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HOLLYWOOD: LA MEJOR MAQUINARIA DE PROPAGANDA DE EEUU.

Escrito por: César Mairena (Nicaragua)
Analista colaborador del CREI

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Primer Curso Internacional Virtual en:

“Política Exterior Global de los Estados Unidos con Énfasis hacia América Latina y el Enfrentamiento con el Deep State / Estado Profundo

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“Tregua en Gaza, Toma de Posesión de Trump y Nombramiento de Marco Rubio en el Análisis de Coyuntura Internacional” Canal 23 en Programa Temas y Debates.

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TRUMP quiere CANADÁ y GROENLANDIA: Bistoletti, Lamesa, Iturralde y Armesilla

Con Cristian Lamesa (Argentina) Destacado Analista Internacional Colaborador del CREI

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“Algunas apreciaciones sobre el próximo gobierno de Donald Trump”

Sergio Rodríguez Gelfenstein

Destacado Analista Internacional (Venezuela) Colaborador CREI

25-01-08.-Algunas-apreciaciones-sobre-el-proximo-gobierno-de-Donald-Trump

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Biden y sus ultimas locuras y Marco Rubio -Próximo Secretario de Estados USA (Desde el minuto 24:00)

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Tras el triunfo de Trump, Daniel orienta¡ A mantenernos alertas y unidos!

https://www.visionsandinista.net/2024/11/20/a-mantenernos-alertas-y-unidos

sandinista — 20 noviembre, 2024 

Tras el triunfo de Trump, Daniel orienta¡A mantenernos alertas y unidos!

Mạnuel S. Espinozạ 2. (*)

En sus discursos mas recientes desde julio a noviembre de este año, el comandante Daniel Ortega ha mantenido una postura correcta de fuerte crítica hacia la política exterior de Estados Unidos, especialmente en torno a su influencia y participación directa en los conflictos internacionales actuales, lo que nos dice que debemos de estar siempre atentos a su conducta internacional.

El 19 de julio de 2024, el presidente Ortega acusó a EEUU de continuar con prácticas imperialistas, condenando tanto su apoyo militar en Ucrania como su respaldo a Israel en su guerra de exterminio contra el pueblo palestino. Daniel aclaró que estas intervenciones son ejemplos de cómo EEUU y sus aliados europeos usan recursos públicos para fomentar guerras en lugar de apoyar las necesidades de sus propios pueblos.

En esa ocasión, denunció a Estados Unidos de actuar como “imperialista” al intentar desestabilizar gobiernos en la región que no se alinean con sus intereses. Destacó que Nicaragua y otros países como Cuba y Venezuela continúan resistiendo las presiones de Washington, y afirmó que “la verdadera libertad y soberanía de los pueblos latinoamericanos están siendo atacadas” debido a la intromisión de EEUU en sus políticas internas y el uso de sanciones para influir en sus decisiones.

El 26 de agosto de 2024, durante la 11ava reunión extraordinaria del ALBA-TCP, el presidente Ortega reiteró que Nicolás Maduro es el presidente legítimo de Venezuela, haciendo un llamado a respetar los resultados de las elecciones de julio. En este evento también subrayó la unidad de los países de la ALBA en su rechazo a las “imposiciones de intereses extranjeros”, destacando la importancia de la defensa de la soberanía y estabilidad de la región frente a lo que denominó una reaparición del fascismo en América Latina.

El 2 de septiembre de 2024, durante la conmemoración del aniversario de fundación del Ejército nicaragüense, criticó nuevamente a Washington, subrayando cómo sus políticas de “doble estándar” apoyan a supuestas democracias solo cuando favorecen a sus intereses geopolíticos. Mencionó que el tráfico de drogas en América Latina es una consecuencia directa del consumo del mercado estadounidense, sugiriendo que la demanda de drogas en EEUU es una causa central de los problemas en la región.

