por el régimen de Doe. La Primera Guerra Civil liberiana, se caracterizó por una extrema violencia, asesinatos en masa, torturas, violaciones, reclutamiento de “niños soldado”, que formaron parte de la infame Unidad de Niños Pequeños – con reclutas de diez / doce años – que eran drogados para lanzar ataques en la capital Monrovia.  El príncipe Johnson, un jefe tribal, líder de una facción disidente del NPFL capturó la capital liberiana y secuestró al presidente Doe, siendo asesinado luego de ser torturado brutalmente.  La guerra civil, que tuvo intervención de una misión de paz africana, finalizó en 1996.Taylor fue electo presidente en un clima de intimidación pública.  Pronto intervino en la guerra civil de Sierra Leona apoyando al Frente Revolucionario Unido. En el plano interno, la etnia krahn entró en conflicto por las persecuciones impulsadas por Taylor.  En 1999 con posible apoyo de Guinea, surgió el grupo Liberianos Unidos por la Reconciliación y la Democracia (LURD) y desde Costa de Marfil, el Movimiento para la Democracia en Liberia (MODEL) tuvo rápidos avances. 

Presidente liberano Tubman y su par norteamericano Kennedy.

La intervención de Taylor en la brutal guerra civil de Sierra Leona estaba vinculada con el tráfico de diamantes y armas.  En 2003, el presidente liberiano quedó cercado en Monrovia. El mismo presidente Bush Jr, pidió su renuncia. Taylor señaló que solo lo haría con una fuerza de paz. Así nació ECOMIL liderado por Nigeria y apoyado por fuerzas de Estados Unidos. Finalmente, el presidente liberiano renunció con airadas críticas a Washington, refugiándose en Nigeria.  En 2003 el Congreso de Estados Unidos fijó una recompensa de dos millones de dólares por la captura de Taylor.  En 2006, la presidente Ellen Johnson Sirleaf (la primera mujer de África electa como jefe de estado) presentó una petición formal de extradición de Taylor a Nigeria. Este intentó huir pero finalmente regresó a Liberia donde fue arrestado para ser enviado ante el tribunal internacional que investigaba los crímenes de guerra ocurridos en Sierra Leona.  Finalmente fue condenado a 50 años de prisión por crímenes contra la humanidad y de guerra, siendo alojado en una prisión en Gran Bretaña.

En 2005 en unas reñidas elecciones presidenciales, Sirleaf fue electa presidente y asumió en 2006. Reelecta en las elecciones de 2011 por el partido de la Unidad, bajo críticas de la oposición, dado que en la campaña de 2005, la presidente liberiana había asumido el compromiso de no buscar un segundo mandato.  Su política estuvo marcada por promover mayor calidad democrática, la reconciliación nacional. Por su esfuerzo en incorporar a las mujeres en el proceso de paz de Liberia, recibió el Premio Nobel.

Este es un breve repaso de la historia y política de Liberia, el país, donde su presidente Joseph Boakai, aprendió hablar tan bien el inglés, que fue objeto del elogio del presidente estadounidense Donald Trump.

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«La línea de tensión». Largometraje. ” Origen y desarrollo del nacionalismo ucraniano”

(https://line.kp.ru/en/tear-line/)

El grupo mediático “Komsomolskaya Pravda”, con el apoyo del Fondo Presidencial para Iniciativas Culturalesde Rusia, han preparado el proyecto histórico y documental «La línea de tensión».

 El proyecto es basado en materiales de archivo y narra el origen y desarrollo del nacionalismo ucraniano, así como la lucha de Rusia contra esta peligrosísima ideología.

 El proyecto es un híbrido único de sitio digital histórico-documental y largometraje.

 El tema se revela por un lado en el formato de un proyecto especial digital educativo (parte documental-histórica), así como en forma de largometraje: la historia de dos amigos, un ruso y un ucraniano, contada a través del lenguaje cinematográfico.

 Por el momento el largometraje (https://line.kp.ru/en/tear-line/) está en inglés, pero esperamos la traducción al español.