El 3 de septiembre 2024, de igual manera en un evento en apoyo a Venezuela, el comandante Ortega reforzó su postura al condenar lo que considera una “política de dominación” por parte de la Casa Blanca en América Latina. Destacó cómo el gobierno de EEUU, en su opinión, busca manipular y sancionar a países soberanos que no se pliegan a sus intereses, y reconoció los esfuerzos de resistencia de gobiernos como el de Venezuela frente a lo que describió como una “guerra económica”.

Permanentemente Daniel comparte su visión global enfatizando que los esfuerzos de EEUU por contrarrestar a potencias emergentes, como China, son un intento de pretender mantener un dominio global. Contrapuso el rol de China en el desarrollo pacífico y económico de regiones como América Latina y África con la política de amenazas y bases militares que EEUU ha desplegado en todo hemisferio.

El Presidente de la República explicó que esta expansión militar amenaza la paz regional y mundial, y demuestra un intento de “bloquear” a países que desafían su hegemonía. Estas declaraciones destacan la siempre preocupación del comandante Ortega, sobre las acciones peligrosas de EEUU en zonas de conflicto y por todo el planeta en general.

Con esta visión global, Daniel busca fortalecer nuestra capacidad de resistencia frente a todo tipo de amenazas y acciones de presión internacional. Los últimos 8 años de política exterior USA hacia Nicaragua (2017-2021) y (2021- 2024) explican por si solo qué tipo de política exterior seguirá Donald Trump después del su triunfo en las elecciones presidenciales recién pasadas.

Administración Trump (2017- 2021)

En base a su tradicional política de intromisión en los asuntos internos del país, amparados por la Doctrina Monroe y con la excusa intervencionista de doble moral, la política exterior de Donald Trump hacia Nicaragua durante su administración estuvo marcada por una postura agresiva en contra del gobierno nicaragüense que preside el comandante Daniel Ortega. Esta política se enfocó en: sanciones económicas, restricciones diplomáticas y condenas públicas.

1. Sanciones financieras

Esta administración aplicó una serie de sanciones económicas contra altos funcionarios nicaragüenses, incluida miembros de la familia del presidente Ortega como la vice presidente de la República, compañera Rosario Murillo. Estas sanciones se implementaron en base de la Ley USA “Global Magnitsky”, que permite a Estados Unidos sancionar a personas que a ellos se les antoje en acusar de estar involucradas en corrupción y abusos contra los derechos humanos en cualquier parte del planeta.

Las sanciones incluyeron el congelamiento de ac t ivos y la p rohibic ión de realizar transacciones con entidades estadounidenses. Una serie de medidas económicas y restricciones sobre altos funcionarios del gobierno de Nicaragua buscaban presionar al gobierno sandinista para que no respondiera al intento de golpe de Estado del 2018, y buscara y tomara medidas hacia el reforzamiento de la democracia popular. Entre las sanciones claves aplicadas podemos destacar las siguientes:

*   Noviembre de 2018: Trump firmó la Orden Ejecutiva 13851, que bloqueaba los activos en EEUU de nicaragüenses. Esto incluyó a funcionarios de alto rango del gobierno.

*    Diciembre de 2018: Se aprobó en el congreso yanqui la “Ley NICA Act” (Nicaragua Human Rights and Anticorruption Act), la cual limitó el acceso de Nicaragua a financiamiento de instituciones internacionales, como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.

*    Marzo de 2019: Nuevas sanciones se em itieron contra miem bros clave del gobierno, congelando en EEUU y prohibiendo a ciudadanos estadounidenses realizar transacciones con ellos.

*   Noviembre de 2019: El Departamento del Tesoro designó a varias entidades financieras de Nicaragua bajo la Orden Ejecutiva 13851, bloqueando sus fondos y limitando su acceso a los mercados financieros internacionales, lo que afectó a importantes instituciones financieras nicaragüenses.

*    Diciembre de 2020: Sanciones adicionales se dirigieron hacia el círculo cercano del presidente Ortega, incluyendo a familiares directos y asesores políticos, como respuesta a un mayor proceso de reordenamiento juridico en Nicaragua, que le cortaba el accionar intervencionista a la Casa Blanca, a lo que la política USA deliberadamente califica como continua represión y falta de reformas democráticas en el país.

La política exterior de Estados Unidos hacia Nicaragua en este periodo, se centró en aplicar una “estrategia de presión máxima” orientada a debilitar el rendimiento del gobierno que preside el comandante Ortega Saavedra. Sobre todo, ante la respuesta gubernamental gradual y creciente después del intento fallido de golpe de Estado del 2018, que fue dirigido y financiado por agencias de asistencia gubernamentales norteamericanas un año después de la llegada de Trump a la Casa Blanca.

Bajo esta “estrategia de presión máxima”, el gobierno de Trump adoptó una serie de sanciones económicas dirigidas a altos funcionarios y entidades del gobierno nicaragüense. Estas sanciones, respaldadas por la Ley NICA-Act y ejecutadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), buscaban aislar económicamente al gobierno nicaragüense, restringir el acceso al financiamiento internacional y dificultar las operaciones financieras.

Con dichas sanciones, el objetivo final era que se le permitiera a su quinta y sexta columna mantenerse intactas en la política nacional para procurar al final la desestabilización y derrocamiento del gobierno sandinista, y así poner al gobernante que la administración Trump quisiera.

Administración Biden (2021- 2025)

Para presionar al gobierno nicaragüense, a través de medidas conjuntas y declaraciones diplomáticas, la administración Biden también impulsó la Ley imperial RENACER en 2021, que endureció las restricciones económicas contra el país. Ambas administraciones compartieron el objetivo de, como paladines de la libertad global, restaurar la democracia en el país, aunque con enfoques diferentes en la implementación y alcance de su política agresiva.

La Ley RENACER también exige una mayor cooperación del Departamento de Estado y el Departamento del Tesoro con instituciones financieras internacionales, para restringir el acceso de Nicaragua a préstamos y financiamiento. Aprobada en noviembre de 2021 (Ley Pública No. 117-54), esta ley autoriza al presidente a imponer, imperialmente y fuera del derecho internacional, sanciones sobre sectores específicos de la economía nicaragüense.

Durante este periodo Washington ha mantenido un curso de postura agresiva crítica hacia el gobierno de Nicaragua, con una estrategia de presión más coordinada con sus aliados internacionales. Biden continuó aplicando sanciones económicas, poniendo mayor énfasis en acciones de ataque en la diplomacia multilateral, trabajando en conjunto con la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE).

La política exterior de la administración de Joe Biden hacia Nicaragua se ha enfocado hasta hoy en intensificar las sanciones y medidas restrictivas, a través de órdenes ejecutivas y acciones del Departamento del Tesoro. Con estas los Estados Unidos han implementado sanciones sobre sectores claves de la economía nicaragüense, como el oro, y ha ampliado la posibilidad de sanciones adicionales en otros sectores si ellos consideran imperialmente que fuera necesario.

Además, arbitrariamente se han impuesto restricciones de visado a cientos de funcionarios del gobierno nicaragüense, incluyendo personal militar, judicial y universitarios.

Otra área importante del accionar de la administración Biden, ha sido la presión sobre la cooperación entre Nicaragua y Rusia. En el contexto de la guerra en Ucrania, Estados Unidos ha expresado su preocupación por presencia militar rusa en Nicaragua y las votaciones a favor de Rusia en la ONU. A nivel migratorio, el gobierno de Biden también ha tratado de vincular al gobierno en el tráfico de migrantes.

Un desglose detallado de las principales acciones de política exterior de la administración Biden hacia Nicaragua integra:

1. Órdenes ejecutivas y leyes específicas

La Orden Ejecutiva 13851, emitida por primera vez en 2018 con Trump, fue reforzada en 2021 con Biden. Esta orden se utilizó para bloquear los activos de nicaragüenses y entidades del gobierno nicaraguense. Bajo esta orden, el Departamento del Tesoro expandió las sanciones para incluir a los más altos funcionarios del gobierno.

2. Sanciones del Departamento del Tesoro

Octubre 2022. Sancionó a empresas claves en el sector del oro, como la “Empresa Nicaragüense de Minas” (Eniminas). Estas sanciones buscan limitar los ingresos del gobierno sandinista provenientes del oro, uno de los productos de exportación más lucrativos del país.

Mayo 2023. Centro de entrenamiento militar ruso en Managua. El Tesoro designó este centro como una entidad sancionada, debido a su papel en el entrenamiento de la Policía Nacional de Nicaragua. Este centro es considerado un instrumento que también afecta la seguridad regional.

3. Medidas migratorias

Restricciones de visado. En un esfuerzo continuo desde 2021, el Departamento de Estado ha restringido visados para más de 1,400 personas relacionadas con el gobierno nicaragüense, incluyendo jueces, militares, policías y familiares de altos funcionarios.

Estas acciones descritas anteriormente reflejan la intención de la administración Biden de limitar tanto el poder económico como la capacidad operativa del gobierno nicaraguense mediante sanciones, presión diplomática y restricciones en los sectores económicos y de seguridad. A través de estas medidas, EEUU busca respaldar a su base de apoyo de la oposición política en Nicaragua que promueve sus intereses de política exterior y que, eufemísticamente, la denomina “la sociedad civil” que debe derrocar al gobierno.

Si Kamala Harris habría triunfado, veríamos un continuismo en la política implementada por Joe Biden, pues le sirvió como vice presidente. Desde luego, habrán nuevas acciones agresivas según la coyuntura internacional y electoral en Nicaragua en el 2025.

Con Donald Trump tras las elecciones de 2024, es mas que probable que su política exterior hacia Nicaragua siga una línea de dureza similar a la que implementó durante su primera administración, y manteniendo y haciendo mas duras las acciones que queden en vigencia de la administración Biden.

Las proyecciones para una política exterior de Trump hacia Nicaragua podrían incluir los siguientes elementos clave:

1. Incremento de sanciones económicas

Sanciones más amplias en sectores económicos estratégicos. Trump podría endurecer las sanciones económicas, especialmente en sectores como la minería (oro y otros recursos), el petróleo y los servicios financieros. Durante su administración previa, Trump ya había impuesto sanciones contra altos funcionarios y entidades vinculadas al gobierno nica, y su política en 2025 podría extender esas sanciones para bloquear cualquier apoyo económico internacional.

Reducción del financiamiento externo. Trump también podría buscar presionar aún más a las instituciones financieras in t ernacionales, par a c ortar el financiamiento a Nicaragua. Esto podría significar esfuerzos adicionales para que el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros organismos suspendan préstamos a Nicaragua.

2. Fortalecimiento de la alianza en seguridad regional

Despliegue de una postura más agresiva contra las relaciones con Rusia y China. En el contexto de la cooperación militar entre Nicaragua y Rusia y que ésta pueda ampliarse con China, Trump probablemente consideraría estas alianzas como una amenaza para la estabilidad regional y un punto de presión en su política exterior. Trump podría a presionar a otros países en América Latina para que reduzcan sus lazos con Nicaragua, especialmente en asuntos de seguridad.

Aumento de restricciones a funcionarios nicaragüenses. Trump, al igual que Biden, podría expandir las restricciones de visado y sanciones personales, ampliando la lista de funcionarios del Estado. Esto incluiría a jueces, militares, oficiales de policía y otros, en un esfuerzo por aislar y bloquear el acceso a recursos fuera de Nicaragua.

3. Apoyo directo a la oposición

Financiamiento y apoyo diplomático a la oposición. Trump podría restablecer e incrementar programas de ayuda a la oposición, quinta y sexta columna nicaragüense, bajo la premisa de promover la democracia y los derechos humanos. Esto podría traducirse en más recursos destinados a ONGs que monitorean los derechos humanos, y medios de desinformacion masiva en las redes sociales con bases fuera del país y dentro de los EEUU.

Visibilidad y condena a nivel internacional. Con un enfoque más directo en el tema sobre los derechos humanos, Trump podría intensificar las críticas al gobierno en foros internacionales, buscando formar alianzas con otros gobiernos de América Latina y Europa, para coordinar medidas agresivas intervensionistas en conjunto.

Restricciones migratorias

Enfoque en la migración y seguridad fronteriza. La Casa Blanca con Trump probablemente intensificaría las medidas migratorias y de control fronterizo, más estrictos para los ciudadanos nicaragüenses, así como la amenaza o expulsion masiva de nicas desde los EEUU.

En general, la nueva administración de Trump será probablemente aún más dura con Nicaragua, priorizando una política de aislamiento económico, político y fortalecer mediante sanciones y alianzas estratégicas con otros países en la región.

El comandante Daniel Ortega nos advierte siempre sobre una realidad cruda que gane uno u otro la Casa Blanca, ¡la amenaza imperial siempre estará latente!

(*) Director del Centro Regional de Estudios Internacionales CREI.

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La Guerra de Trump contra el DEEP STATE, que Tanta Suerte Tendrá? (I Parte)

Por: Manuel S. Espinoza J. Director del CREI

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Estados Unidos: un abismo en el centro. Por: Atilio Boron (Argentina)

https://www.pagina12.com.ar/781513-estados-unidos-un-abismo-en-el-centro


La rotunda derrota de Kamala Harris (foto) en la reciente elección presidencial de Estados Unidos certifica, por enésima vez, que cuando una sociedad ha sido ganada por una generalizada crispación las propuestas tibias, moderadas, evasivas como las planteadas por la candidata demócrata son el seguro camino para sufrir un aplastante revés electoral. El malhumor social producido por frustraciones de tipo económico o político; o por el temor perversamente infundido por la clase dominante; o por el odio direccionado en contra de categorías sociales estigmatizadas, los inmigrantes de origen latino en el caso norteamericano, hace que la ciudadanía sea atraída por quienes mejor sintonizan con su enojo y su frustración. Y Trump apareció ante los ojos de millones como alguien dispuesto a poner fin a ese estado de cosas. Conclusión: cuando las circunstancias sociales están signadas por la inmoderación. la moderación se convierte en un pecado. Y la candidata demócrata lo cometió.

Harris ciertamente corrió con desventaja. Entró muy tarde en la campaña, producto del inesperado derrumbe de la candidatura del presidente Joe Biden después del fatídico debate con Donald Trump. Para colmo de males, su gestión como vicepresidenta tuvo un tono grisáceo que poco o nada colaboró para construir una imagen presidenciable y atractiva ante los ojos de la opinión pública. Y una sociedad bombardeada por la continua prédica catastrofista de la ultraderecha, azuzados sus peores instintos tribales por el demencial conspiracionismo de Trump y sus voceros hablando de un país “invadido” por indeseables extranjeros, mal podía prestar su apoyo a quien era vista como corresponsable de tan infausta situación, habida cuenta de su condición de vicepresidenta de Estados Unidos.

Los demócratas y sus partidarios en el establishment académico y en el corrupto ecosistema mediático confiaban que dado que “los números de la macro” eran positivos la población recompensaría a sus gobernantes ratificando la continuidad del liderazgo demócrata. Pero tal como lo sabemos muy bien en la Argentina, el hecho que ciertos “números de la macro” luzcan como muy favorables poco o nada tienen que ver con las condiciones concretas de vida imperantes en una sociedad. Esto es especialmente cierto en Estados Unidos, el país con la peor distribución del ingreso entre los capitalismos desarrollados y caracterizado por un persistente aumento de la desigualdad. Ejemplo: el CEO que en 1965 ganaba veinte veces lo que un trabajador promedio de su empresa en 2018 había logrado que sus ingresos fuesen 278 veces superiores al de sus operarios, y la cifra siguió aumentando después de la pandemia. Los hogares de clase media que en 1970 captaban el 62 % del ingreso nacional, para el 2018 su participación se había desplomado al 43 %. Con estos guarismos a la vista Bernie Sanders, reelecto senador por Vermont, dijo que nada de sorpresivo tuvo esta derrota porque el partido Democrático abandonó a la clase trabajadora, y ésta hizo lo propio con ese partido y en gran medida pasó a conformar las huestes plebeyas de Trump.

La suicida corrida hacia la derecha de los Demócratas facilitó la aplastante victoria del magnate. En varios temas claves era muy difícil discernir cuál era la diferencia entre éste y su adversaria. Harris y el magnate neoyorquino competían a ver quién respaldaba con más énfasis el genocidio perpetrado por el régimen sionista en Gaza, el Líbano y Siria. Harris inclusive era más guerrerista que Trump a la hora de hablar sobre la situación en Ucrania. Ambos consideraban a China como una enemiga de Estados Unidos. Sus diferencias en el tema inmigratorio se reducían a algunos matices y ninguno hacía la menor alusión a la fenomenal concentración de la riqueza experimentada en los últimos años y mucho menos sugería las reformas tributarias capaces de atenuarla. Las diferencias entre ambos candidatos eran discernibles en un tema sensible como el aborto -sensible, digámoslo, para un sector del electorado femenino, no para todos- en donde mientras Harris aparecía como muy asertiva Trump hacía gala de sus grandes dotes de demagogo para eludir a tiempo cualquier pregunta al respecto.

En conclusión: Trump llega a la Casa Blanca dotado de poderes casi omnímodos. Gana la presidencia en los colegios electorales, donde cosechó 295 votos contra 226 de Harris. Y también la elección en el voto popular, donde obtuvo poco más de 72 millones de votos, el 50.9 % del total (y casi cinco millones más que su contrincante). Además cuenta con mayoría en el Senado, casi la mayoría en la Cámara de Representantes, y seis de los nueve votos de la Corte Suprema, que ya ha puesto manos a la obra para cerrar las 34 causas pendientes que pesaban sobre el hoy presidente electo.

¿Cuál es el significado de este resultado para los países latinoamericanos? En principio se suponía que Harris seguiría las huellas de Barack Obama y tendría una actitud un poco más dialoguista y respetuosa con los países de la región. Pero el saldo de Obama es complejo: reanudación de las relaciones diplomáticas con Cuba pero también una infame orden ejecutiva declarando a Venezuela una “amenaza excepcional e inminente” a la seguridad nacional de Estados Unidos. Trump no ocultó su desprecio a los países de la región, insultándolos como lo ha hecho de forma aún más acentuada en esta campaña y cumpliendo su mandato sin haber visitado ni un país del área. Fue a la Argentina en 2018 por la reunión del G20 y a Puerto Rico cuando el Huracán María en 2017. Pero poco antes de finalizar su mandato ordenó incluir a Cuba entre los países promotores del terrorismo, una decisión que implica un tremendo golpe en el terreno económico y financiero. Se quejó, además, de la estupidez (según sus palabras) de los demócratas porque cuando estaba a punto de apoderarse del petróleo venezolano aquellos lo dejaron escapar y, dijo: “¡ahora tenemos que pagárselo a Maduro!”. Es decir, nada bueno se puede esperar de Trump, y tampoco de Harris, entre otras cosas porque la política hacia Latinoamérica y el Caribe la decide el “estado profundo” y en muy poco grado los presidentes de turno. Para Washington Nuestra América es una región de acceso exclusivo y excluyente para Estados Unidos, que debe ahuyentar por todos los medios posibles a los forasteros malignos, Laura Richardson dixit, como Rusia, China e Irán. Pero creo muy poco probable que Trump decida aplicar la “carta militar” contra Cuba o Venezuela, porque tal medida podría re-editar el fiasco sufrido en Afganistán o en Vietnam y, además, tendría gravísimas resonancias en todo el sistema internacional porque indirectamente afectaría a China y, en menor medida, a Rusia e Irán. Lo más probable es que Trump endurezca aún más el bloqueo a Cuba y aumente la parafernalia de medidas coercitivas unilaterales aplicadas en contra de Venezuela, ambas en abierta violación de la legalidad internacional. Por eso hoy es preciso reforzar la solidaridad con estos países, blancos privilegiados de las ambiciones imperiales en el ámbito geopolítico del Gran Caribe. Y por eso mismo resulta incomprensible el veto brasileño al ingreso de Venezuela a los BRICS así como es digno de todo elogio el fundamental apoyo que México le ha venido brindando a la Revolución Cubana.